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"Soy un hombre de armas, un soldado, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba".

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

30 de julio de 2018

COMBATE DE LOS POZOS (Combate Naval), 11 de Junio de 1826.

Combate de Los Pozos – 11 de junio de 1826. Autor: José Murature
Combate de los Pozos
Guerra del Brasil
Combate de los Pozos.jpg
Segunda posición del combate naval de Los Pozos.

Fecha11 de junio de 1826
LugarRío de la Plata
Resultado
Victoria argentina, según algunos historiadores1 2 3
Resultado indefinido, según otros4 5 6
Beligerantes
Flag of Argentina (1818).svg Provincias Unidas del Río de la Plata. Imperio del Brasil
Comandantes
Flag of Argentina (1818).svg Guillermo Brown Rodrigo José Ferreira
Fuerzas en combate
11 barcos31 barcos
ANTECEDENTES

Combate de Los Pozos – 11 de junio de 1826
SITUACIÓN ANTERIOR
En el año 1825, el Imperio del Brasil, que entonces ocupaba todo el territorio del Uruguay, alegando que las Provincias Unidas del Río de la Plata habían apoyado la expedición de los Treinta y Tres Orientales y alentaban a los uruguayos a liberarse de la ocupación brasileña, le declara el 10 de diciembre de ese año la guerra a las Provincias Unidas -a las cuales se había reintegrado el actual estado uruguayo durante el Congreso de Florida-.
El 21 de diciembre de 1825 una poderosa escuadra imperial al mando del Vicealmirante Rodrigo José Ferreyra de Lobo bloqueó Buenos Aires.
"Segunda posición del combate naval de los pozos. Guerra contra el Imperio del Brasil (1826-1828)". Conservada en el museo naval de Tigre
Entonces el gobierno llamó al Almirante Brown y el 12 de enero de 1826 le confirió, con el grado de coronel mayor, el mando de la escuadra integrada por muy escasas fuerzas: los bergantines General Balcarce y General Belgrano y una vieja lancha cañonera, la Correntina.

El marino irlandés Guillermo Brown.

Demostró entonces Brown otra faceta brillante de su capacidad: la organización; 12 lanchas cañoneras fueron inmediatamente incorporadas y al poco tiempo se incrementó el número de buques mediante la adquisición de la fragata 25 de Mayo, los bergantines Congreso Nacional y República Argentina y las goletas Sarandí y Pepa. El Almirante izó su insignia en la fragata 25 de Mayo.
Las primeras acciones contra la flota brasileña tuvieron lugar el 9 de febrero de 1826. Durante el combate la fragata Itaparica, buque insignia del almirante brasileño, sufrió graves averías y muchas pérdidas de tripulantes.
Combate de Los Pozos – 11 de junio de 1826

EL COMBATE

El 10 de junio de 1826 una poderosa fuerza brasileña se presentó ante Buenos Aires, integrada por 31 barcos. Brown sólo disponía de 4 buques y 7 cañoneras, pero dirigiéndose a sus tripulantes los arenga con estas palabras:
Marinos y soldados de la República: ¿Véis esa gran montaña flotante? ¡Son los 31 buques enemigos! Pero no creáis que vuestro general abriga el menor recelo, pues no duda de vuestro valor y espera que imitaréis a la 25 de Mayo que será echada a pique antes que rendida. Camaradas: confianza en la victoria, disciplina y tres vivas a la Patria! Momentos después la nave capitana de Brown dio aquella consigna inmortal: "¡Fuego rasante, que el pueblo nos contempla!".
El marino irlandés Guillermo Brown.
Poco antes de las dos de la tarde se empeñó la acción en toda la línea. Aumentó la angustiosa expectativa de la muchedumbre agolpada en la ribera con la presencia de otras naves que a toda vela acudían al lugar del combate. Era el comandante Leonardo Rosales que llegaba en ayuda del Almirante con la goleta Río de la Plata y lo mismo hacía Nicolás Jorge con el bergantín General Balcarce. 
Bandera de Los Pozos, acción naval
BANDERA COMBATE DE LOS POZOS
Fue usada como insignia del Almirante Brown en varios combates navales. Su uso no provino de resolución oficial alguna, sino que ella se debe a la decisión de una comisión de damas porteñas que en reconocimiento al accionar de la escuadra nacional contra la flota imperial brasileña en el fondeadero de Los Pozos, el 11 de junio de 1826, bordó una bandera corneta, en seda natural, mitad azul celeste y mitad blanca y en su centro, entre gajos de mirto y laureles, bordada en realce con hilo de oro la inscripción en cuatro líneas: 11 de junio de 1826.
Tal bandera le fue entregada al Almirante Brown por las damas porteñas encabezadas por Mariquita Sánchez de Thompson en acto público llevado a cabo el 13 de julio de 1826.
El escudo central de esa bandera se halla en custodia del Museo Histórico Nacional, cuyas medidas son 440 mm. por 400 mm. (Registro 1501) y procede de la Colección Anjel J. Carranza, donada al citado museo el 9 de octubre de 1901.
Actualmente el Reglamento de Ceremonial Naval (publicación R.G-1 921 “P”) en su Anexo 10 la instituye como bandera conmemorativa.
Cabe señalar que el fondeadero de Los Pozos estaba situado al noroeste en la ciudad de Buenos Aires, a unas tres millas de la costa cerca de la actual Dársena Norte. Cuatro buques al mando del entonces Coronel Mayor de Marina Guillermo Brown, acompañadas por seis cañoneras, hicieron frente a una división naval brasileña compuesta por treinta y una naves.
Pese a la inmensa superioridad de las fuerzas enemigas, nuestros marinos rechazaron el ataque. Desde las barrancas del río gran parte del pueblo de Buenos Aires contempló aquel combate, ocasión en que Brown mediante señales, izó al tope de su palo mayor su famosa consigna: Fuego rasante que el pueblo nos contempla.
Para facilitar la maniobra de estas dos naves Brown atacó con frágiles cañoneras a uno de los más poderosos buques brasileños, la fragata Nitcheroy y al despejarse el humo del combate se vio que la fuerza enemiga se retiraba. Brown ese día recibió del pueblo de Buenos Aires las pruebas más exaltadas de admiración y gratitud ante esta victoria argentina llamada combate de Los Pozos.
William Brown
Guillermo Brown 1865.jpg
Guillermo Brown
AlmiranteAra.PNG Almirante
ApodoAlmirante Brown
LealtadBandera de Argentina República Argentina
MandosBandera de Argentina Armada de la República Argentina
Participó enGuerra de Independencia de la Argentina
Guerra del Brasil
Guerras civiles argentinas

Nacimiento22 de junio de 1777
Bandera del Reino de Irlanda FoxfordCondado de MayoReino de Irlanda (actual Bandera de Irlanda República de Irlanda)
Fallecimiento3 de marzo de 1857 (79 años)
Buenos AiresFlag of Argentina.svg Argentina

Escudo armada argentina.cdr.svg

Armada de la República Argentina
COMBATE DE LOS POZOS, 11 de Junio de 1826
EL COMBATE DE LOS POZOS (11 DE JUNIO DE 1826), Y LA GRANDEZA DEL ALMIRANTE GUILLERMO BROWN.
En el año 1825 el Imperio del Brasil -que por entonces ocupaba todo el territorio del Uruguay-, alegando que las Provincias Unidas del Río de la Plata habían apoyado la expedición de los Treinta y Tres Orientales y alentaban a los uruguayos a liberarse de la ocupación brasileña, le declara el 10 de diciembre de ese año la guerra a las Provincias Unidas -a las cuales se había reintegrado el actual estado uruguayo durante el Congreso de Florida-. 
El 21 de diciembre de 1825, una poderosa escuadra imperial al mando del Vicealmirante Rodrigo José Ferreira de Lobo bloqueó la ciudad de Buenos Aires. 
El gobierno argentino llamó entonces al marino irlandés Guillermo Brown y el 12 de enero de 1826 le confirió, con el grado de Coronel Mayor, el mando de la escuadra integrada por muy escasas fuerzas: los bergantines General Balcarce y General Belgrano y una vieja lancha cañonera, la Correntina. 
Demostró entonces Brown otra faceta brillante de su personalidad: su capacidad de organización. Gracias a sus contactos con ricos comerciantes y exclusivamente con aportes privados de los ciudadanos pudientes que adhirieron con suscripciones –uno de ellos era el entonces Coronel Juan Manuel de Rosas-, fueron incorporadas inmediatamente 12 lanchas cañoneras. Al poco tiempo se incrementó el número de buques mediante la adquisición de la fragata 25 de Mayo, los bergantines Congreso Nacional y República Argentina y las goletas Sarandí y Pepa. El Almirante izó su insignia en la fragata 25 de Mayo. 
Combate naval “De los Pozos”, librado el 11 de junio de 1826.
Las primeras acciones contra la flota brasileña tuvieron lugar el 9 de febrero de 1826. Durante el combate, la fragata Itaparica, buque insignia del almirante brasileño, sufrió graves averías y muchas pérdidas de tripulantes. 
El 11 de junio de 1826 se encontraba Brown en el puerto de Buenos Aires, fondeado en lo que hoy se conoce como Puerto Madero, a bordo de la fragata 25 de Mayo, junto con el bergantín Congreso Nacional, las goletas Sarandí y Pepa, y 7 cañoneras. 
Poco después del mediodía se presenta la flota brasileña con el objetivo de bombardear Buenos Aires y destruir los barcos argentinos. La flota imperial estaba formada por 31 barcos de guerra, en su mayoría modernas fragatas y bergantines -muy artillados y pesados-, más 12 cañoneras. Para evitar el abordaje por fuerzas tan superiores, Brown posicionó sus fuerzas detrás de los bancos de arena próximos a la costa, lo que dio el nombre a esta batalla de "Combate de Los Pozos". Antes de la batalla, Brown arengó a sus tropas de la siguiente forma: 
“- Marinos y soldados de la República: ¿Veis esa gran montaña flotante?... Son los 31 buques enemigos, que vienen por nuestras vidas... Pero no creáis que vuestro general abriga el menor recelo, pues no duda de vuestro valor y espera que imitaréis a la “25 de Mayo”, que fue echada a pique antes que rendir su pabellón. Camaradas: confianza en la victoria, disciplina… ¡Y tres vivas a la Patria!...”. “-¡Fuego rasante, que el pueblo nos contempla!...”. 
Efectivamente, desde los muelles, las azoteas de las casas y los campanarios de las iglesias, diez mil porteños observaban los movimientos de ambas flotas… A las dos de la tarde dio comienzo el combate bajo la presencia de la muchedumbre. Brown derrochó coraje sin límites, atacando con sus pequeñas cañoneras las grandes fragatas brasileñas, para luego retirarse detrás de los bancos de arena, donde los pesados navíos no podían seguirlas por temor a quedar varados en el barro del lecho del Río de la Plata. Se escuchó vivar a la multitud, y es que llegaban en auxilio Leonardo Rosales al mando de la goleta Río de la Plata, y Nicolás Jorge al mando del bergantín General Balcarce. Para facilitar la maniobra de estas naves, Brown atacó entonces a la fragata Niterói, una de las más poderosas de la flota brasileña, envolviéndola en llamas. 
Goleta "Sarandí"
El humo de los incendios y de los cañones impidió durante un largo rato seguir las alternativas del combate. Todos suponían que la derrota era el resultado más previsible para la flota argentina. Sin embargo, cuando se disipó el humo, los porteños contemplaron asombrados que las que se retiraban eran las naves brasileñas. 
Desembarcaron entonces en el muelle y la multitud alzó a los comandantes de los barcos argentinos en hombros y los paseó por la ciudad mientras retumbaban los cañones del fuerte, con gran suplicio de Rosales y Brown, que se encontraban heridos y lo que menos querían era verse apretujados y zarandeados de esa manera. 
Al atardecer, todavía se podían observar desde la ciudad las llamas de una fragata y un bergantín brasileños ardiendo en el Río de la Plata... Mientras tanto, esa misma noche el Presidente Bernardino Rivadavia, contemplando esos fuegos, daba la espalda a la sangre patriota derramada y escribía a Río de Janeiro al Ministro Manuel José García, dándole instrucciones de buscar la paz con el Imperio del Brasil a cualquier precio. El General José de San Martín comentó con posterioridad a su amigo Tomás Guido, luego de que le propusieran tomar el mando del país para salvar la causa unitaria: 
“…Por otra parte, los autores del movimiento del 1° de diciembre son Rivadavia y sus satélites y a Ud. le constan los inmensos males que estos hombres han hecho no sólo a este país, sino al resto de América con su infernal conducta. Si mi alma fuese tan despreciable como las suyas, yo aprovecharía esta ocasión para vengarme de las persecuciones que mi honor ha sufrido de estos hombres; pero es necesario señalarles la diferencia que hay de un hombre de bien, a un malvado…” 
Fragata 25 de Mayo. Museo Naval de la Nación
AL COMBATE DE LOS POZOS LE SIGUIÓ EL DE QUILMES. ALLÍ FUE CUANDO EL ALMIRANTE SE GANÓ EL APODO DE “EL LOCO”. NADIE ESPERABA LA VICTORIA ESE 29 DE JULIO. EL ÚNICO QUE ESTABA CONVENCIDO DE ELLA ERA BROWN. 
Muchos años después dirá Bartolomé Mitre. “El almirante Brown, de pie sobre la popa de su bajel, valía para nosotros por toda una flota”. No mentía ni exageraba. El poeta Guillermo Finney dijo entonces algo parecido sobre ese hombre que se paseaba como un espectro entre el humo y la metralla. 
“Pronto supo el enemigo/ quién estaba a bordo del bergantín República/ y comenzó a pensar/ si Brown era realmente un hombre.” 
Cuando se firmó la paz con Brasil, Brown era el hombre más popular de Buenos Aires. Miraba las manifestaciones de adhesión a su persona con su típico escepticismo anglosajón. A su perspicacia no se le escapaba que muchos que ahora lo vivaban, en otro momento habían aplaudido su detención y su condena. Lo sabía y lo aceptaba. Así le dijo un día a un íntimo amigo: 
“-This is a great country, but, what a pity!... There are many blackguards…” (Éste es un gran país, pero ¡qué lástima!, hay demasiados bellacos). 
Después de la guerra con el Brasil se hizo cargo del poder junto con Lavalle. Brown fue quien más insistió en que no se debía fusilar a Dorrego. No le hicieron caso y los resultados de esa barbaridad pronto lo habrían de pagar todos los argentinos. Cuando comprendió que el país marchaba a la guerra civil se retiró a su casa de Barracas, donde se dedicó al cuidado de su quinta, y personalmente cultivaba verduras y frutales. El guerrero más valiente, el más temerario, prefería el exilio interno a manchar su espada con sangre argentina. 
Fragata 25 de Mayo. Museo Naval de la Nación
Cuando Rosas llegó al poder y la soberanía nacional se vio amenazada por los franceses primero y los ingleses después, el viejo Almirante abandonó una vez más la tranquilidad de su quinta para servir a la Patria. No era rosista. No usaba divisa punzó y jamás había visitado la residencia de Palermo. Sin embargo, Juan Manuel de Rosas, que sería dictador pero conocía el alma de los hombres, lo convocaba. Cuando los alcahuetes de la Santa Federación le advirtieron que "no era un federal de la primera hora", Rosas los despediría con la siguiente frase. 
“-El Bruno es loco, pero no es traidor… y además es un valiente”. 
Los unitarios exiliados en Montevideo no entendían por qué el Almirante ayudaba a Juan Manuel. Curiosas paradojas de la historia. Brown era irlandés. Muchos de sus adversarios lo habían acusado de extranjero. Pero fue ese extranjero quien se negó a participar en las guerras civiles, y quien decidió defender a su patria adoptiva cuando la vio amenazada por una potencia extraña. 
Los unitarios decidieron entrevistarlo para convencerlo de que estaba defendiendo una causa equivocada. Brown los recibió en el barco; uno de los integrantes de la delegación era su propio hijo. Los argumentos de los doctores unitarios le resbalaron. En cierto momento, dio por concluida la charla y les dijo que podían regresar a sus barcos sanos y salvos. Uno de los visitantes se atrevió a pedirle un salvoconducto. 
En el lugar que se encuentra ubicada la Dársena Norte se libró en el año 1826 (11 de junio) el Combate de los Pozos.
Brown hizo silencio, lo miró y al rato respondió. 
“-Yo no acostumbro a firmar nada. Con mi palabra de honor les basta y les sobra…”. 
Después de este último servicio a la patria, Brown retornó una vez más a su quinta. Guillermo Enrique Hudson lo describirá parado en la puerta de su casa: 
“esbelto, silencioso, blancos los cabellos”. Mitre dirá de él: “Estoy deslumbrado por su sublime majestad, por esa noble figura que se levanta plácida después de tantas borrascas, aquella seguridad del alma, sin ostentación, sin amarguras, sin pretensiones… tenía ante mí algo más que un héroe”. 
Cuando su adversario de la guerra contra el imperio del Brasil, el Almirante João Pascoal Grenfell (originalmente John Pascoe Grenfell, otro marino mercenario inglés que sirvió a la guerra de la independencia de Brasil), lo visitó en su casa de Barracas, no podía entender que el soldado que lo había derrotado, el Almirante que para los brasileños era un mito, viviera en una casa tan modesta; se extrañó verlo emplearse en tan humildes menesteres, y le expresó lo mal que pagaban las repúblicas a sus abnegados servidores. Grenfell era rico y el gobierno de Brasil lo había colmado de honores. En un momento se atrevió a preguntarle por qué no reclamaba una recompensa económica.
Brown le contestó: 
“-Pero aquí nacieron mis hijos y aquí están enterrados, y defenderé esta tierra mientras viva… No me pesa haber sido útil a la Patria de mis hijos… Considero superfluos los honores y las riquezas cuando todo termina en seis pies de tierra para descansar de tantos dolores y fatigas…”
Brown nunca declamó en público. Nunca dijo discursos grandilocuentes. Sólo habló un minuto antes del combate. Sus hombres lo respetaban, lo admiraban y le temían. Lo sabían generoso e implacable. A los soldados valientes, los felicitaba con una discreta palmada en el hombro; a los cobardes los despreciaba. Sobrio y austero, almorzaba ligero y muchas veces no cenaba. Antes de la batalla se vestía de punta en blanco, se encerraba en su camarote y no hablaba con nadie. Sus soldados lo conocían. Sabían de sus angustias, pero también de su hidalguía y su honor. La palabra de Brown valía más que un documento: 
“A Lucifer debemos servir con sinceridad si hemos empeñado la palabra…”. 
Guillermo Brown murió el 3 de marzo de 1857. Murió como había vivido: con dignidad y sin ostentaciones. En silencio se preparó para “el viaje hacia el mar de la muerte”. Cuando el padre Fahy le mencionó esa posibilidad le respondió con el lenguaje del hombre que siempre vivió en el mar: 
“-Pronto he de cambiar de fondeadero… pero no se preocupen, ya tengo el Práctico a bordo”.
Combate de Los Pozos – 11 de junio de 1826
EN BENEFICIO DE LAS ACTUALES Y FUTURAS GENERACIONES DE MARINOS, ES BUENO TRAER A LA MEMORIA ALGUNAS FRASES DEL ALMIRANTE BROWN.
“Es preferible irse a pique que rendir el pabellón.”
Señal dirigida a la escuadra, antes del combate de Quilmes, el 30 de julio de 1826.

“Fuego rasante que el pueblo nos contempla.”
Señal izada en el palo de mesana de la 25 de Mayo, nave insignia del Almirante, antes del combate de Los Pozos.

“El honor nacional requiere un esfuerzo. El jefe de la escuadra debe hacer y hará su deber. Si el éxito es favorable, todo irá bien; pero si es desgraciado, suplico se salve mi nombre y el honor de mi familia”.
Parte del 4 de marzo de 1826; fechado en La Colonia, a bordo de la corbeta 25 de Mayo.

“Marinos y soldados de la República: ¿Veis esa gran montaña flotante? Son 31 buques enemigos. Más no creáis que vuestro General abriga el menor recelo, pues que no duda de vuestro valor y espera que imitaréis a la ‘25 de Mayo’ que será echada a pique antes que rendida. Camaradas: confianza en la victoria, disciplina y tres Vivas a la Patria.”
Orden del Día en Los Pozos, frente al enemigo, el 11 de junio de 1826.

“Espora: hoy tendremos un día glorioso, si todos los nuestros cumplen su deber, como lo espero lo haga este buque.”
A su capitán de Bandera D. Tomás Espora, a bordo de la “25 de Mayo”, antes del combate de Quilmes.

“Compatriotas: Vuestra estimación es el más dulce premio a que podría yo aspirar. Mi vida es vuestra, y rendirla por la gloria del país, es mi primer deber”.
Al pueblo de Buenos Aires, que lo recibió triunfalmente en Buenos Aires, luego de la acción de la Ensenada.

“No me pesa haber sido útil a la patria de mis hijos, considero superfluos los honores y las riquezas, cuando bastan seis pies de tierra para descansar de tantas fatigas y dolores...”
Al destacado marino Joao Pascoe Grenfell, en su quinta de Barracas.

“Respetables señoras y señoritas: Agradezco profundamente un obsequio que tanto me lisonja, y puedo asegurar en mi nombre y en el de mis compañeros de peligro, que esta bandera así consagrada no vendrá abajo, sino cuando caiga el mástil o se sumerja la nave que la tremole.”
Agradecimiento a las damas argentinas que le donaron la bandera conocida como de Los Pozos, luego del triunfo en el combate del 11 de junio de 1826.
Guillermo Brown
Referencias
1. «La guerra contra Brasil», artículo en el sitio web Argentina Histórica (Buenos Aires).2. «Combate de Los Pozos», artículo en el diario La Gazeta. El texto se basa en dos libros:3. Chávez, Fermín: Diccionario histórico argentino.4. Saldías, Adolfo: Historia de la Confederación argentina.
«Fatos históricos ocorridos em 11 de junho» (hechos históricos ocurridos un 11 de junio), artículo en un diario en portugués publicado en el sitio web brasileño Blumenews (Blumenau).
Combate naval de Los Pozos: o almirante argentino Brown, comandando quatro navíos, expulsa uma numerosa esquadra brasileira que bloqueava o porto de Buenos Aires.
Vale, Brian (2000): A war betwixt Englishmen: Brazil against Argentina on the River Plate (1825-1830). Londres: I. B. Tauris, 2000.
Según este historiador militar británico, el resultado fue indefinido:
Luego a las 15:00, Brown tomó la iniciativa. La escolta de Rosales se veía volviendo sobre el horizonte norte. Brown señaló la unión a la acción, mientras que Norton ordenó a la flotilla de Grenfell para interceptar. Entonces, pensando que el Niterói se había encallado, Brown llevó a sus cañoneras a que llegue el ataque. Esto condujo a un breve intercambio de disparos antes de que los argentinos se dieron cuenta de su error y se retiraron a sus posiciones originales. Eran las cinco de la tarde y ya estaba frío y oscuro. Los brasileños se retiraron lentamente, anclados a dos y media millas de sus enemigos. Los capitanes brasileños no dieron mucha importancia a la acción de 11 de junio de 1826, más tarde llamado la Batalla de Los Pozos. Senna Pereira en sus Memorias desestimó en dos frases concisas: «No se hizo nada en el ataque propuesto para el 11 de junio. El enemigo sufrió algunos daños en sus cañoneras, pero era poco más que una escaramuza. La única ganancia fue que tres marineros brasileños habían tomado galantemente ventaja de la confusión para volver a tomar la goleta María Isabel, capturada fuera de Montevideo el 10 de abril, y habían logrado escapar y volver a unirse a la escuadra imperial. [...] Norton y sus hombres no pueden haber considerado 11 de junio un compromiso importante, pero a la gente de cosas Buenos Aires parecía diferente [...] Sin darse cuenta (o olvidadiza) de las aguas poco profundas que hacen que sea imposible para cualquier nave brasileña acercarse, vieron el aparente rechazo de una fuerza tan grande por uno tan pequeño como una victoria poderosa. Guillermo Brown llegó a tierra para encontrarse a sí mismo en un héroe nacional. [...] Los periódicos (de Argentina) lo siguieron. [...] Para no ser menos, El Correo Nacional informó con satisfacción que “hemos sido informados por una persona que habló con Norton que Brown es un héroe y los oficiales bajo su mando incomparables!”». Mientras que en la republicana Buenos Aires, la importancia del apoyo público significó que la información sobre los acontecimientos se hizo libremente disponible y se inclinaba para dar una impresión favorable, el régimen monárquico en Río de Janeiro no se preocupó por la opinión pública, y se limitó a imprimir despachos oficiales con pocos comentarios. [...] Un oficial de Norton concluyó con cansancio: «Todo esto muestra el tipo de guerra que tenemos que aguantar aquí».
5. Efemérides brasileñas, en portugués.
6.  [Dicionário das batalhas brasileiras, Hernâni Donato, 2001],
Los mayores barcos de Norton, debido a la poca profundidad, no participaron. Los republicanos tenían 11 barcos, pronto reforzados por otros seis. Cambiaron disparos [...] una 'naumachia', sin resultado [...] Al final, entre los argentinos, un muerto; ninguno, entre los brasileños. Pero los argentinos celebraron como una victoria resonante
7. Página 350 del Dicionário das batalhas brasileiras, de Hernâni Donato (1922-2012). São Paulo: IBRASA, segunda edición, 1996.
Fuentes:
- Chávez, Fermín. Diccionario histórico argentino.
- Saldías, Adolfo – Historia de la Confederación Argentina 
- La Gazeta Federal www.lagazeta.com.ar
https://es.wikipedia.org/wiki/Combate_de_Los_Pozos
http://www.ara.mil.ar/pag.asp?idItem=42
http://studylib.es/doc/6177330/el-combate-de-los-pozos--11-de-junio-de-1826---y-la-grand...

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