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"Soy un hombre de armas, un soldado, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba".

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

6 de abril de 2017

LA BATALLA AERONAVAL. GUERRA DE LAS MALVINAS (02/04/1982 – 14/06/1982). Video.

Imágenes satelitales (enero de 2011).
CON LAS GEORGIAS DEL SUR RECONQUISTADAS EL GRUESO DE LA FLOTA BRITÁNICA, QUE HABÍA REALIZADO UNA ESCALA TÉCNICA PARA COMPLETAR SU ENTRENAMIENTO Y APROVISIONARSE COMPLETAMENTE EN LA ISLA ASCENSIÓN, PROSIGUIÓ SU TRAVESÍA CON LA MISIÓN DE RECONQUISTAR SUS FALKLAND LOS PRIMEROS MIEMBROS DEL SBS HABÍAN CONSEGUIDO DESEMBARCAR EN LAS ISLAS PARA RECOGER TODO TIPO DE INFORMACIÓN Y MARCAR LOS POSIBLES OBJETIVOS ANTE EL EMINENTE ATAQUE AÉREO DE LA RAF (ROYAL AIR FORCE) Y DE LOS SEA HARRIER PROCEDENTES DE LOS DOS PORTAAVIONES DE LA ROYAL NAVY. MIENTRAS TANTO, LOS SUBMARINOS BRITÁNICOS SEGUÍAN PATRULLANDO LAS PROXIMIDADES DEL ARCHIPIÉLAGO EN BUSCA DE BUQUES ARGENTINOS.
Por Javier Sánchez
EN LOS PRIMEROS DÍAS DE MAYO, AMBOS PAÍSES, PUSIERON EN MARCHA SU POTENCIAL AERONAVAL. LA ARMADA ARGENTINA DESPLEGÓ SU FLOTA FORMANDO DOS GRUPOS DE COMBATE.
PRIMER GRUPO
Compuesto por 
  • El portaaviones ARA 25 de Mayo
  • Cinco buques de escolta
Entre ellos, el D-2 ARA Santísima Trinidad,  uno de sus dos destructores lanzamisiles de la clase Sheffield, curiosamente de procedencia británica y considerados, por ambas partes, como uno de los mejores buques de su tipo, fue desplegado al norte de las Malvinas con la intención de interceptar al grueso de la flota británica.
La aviación argentina se vio obligada ha utilizar sus cazabombarderos desde bases terrestres debido, entre otros motivos, a la retirada obligada de su portaaviones ARA 25 de Mayo (Foto: US Navy)
SEGUNDO GRUPO
Formado por buques mucho más veteranos y de procedencia estadounidense, 
  • El crucero C-4 ARA General Belgrano, ex-USS Phoenix (CL46)
  • Los destructores D-26 ARA Bouchard y D-29 ARA Piedra Buena, de la clase Allen M. Summer
Fue desplegado al sur de las Malvinas con la intención de localizar a los buques de apoyo que pudieran venir desde el Pacífico.
La armada argentina perdió el submarino ARA Santa Fe durante la reconquista de las Georgias del Sur. En la imagen el submarino argentino del mismo tipo ARA Santiago del Estero. (Foto: Colección Ramírez Galván)
EL 2 DE MAYO DE 1982 FUE UN DÍA TRÁGICO Y TRISTE EN LA ARMADA ARGENTINA QUE CAMBIARÍA EL SIGNO DE LA BATALLA.
El grupo formado alrededor del portaaviones ARA 25 de Mayo había localizado, mediante uno de sus aviones de patrulla antisubmarina S2A Tracker, seis buques de la Royal Navy.
Mientras tanto, los tres buques desplazados al sur de las Malvinas habían recibido ordenes de seguir patrullando sin necesidad de penetrar en la zona de exclusión y a la expectativa de los resultados del ataque aéreo que se estaba preparando a bordo del portaaviones argentino.
La Armada Argentina disponía también de dos destructores Tipo 42, los ARA Hércules y ARA Santísima Trinidad, dotados de misiles Sea Dart. (Foto: Javier Sánchez)
EL GRUPO NORTE
Puso rumbo hacia la flota británica al mismo tiempo que se supo que la capital de las Malvinas estaba siendo bombardeada. Todo estaba dispuesto cuando un repentino cambio de viento provocó una calma total, obligando al Mando argentino cancelar el ataque aéreo, ante la imposibilidad de largar los aviones.
Los aviones de la Armada Argentina tuvieron que operar desde sus bases en tierra después de retirar del teatro de operaciones al portaaviones ARA 25 de Mayo. (Foto: Leo Van Ginderen vía Camil Busquets)
El portaaviones argentino, requería un mínimo de 40 nudos de viento relativo, para garantizar el despegue de sus cazabombarderos A4Q Skyhawk cargados con seis bombas de 250 Kg. y combustible suficiente que asegurara un radio de acción en torno a las 240 millas.
Los problemas de propulsión que este portaaviones vino arrastrando a lo largo de su vida operativa condicionó, considerablemente, su rendimiento; a toda máquina y máximo rendimiento de su catapulta, los aviones podían despegar sin apenas carga bélica y con un radio de acción tan escaso que no resultaban operativos. Un Sea Harrier británico en misión de reconocimiento localizó a los buques argentinos eliminando, de esta forma, el factor sorpresa que jugaba a favor de la flota argentina. La señal radar emitida por el ARA Santísima Trinidad, recordemos que se trataba de un destructor de procedencia británica, había delatado la posición de los buques argentinos.
La imposibilidad de lanzar un ataque aéreo desde el portaaviones ARA 25 de Mayo y anulado el factor sorpresa, la flota británica tenía todas las ventajas a favor, pero aun quedaba uno de los golpes más dramáticos de la batalla y que desencadenó la retirada de la flota argentina, el hundimiento del crucero ARA General Belgrano.
El Sea Harrier se mostró muy superior a los cazabombarderos argentinos que no pudieron enfrentarse en igualdad de condiciones al estar muy limitados de combustible (Foto: Javier Sánchez)
EL GRUPO SUR
Como hemos mencionado anteriormente, el grupo sur, compuesto por el ARA General Belgrano y los destructores ARA Bouchard y ARA Piedra Buena, se encontraban al sur de las Malvinas patrullando próximos a la zona de exclusión.
El submarino británico Conqueror, localizó a esta agrupación e informó de su posición. Las autoridades británicas no dudaron y autorizaron el ataque contra los buques argentinos a pesar de su posición, recordemos que se encontraban en aguas internacionales fuera de la zona de exclusión marcada por los británicos.
El comandante del submarino, lanzó varios torpedos contra el ARA General Belgrano, uno de ellos impactó por debajo de la sala de máquinas provocando una gran brecha y la inundación de varios compartimentos, el otro lo propio en la proa del buque.
Ante la confusión reinante, ambos destructores abandonaron el lugar precipitadamente. Algunas fuentes argentinas comunicaron que los destructores emprendieron una caza frenética del submarino, aunque así fuese, los sistemas de detección y armamento antisubmarino hubieran resultado del todo inútil por obsoletos y estado operativo.
Con la huida de los destructores del lugar de los hechos y el empeoramiento de la meteorología, lo único que se consiguió fue dramatizar el rescate de los supervivientes, algunos de ellos, tras superar el torpedeamiento del submarino británico murieron de frió o por las heridas sufridas en el ataque. El trágico resultado fue de más de trescientas víctimas causadas directamente en el hundimiento del crucero y como consecuencia del retraso del rescate.
El portaaviones británico R-05 Invincible fue uno de los participantes en la batalla. (Foto: Douglas A. Cromby vía Camil Busquets)
ESTA ACCIÓN NO PASÓ DESAPERCIBIDA, EL POLÉMICO ATAQUE BRITÁNICO DESENCADENÓ EL RECHAZO INTERNACIONAL.
Los británicos supieron elegir su objetivo, el ARA General Belgrano disponía de un sistema de armas obsoleto y poco fiable para la guerra naval moderna y su presencia en la zona no suponía una gran amenaza para la flota británica.
Sin embargo, el hundimiento de este buque produjo el efecto que buscaba la Royal Navy, un golpe moral y definitivo que pusiera de manifiesto la incapacidad operativa de la Armada Argentina. A esta pérdida se sumó otro ataque desproporcionado producido sobre la corbeta A-9 ARA Alférez Sobral cuando se encontraba, perfectamente identificado, realizando misiones de rescate de pilotos abatidos.
Este buque, recordemos que se trataba de un remolcador de altura de procedencia estadounidense con más de 40 años de servicio a sus espaldas, fue alcanzado por dos misiles antibuque Sea Skua lanzados desde un helicóptero, uno de los misiles impactó en el puente ocasionando graves daños y la desaparición del comandante y los siete tripulantes que allí se encontraban. Para entonces, la Junta Militar argentina había decidido retirar todos sus buques del teatro de operaciones ante la imposibilidad de hacer frente a la poderosa Royal Navy...
La fragata F-172 Ambuscade. Al finalizar la campaña, todas las fragatas Tipo 21, fueron vendidas a Pakistán. (Foto: Douglas A. Cromby vía Camil Busquets).
ELIMINADA LA AMENAZA QUE SUPONÍA EL DESPLIEGUE DE LA FLOTA ARGENTINA LOS BRITÁNICOS COMENZARON EL PREPARATIVO PARA LA RECONQUISTA DE LAS FALKLAND 
EL 4 DE MAYO, DOS CAZABOMBARDEROS ARGENTINOS SUPER ETENDARD, ARMADOS CON MISILES ANTIBUQUE EXOCET, SE DIRIGÍAN HACIA UN POSIBLE BLANCO EN VUELO RASANTE PARA NO SER DETECTADOS. AL LLEGAR A LA ZONA INDICADA, LOS DOS AVIONES GANARON ALTURA Y PUSIERON EN MARCHA EL RADAR PARA DETECTAR LA POSICIÓN EXACTA DEL OBJETIVO, TRAS SU DETECCIÓN, INTRODUJERON LOS DATOS EN EL DISPOSITIVO DE GUÍA DE LOS MISILES Y LOS LANZARON.
Por Javier Sánchez
Ambos aviones dieron media vuelta y regresaron sin conocer el resultado del exitoso ataque, el destructor Sheffield había sido alcanzado. Fuentes británicas informaron que el destructor estaba utilizando su sistema de comunicaciones por satélite, por tal motivo y para evitar posibles interferencias en la transmisión, tenía desconectado todos los equipos de contramedidas electrónicas.
El destructor fue alcanzado por uno de los misiles que impactó, sin detonar, en la banda de estribor provocando un feroz incendio, días más tarde, cuando estaba siendo remolcado se hundió. El otro misil, según fuentes oficiales, fue perturbado por las contramedidas electrónicas de la fragata Yarmouth, precipitándose contra el mar.

La Royal Navy desplazó a las Malvinas un total de 16 fragatas. En la imagen la fragata F-126 Plymouth, del Tipo 12 o clase Rothesay (Foto: Douglas A. Cromby vía Camil Busquets)

El ataque producido por el binomio Super Etendard/Exocet, puso en evidencia a los servicios de información británicos que desconocían por completo la disposición de estos ingenios antes del bloqueo efectuado por Francia.
La Royal Navy recibió un duro golpe, el cabeza de serie de una de las más modernas clases de buques de guerra británicos había sido incapaz de neutralizar el ataque. La Fuerza Aérea argentina incrementó sus ataques contra buques británicos, pero en esta ocasión, los ataques no resultaron tan exitosos.
Varios A4 Skyhawk bombardearon al destructor Glasgow y a la fragata Brilliant, ambos buques fueron alcanzados aunque sin producir daños de consideración pues, milagrosamente, las bombas lanzadas por la aviación argentina, no explosionaron o lo hicieron después de atravesar el casco de los buques.
El arrojo y pericia de los pilotos argentinos quedo demostrada durante el desembarco británico en San Carlos. Las oleadas de aviones argentinos se sucedían una detrás de otra, formaciones de Dagger y Skyhawk llegaban en vuelo directo desde el continente y lanzaban todo su potencial contra los buques asentados en el estrecho de San Carlos, por su parte, los pequeños bimotores Pucará desplegados en Malvinas intentaban hacer lo propio.
El buque de desembarco L-3039 Sir Lancelot uno de los seis transportes logísticos empleados por la Royal Navy para transportar el material pesado de las fuerzas terrestres. Dos de estos buques fueron alcanzados en uno de los últimos ataques de la aviación argentina (Foto: Colección Javier Sánchez)
La aviación argentina, a pesar de su mala suerte, consiguió hundir al destructor Coventry y a las fragatas Antelope y Ardent. Cabe indicar que la Fuerza Aérea argentina utilizó bombas de 1.000 libras (454 Kg.) y 500 libras (227 Kg.) que, debido a sus vuelos rasantes, impactaban en los buques o sobre el agua sin estallar, pues la baja altitud impedía el rearme de la espoleta, este caso sucedió a bordo de la fragata Antelope que, tras haber sido alcanzada por una bomba, ésta explotó, cuando los expertos en desactivación de explosivos estaban intentando desarmarla. Los Skyhawk de la armada solían transportar bombas Snakeeye, también de 500 libras pero dotadas de un dispositivo de frenada que las hacía idóneas para el bombardeo a muy baja altitud.
Toda la serie de fragatas Tipo 21 o clase Amazon, formada por ocho unidades, fueron desplazadas al Atlántico Sur. En la imagen la cabeza de serie F-169 Amazon. (Foto: Douglas A. Cromby vía Camil Busquets).
La flota británica siguió sufriendo el acoso de la aviación argentina, después de atacar a tres buques de desembarco, alcanzando levemente a dos de ellos, se lanzó un segundo ataque con aviones de la Fuerza Naval armados con misiles Exocet, en esta ocasión, el objetivo fue uno de los portaaviones británicos. Después del hundimiento del Sheffield y con los códigos facilitados por Francia introducidos debidamente en los equipos de contramedidas electrónicas, en esta ocasión, no hubo sorpresa.
La señal radar emitida por los Super Etendard argentinos fue debidamente identificada por la fragata Ambuscade, lanzado la alerta correspondiente. Todos los buques procedieron a la perturbación de los misiles con emisiones electromagnéticas y creando falsos ecos mediante el lanzamiento de señuelos.
Según fuentes oficiales, el misil fue desviado de su trayectoria inicial, posiblemente se dirigía hacia uno de los portaaviones británicos, impactando de lleno en el portacontenedores Atlantic Conveyor que había sido reconvertido en portaaviones auxiliar. A bordo del mercante se desencadenó un incendio que provoco, días más tarde, el hundimiento del buque y con él, la perdida de una gran cantidad de helicópteros destinados a las fuerzas terrestres británicas.

A pesar de tratarse de uno de los mejores buques de la época, dos destructores británicos del Tipo 42, fueron hundidos en las Malvinas tras sufrir el ataque de la aviación argentina. En la imagen el D-108 Cardiff (Foto: Javier Sanchez)

Con la flota argentina lejos de las Malvinas, los británicos, aprovecharon la oportunidad de hundir dos pequeños buques logísticos destinados en el archipiélago, ARA Isla de los Estados y ARA Río Carcarañá y neutralizaron al ARA Bahía Buen Suceso.
Las fuerzas armadas argentinas intentaron, nuevamente, atacar a los buques de la Royal Navy con sus misiles Exocet, aunque en esta ocasión cambiaron de estrategia y volvieron a sorprender a los británicos. Dos aviones de transporte consiguieron desembarcar en Malvinas un lanzador de misiles Exocet procedente de un buque de guerra y que había sido instalado sobre el remolque de un camión.
La fragata F-171 Active fue otra de las supervivientes de las Malvinas. La fragata F-184 Ardent se hundió en la bahía de San Carlos cuando intentaban desactivar una bomba lanzada por la aviación argentina, protagonizando una de las imágenes más impactantes de la batalla. (Foto: Douglas A. Cromby vía Camil Busquets).
De forma sigilosa, las tropas argentinas desplazaron el camión hacia una zona adecuada para efectuar el disparo del misil, el objetivo serían los buques que hostigaban con su artillería las posiciones defensivas argentinas. El misil impactó en la superestructura del destructor Glamorgan, como el resto de misiles lanzados por argentina con la excepción del lanzado contra el Atlantic Conveyor, éste tampoco detonó.
El buque se incendió pero al impactar en una zona elevada y lejos de los pañoles de munición, se pudo dominar el incendio y reparar, provisionalmente, los daños producidos.
Con el espacio aéreo cerrado para los aviones de transporte y los buques logísticos fuera de combate, las fuerzas terrestres argentinas se iban debilitando a marchas forzadas. En un último intento, la aviación argentina localizó a dos buques de desembarco fondeados en la bahía de Fitzroy, los Sir Galahad y Sir Tristram. Los pilotos argentinos alcanzaron con sus bombas a los dos buques británicos, quedando fuera de servicio, después de ser devorados por las llamas.
La aviación argentina se vio obligada ha utilizar sus cazabombarderos desde bases terrestres debido, entre otros motivos, a la retirada obligada de su portaaviones ARA 25 de Mayo (Foto: US Navy)
AL FINALIZAR EL CONFLICTO LA AVIACIÓN ARGENTINA HABÍA REALIZADO UNAS 460 SALIDAS DE ATAQUE, 20 DE ELLAS CON AVIONES DE LA ARMADA Y UN NÚMERO SIMILAR EN MISIONES DE RECONOCIMIENTO, SUMANDO MÁS DE 10.000 HORAS DE VUELO.
Hundieron seis buques; destructores Sheffield y Conventry, fragatas Antelope y Ardent, buque de desembarco Sir Galahad y el portacontenedores Atlantic Conveyor.
También alcanzaron y/o dejaron fuera de servicio a los destructores Antrim y Glamorgan, fragatas Plymouth y Argonaut y al buque de desembarco Sir Tristram. El precio pagado fue muy elevado, con la pérdida de 75 aviones y 26 helicópteros, muchos de ellos derribados en combate por los Sea Harrier británicos.
Una de las lecciones aprendidas durante la guerra de las Malvinas fue la necesidad de contar con artillería antiaérea moderna y eficaz. Por aquellas fechas la Royal Navy defendía otra teoría e incluso disponía de buques armados tan sólo con misiles, como la fragata F-57 Andromeda de la clase Leander. (Foto: Douglas A. Cromby vía Camil Busquets).
La no presencia del portaaviones ARA 25 de Mayo restó mucha efectividad a los ataques aéreos argentinos lanzados desde el continente. La distancia que tenían que recorrer los aviones era muy elevada y cuando llegaban al objetivo, lanzaban las bombas en un único ataque y regresaban de inmediato con el combustible justo para llegar a las bases.
Por su parte, la Royal Navy, realizó más de 2.300 salidas con sus Sea Harrier, sumando algo más de 2.600 horas de vuelo. El Sea Harrier demostró su versatilidad realizando todo tipo de misiones aéreas de combate, reconocimiento y ataque al suelo. El contingente aéreo desplazado al inicio del conflicto, entre los dos portaaviones transportaban una veintena de Harrier, fue reforzado por ocho Sea Harrier y seis Harrier GR.3 de la RAF. Se perdieron en combate o tras el hundimiento del Atlantic Conveyor un total de 10 aviones y 24 helicópteros.
El A-4C Skyhawk, junto a los Dagger, realizaron la mayoría de los ataques, también sufrieron el mayor número de bajas.
EL 14 DE JUNIO, LAS TROPAS ARGENTINAS, ANTE LA IMPOSIBILIDAD DE CONTENER EL AVANCE BRITÁNICO QUE CONTABA CON EL DOMINIO DEL MAR Y DEL AIRE, PONÍAN PUNTO Y FINAL A LA RECONQUISTA.
La guerra de las Malvinas fue, sin duda, la batalla aeronaval más importante de la era moderna. La Royal Navy, dispuso de todo su potencial contra un enemigo que no pudo/supo emplear su flota en mar abierto y cuando lo hizo por el aire, puso en graves aprietos a la toda poderosa flota británica. Algunos sistemas defensivos demostraron su poca efectividad, por ejemplo, los misiles radiocontrolados Sea Cat.
Tras finalizar el conflicto la Royal Navy potenció en todas sus unidades de escolta el armamento antiaéreo suplementario y se deshizo de aquellos buques que no cumplieron eficazmente su cometido destacando, sobre todo, la serie completa de fragatas tipo 21 o clase Amazon.
También quedó demostrada la importancia que tiene disponer de un grupo aeronaval y, como en toda batalla importante, el asalto anfibio volvió a ser resolutivo. Sólo la mala suerte y los muchos errores político/estratégico declinaron la balanza hacia el lado británico, como dijo Napoleón Bonaparte: 
“La guerra es un conjunto de errores por ambas partes que gana aquel que comete menos”.

LA BATALLA AEREA DE LAS ISLAS MALVINAS 1982
https://www.youtube.com/watch?v=b4C5PAGHrQ8
Fuente:
http://www.revistanaval.com/noticia/20120514-110010-malvinas-30-anos-despues-5/

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