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"Soy un hombre de armas, un guerrero, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba".

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

17 de agosto de 2017

DETALLES DESCONOCIDOS DE LA VIDA DEL GRL SAN MARTÍN. LO QUE NO CUENTA LA HISTORIA "OFICIAL".

General José de San Martín
El pasado 16 de julio publiqué un posteo acerca del nombramiento de Nuestra Señora del Carmen como Patrona y Generala del Ejército de los Andes por parte del mismísimo Grl San Martín, respaldado por documentación de la época.
Siendo ya refutado el supuesto "masonismo" de San Martín, hoy les comparto algunos aspectos no tan conocidos de la religiosidad del Libertador:
En 1812, cuando se creó el Regimiento de Granaderos a Caballo, el Padre de la Patria fomentó la piedad católica en sus cuadros y tropa en el cuartel de Retiro. Así nos lo dice un testigo ocular: 
“Después de la lista de diana se recitaban las oraciones de la mañana, y el rosario todas las noches en las cuadras, por compañías, dirigido por el sargento de la semana […]
Daguerrotipo de San Martín a los setenta años de edad (1848).
  • El domingo o día festivo, el regimiento formado con sus oficiales asistía al Santo Sacrificio de la Misa, que decía en el Socorro el capellán del regimiento […]
  • Todas estas prácticas religiosas se han observado siempre en el regimiento, aun mismo en campaña. Cuando no había una iglesia o una casa adecuada, se improvisaba un altar en el campo, colocándolo en alto para que todo el regimiento pudiese ver al oficiante […]
  • El capellán tenía la obligación de predicar al regimiento en ciertos días del año, para lo cual se erigía una cátedra en el mismo cuartel. O era una plática, sentado en una silla cuando estaba en campaña […]” (Memorias inéditas del coronel Manuel A. Pueyrredón- Historia de mi vida- 1947, p. 79.)
General José de San Martín
"La decidida protección que ha prestado al Ejército de los Andes su Patrona y Generala Nuestra Madre y Señora del Carmen, es demasiado visible. Un cristiano reconocimiento me estimula a preservar a dicha Señora [...] el adjunto bastón como propiedad suya y como distintivo de mando supremo que tiene sobre dicho Ejército". LIBERTADOR GRL D. JOSÉ DE SAN MARTÍN, 12 de agosto de 1818.
Ya en tierra chilena, encontramos, entre muchas otras, esta Orden General del Ejército, publicada el 5 de octubre de 1817 con la firma del Gran Capitán:
“Los señores jefes y oficiales que gusten acompañarme en la procesión del Rosario que se celebra esta tarde, lo verificarán a las 4 de ella en mi alojamiento. SAN MARTÍN” (Archivo O’ Higgins, XXIII, p. 119)
General José de San Martín
En efecto, en 1814 San Martín había sido nombrado gobernador intendente de Cuyo y se trasladó a Mendoza. En las afueras de la capital cuyana, en El Plumerillo, estableció el campamento del Ejército de los Andes. Es interesante ver un artículo del Código Militar del ejército libertador:
“Todo el que blasfeme contra el santo nombre de Dios, su adorable Madre, e insultare la religión, por primera vez sufrirá cuatro horas de mordaza atado a un palo en público, por el término de ocho días, y por segunda [vez] será atravesada su lengua con un hierro ardiendo, y arrojado del cuerpo […] Sea honrado el que no quiera sufrirlas. La Patria no es abrigadora de crímenes.” (AGN, Gobierno Nacional. Paso de los Andes, 1816-1817. S. X, C. IV, A. 3, n. 11.)
General José de San Martín
Mendoza, 5 de enero de 1817.
"Al asomar la bandera y la Virgen los cuerpos presentaron armas y batieron marcha. Al subir la imagen para colocarla en el altar, San Martín le puso su bastón de mando en la mano derecha" (1), "declarándola así en la advocación que representaba [Nuestra Señora del Carmen] Patrona del Ejército de los Andes." (2)
(1) GRL GERÓNIMO ESPEJO, "El Paso de los Andes", Bs As,1882, pág 483.
(2) DAMIÁN HUDSON, "Recuerdos Históricos de la Provincia de Cuyo", T. I, Bs As,1898, pág 129.
También el Gran Capitán comprendió la necesidad de la asistencia espiritual del Ejército de los Andes, tanto para el Hospital Militar de Mendoza, como para la tropa en general. Así se lo expuso al gobernador intendente de Mendoza, Cnl Toribio de Luzuriaga: 
“Se hace ya sensible la falta de un vicario castrense, que contraído por su instituto al servicio exclusivo del ejército, se halle éste mejor atendido en sus ocurrencias espirituales y religiosas que lo está actualmente por el párroco de la ciudad, cuyas ocupaciones inherentes a la vasta extensión de su feligresía le distraen de un modo inevitable. Si a todo se agrega carecer de capellán los cuerpos del ejército, convendremos en la absoluta necesidad de esta medida.” (AGN, Documentos referentes a la Guerra de la Independencia y Emancipación de la República Argentina, Bs. As., 1917, p. 372.)
Nuestra Señora de la Merced, Generala del Ejército Argentino
El resultado fue el nombramiento del presbítero José Lorenzo Güiraldes como capellán castrense, que pasó a ocupar su puesto en el campamento de El Plumerillo.
Para conocer la vida religiosa del ejército libertador, tenemos la crónica de un testigo ocular, el General Jerónimo Espejo, en su obra El Paso de los Andes:
“Los domingos y días de fiesta se decía Misa en el campamento y se guardaban como de descanso. En el centro de la plaza se armaba una gran tienda de campaña […]; allí se colocaba el altar portátil y decía la Misa el capellán castrense doctor don José Lorenzo Güiraldes o alguno de los capellanes de los cuerpos. El ejército se presentaba en el mejor estado de aseo; mandaba la parada el jefe de día, los cuerpos formaban al frente del altar en columna cerrada estrechando las distancias, presidiendo el acto el General acompañado del Estado Mayor. […]
Concluida la Misa, el capellán dirigía a la tropa una plática de treinta minutos poco más o menos, reducida por lo general a excitar las virtudes morales, la heroicidad en la defensa de la Patria y la más estricta obediencia a las autoridades y superiores.” (Gerónimo Espejo, El Paso de los Andes. Bs. As., 1882, p. 418.)
General José de San Martín
YA COMO PROTECTOR DEL PERÚ, SAN MARTÍN REDACTÓ Y PROMULGÓ EL 8 OCTUBRE DE 1821 EL ESTATUTO PROVISIONAL DEL PERÚ, CUYOS PRIMEROS ARTÍCULOS DICEN LO SIGUIENTE:
SECCIÓN PRIMERA
Art. 1o.- La Religión Católica, Apostólica, Romana, es la Religión del Estado: El Gobierno reconoce como uno de sus primeros deberes el mantenerla y conservarla por todos los medios que estén al alcance de la prudencia humana. Cualquiera que ataque en público o privadamente sus dogmas y principios, será castigado con severidad a proporción del escándalo que hubiese dado.
Art. 2o.- Los demás que profesen la Religión Cristiana, y disientan en algunos principios de la Religión del Estado, podrán obtener permiso del Gobierno con consulta de su Consejo de Estado, para usar el derecho que les compete, siempre que su conducta no sea trascendental al orden público. 
Art. 3o.- Nadie podrá ser funcionario público ni no profesa la Religión del Estado.
Estos hechos concretos debidamente documentados nos muestran que tampoco fue un masón como quieren hacernos creer algunos. Y a este respecto tenemos el testimonio de importantes masones, como Domingo Faustino Sarmiento, quien en su “Vida de San Martín” (Bs. As., Editorial Claridad, 1964, pág. 149) afirma que “[La Logia Lautaro] se revistió de las fórmulas, signos, juramentos y grados de las sociedades masónicas, pero no era una masonería, como generalmente se ha creído, ni menos las sociedades masónicas en la política colonial”. 
Mausoleo del General José de San Martín en la Iglesia Catedral de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Argentina
Dicho sea de paso, el origen de la masonería en el Río de la Plata se da con posterioridad a la batalla de Caseros: fue en 1858, según la Logia del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Por su parte el masón chileno René García Valenzuela, en su obra “El origen aparente de la Francmasonería en Chile y la Respetable Logia Simbólica ‘Filantropía Chilena’, (págs. 91-94) sostiene que “a la Logia Lautarina se la ha querido confundir con una organización masónica regular, [aunque] siempre es posible rastrear parcialmente en ella, o detrás de ella, la ideología, organización y terminología masónicas.” , y que que “ninguno de los fundadores figura en los cuadros de las Logias Lautarinas, como tampoco en las agrupaciones de carácter político que han recibido de los historiadores profanos la impropia denominación de logias”. Y todavía más: el testimonio de las propias Grandes Logias Centrales de Masonería contemporáneas a la Logia Lautaro: la Gran Logia Unida de Inglaterra, la Logia Quatuor Coronati de Londres, la Gran Logia de Irlanda y la Gran Logia de Escocia, debido al requerimiento del historiador Patricio Maguire a la masonería argentina de pruebas documentales sobre el supuesto masonismo del Padre de la Patria, a la vez que expresa su admiración por el hecho de que si San Martín hubiese sido masón, cómo pudo legarle su sable a Juan Manuel de Rosas que, según la masonería, es un “execrable tirano”. Le responde un señor de apellido Coucelo que, en relación al sable, dijo “jamás, jamás, jamás, San Martín fue servidor de un tirano”, es decir, no dijo nada. Y lo mismo aconteció con el pedido de documentos probatorios sobre la supuesta pertenencia masónica del Libertador: “la documentación existe y en su momento sería puesta a disposición de algún historiador auténtico y de gran categoría”. Volvieron a dar la callada por respuesta.
 
Casamiento del General José de San Martín
Ante la falta de respuesta de los masones argentinos, Maguire se dirigió a esas grandes Logias Centrales mencionadas anteriormente, las que respondieron a sus preguntas. Las cuatro Logias Masónicas mencionadas coinciden en lo esencial: La Logia Lautaro era una sociedad secreta política, fundada en Buenos Aires en 1812 y no tenía relación alguna con la Francmasonería regular; ni San Martín, ni O’Higgins, ni Simón Bolívar nunca fueron miembros de las mismas. Esto se puede ver en la obra de Norberto Chindemi, “San Martín. Pensamiento y acción. Las logias”, Bs. As., Archivo Patricio J. Maguire, 1996.
Nuevamente, y lo vuelvo a reiterar por enésima vez: la HISTORIA se hace con documentos. Lo demás es relato…
De guardia. El sable corvo de San Martín, flanqueado por dos granaderos en la sala principal del Museo Histórico Nacional. /Andres D’Elia.
17 DE AGOSTO 1850 - PASO A LA INMORTALIDAD DEL LIBERTADOR GRL D. JOSÉ DE SAN MARTÍN, PADRE DE LA PATRIA.
Retirado a la vida privada, en 1824 se embarcó para Europa. Regresó en el año 1829, pero no quiso desembarcar para no tomar parte en las luchas civiles que desgarraban la Patria. De vuelta en Europa, San Martín se estableció definitivamente en la ciudad puerto francesa de Boulogne-sur-Mer, donde falleció el 17 de agosto de 1850.
General José de San Martín
El General San Martín se desempeñó a lo largo de su vida como Protector del Perú, Comandante en Jefe del Ejército Libertador del Perú, 3er Comandante en Jefe del Ejército de Chile, General en Jefe del Ejército de los Andes, 3er Gobernador Intendente de Cuyo, 5º General en jefe del Ejército del Norte, 1er Comandante del Regimiento de Granaderos a Caballo. Libertador de Argentina, Chile y Perú. Padre de nuestra Patria.
General José de San Martín
LA GENERALA DEL EJÉRCITO ARGENTINO: NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN DE CUYO, ARGENTINA (16 DE JULIO)
La Virgen del Carmen de Cuyo es la contraparte Argentina de la Virgen del Carmen de Maipú. Es la misma devoción, solo que regional, que veneraron los libertadores de la zona de los Andes. Es la Generala del Ejército Argentina y “vive” en Mendoza.

Ya en el siglo XVIII se encuentra en la capital de la Provincia de Mendoza la imagen que hoy se venera.
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Pues don Pedro de Núñez caballero de gran fortuna y devoción, donó la imagen y todo lo necesario para el culto de la Virgen del Carmen.

Primero estuvo en el templo de los Padres Jesuitas estando fundada la Cofradía.
En 1776, a raíz de la expulsión de la Orden, la imagen fue trasladada a la Iglesia de San Francisco, desde donde presidiría una de las más bellas jornadas de la historia de la patria Argentina.
La Gobernación de Cuyo era muy devota de Nuestra Señora del Carmen.
El General San Martín era muy devoto de Nuestra Señora de las Mercedes, razón por la cual le puso ese nombre a su hija.
Pero en Mendoza optó por la advocación del Carmen para respetar la devoción más común en la zona, previa consulta con sus compañeros de armas.
También entre los próceres argentinos era muy devoto de la Virgen del Carmen, el General Juan Gregorio de las Heras, el que ayudaba a llevar sus andas en las procesiones del 16 de julio.
Formó un hogar piadoso y al morir en Chile pidió a sus hijos que en cuanto pudieran lo trasladaran a tierra argentina.
Hoy la región de Cuyo está formada por la Provincias de Mendoza, San Juan y San Luis.
Se encuentra geográficamente en el oeste argentino, en frontera con Chile.
General José de San Martín
LA VIRGEN DEL CARMEN EN MENDOZA
Llega el año 1814, momento en el que San Martín hará de los pacíficos habitantes de Cuyo heroicos soldados forjadores de libertad.
Pero ellos necesitarán una Madre que los ampare y de sentido a tanto sacrificio.
Es conocida la profunda devoción que el Libertador profesó a la Virgen y que lo hizo nombrarla Generala de su Ejército.
Superando los respetos humanos de una época en la que el liberalismo había impuesto la idea de que “la religión es asunto privado”.

Tanta importancia dio al tema, que lo decidió con su Estado Mayor, según dice el General Espejo en su obra El Paso de los Andes:
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“la devoción a la Virgen del Carmen estaba muy arraigada en Cuyo y casi todos los soldados llevaban su escapulario, por eso fue ella la que tuvo preferencia”.
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Y más adelante describe la brillante ceremonia (5 de enero de 1817) durante la cual San Martín le entrega su bastón de mando, la nombra Generala, y hace bendecir también la Bandera de los Andes,
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“saludada por dianas y la banda con cajas y clarines, mientras rompía una salva de veintiún cañonazos, ante el ejército de gran gala y todo el pueblo de Mendoza”.

General José de San Martín
Después de las victorias de Chacabuco y Maipú, el libertador dirigió al Superior del convento de San Francisco de Mendoza, la siguiente carta, cuyo original se exhibe, junto al bastón de mando, en la misma Basílica.
“La decidida protección y ayuda que ha prestado al Ejército de los Andes su Patrona y Generala, Nuestra Madre y Señora del Carmen, son demasiado visibles.
Un cristiano reconocimiento me estimula a presentar a dicha Señora, que se venera en el Convento que rige Vuestra Paternidad, el adjunto bastón como propiedad suya y como distintivo del mando supremo que Ella tiene sobre dicho Ejército”.
Dios guarde a V. P. Muchos años.
Mendoza y Agosto 12 de 1818.
José de San Martín
 General José de San Martín
Ambas reliquias, el bastón y la carta, se conservan hoy en el Camarín de la Virgen, como mudos testigos de la parte que Ella tuvo en la grandeza de alma del Libertador.
Siendo Generala del Ejército Argentino, junto a la banda, acompaña a la imagen de la bandera Argentina.
Como así también las banderas de Perú y Chile, al ser esta advocación Patrona de los dos países vecinos.
GENERALA DEL EJÉRCITO ARGENTINO
El espíritu cristiano que reviste toda la campaña de la Independencia y la unción con que los próceres máximos, Belgrano y San Martín, se encomendaran respectivamente a la Virgen Nuestra Señora de las Mercedes y Nuestra Señora del Carmen, inspiraron sucesivamente los decretos Nº 9.471 (22 de septiembre, 1943) y 27.549 (10 octubre, 1944. Ellos expresan que:

Art. 1 Queda reconocida con el grado de Generala del Ejército Argentino: la Santísima, bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen.

Art. 2 El Excmo. Señor Presidente de la Nación impondrá con los honores correspondientes, a la imagen de Nuestra Señora de las Mercedes, que se venera en el templo de la Victoria de la Ciudad de Tucumán.
Y en la Basílica de Nuestra Señora del Carmen de Cuyo, que se venera en el Templo de San Francisco, de la ciudad de Mendoza, la banda reglamentaria correspondiente a su alta jerarquía militar.
NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN, PATRONA Y GENERALA DEL EJÉRCITO DE LOS ANDES.
La presencia de la Virgen Santísima en la Historia de nuestra Patria es importantísima e innegable. Desde el momento en que Cristóbal Colón izó su insignia de almirante en la "Santa María" hasta el día en que su armada tocó tierra el 12 de octubre de 1492, día de Nuestra Señora del Pilar. Desde el establecimiento del Real y Puerto de Santa María del Buen Ayre en 1536 por D. Pedro de Mendoza, hasta la intercesión de la Madre de Dios durante las invasiones inglesas de 1806 y 1807 en sus advocaciones del Rosario y de Luján con D. Santiago de Liniers. Desde Nuestra Señora de las Merced con el Grl Manuel Belgrano hasta Nuestra Señora del Rosario, nuevamente, que dio su nombre y patrocinio al Operativo del 2 de abril de 1982 que inició la Gesta Heroica de Malvinas.
La epopeya de los Andes del Libertador Grl D. José de San Martín, Padre de nuestra Patria, también contó con el patrocinio de María Santísima, esta vez bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen, que se convirtió en la Generala del Ejército de los Andes. La documentación de la época y el relato de sus protagonistas nos ayudan a ver la religiosidad del Gran Capitán y del Ejército de los Andes.
Virgen del Carmen de Cuyo
Bartolomé Mitre, en su clásica obra sobre San Martín, apuntó que "A imitación y ejemplo de su amigo y de su maestro de virtudes, el general Belgrano, eligió por patrona del Ejército a la Virgen del Carmen, de la devoción del pueblo de Mendoza; pero lo hizo con las formalidades graves de su carácter disciplinario. Sometió el punto a una junta de oficiales generales, y de acuerdo con ella la hizo declarar por tal en la Orden del Día".
Y así se llegó a la proclamación de Nuestra Señora del Carmen como Patrona del Ejército de los Andes y la jura de la bandera del mismo, ocurrida el 5 de enero de 1817 en la ciudad de Mendoza. El Libertador cursó la invitación al gobernador, Cnl Toribio de Luzuriaga:
“El domingo 5 del corriente se celebra en la Iglesia Matriz, la jura solemne de la Patrona del ejército y bendición de su bandera. V. S. al frente de la muy ilustre Municipalidad, Corporaciones, Prelados y Jefes militares y políticos de esta Capital, se servirá solemnizar la función con su asistencia, en que el ejército y yo recibiremos honra. Principiará a las cinco de la mañana.” 
Así llegó ese día, y ante una inmensa concurrencia que colmó las calles y plazas adornadas a tal efecto, el Ejército de los Andes marchaba hacia la capital mendocina desde El Plumerillo. Al frente iba el Grl Miguel Estanislao Soler, detrás suyo el Estado Mayor y las tropas. A las 10 de la mañana entraban en la ciudad entre aclamaciones del pueblo entusiasmado y el repique simultáneo de las campanas de ocho iglesias.
Llevaban todos los soldados el escapulario de Nuestra Señora del Carmen, según el testimonio de la hija de una testigo ocular del suceso:
“[En] la proclamación de la Virgen del Carmen que se veneraba en el templo de San Francisco, como Patrona del ejército de San Martín, […] todos los soldados ostentaban en el pecho el escapulario del Carmen.” 
La procesión entró solemnemente en la Iglesia Matriz. La imagen de la Virgen estaba en un trono junto al altar. El general San Martín y su comitiva se colocaron a la derecha del mismo; y en una bandeja de plata estaba doblada la bandera. Cuando se presentaron los ministros del altar para la Misa solemne, se levantó San Martín de su asiento, 
“y, subiendo al presbiterio, acompañado de los edecanes, tomó la bandeja con la bandera y la presentó al preste. Este la bendijo en la forma de ritual, bendiciendo también el bastón del General […]” 
Luego dio comienzo la Misa solemne. Al Evangelio el capellán castrense, Dr. José Lorenzo Güiraldes, pronunció un panegírico. Afuera, salvas de artillería acompañaban la solemnidad que se celebraba dentro del templo. La misa concluyó con Te Deum.
Se organizó nuevamente la devota procesión, encabezada por el clero. La Virgen volvía a salir ahora con la bandera de los Andes que sostenía a su lado el abanderado del ejército. Cuentan los testigos presenciales, el general Espejo y Damián Hudson:
“Al asomar la bandera y la Virgen los cuerpos presentaron armas y batieron marcha. […] Al subir la imagen para colocarla en el altar [San Martín] le puso su bastón [de mando] en la mano derecha ”, “[declarándola así] en la advocación que representaba, Patrona del ejército de los Andes.” 
Acallados los aplausos y aclamaciones, y dejando de sonar los instrumentos musicales de las diversas bandas militares que acompañaban la ceremonia, San Martín, 
“[tomando la bandera] en su diestra, y avanzando hasta las gradas del atrio, presentándose al pueblo y al ejército en esa actitud digna, marcial, tan esencialmente característica de su gallarda persona, con voz sonora, vibrante […]” 
Se dirigió a la tropa diciendo:
“¡Soldados: Esta es la primera bandera que se ha levantado en América!" La batió por tres veces, [y] cuando las tropas y el pueblo respondían con un ¡Viva la Patria!, rompieron dianas las bandas de música, de cajas y clarines, y la artillería hizo otra salva de veinticinco cañonazos.” 
La ceremonia concluyó con un brillante desfile militar. Sobre el entablado la Virgen del Carmen, como en trono de gloria, ostentaba en su diestra el bastón de mando que la constituía Patrona y Generala del Ejército de los Andes. Junto a Ella, el Gran Capitán, su Estado Mayor y las autoridades eclesiásticas y civiles, junto a un pueblo abarrotado que festejaba.
Antes de desalojar la plaza, 
“los cuerpos formaron en columna para escoltar a la Virgen hasta dejarla en su Iglesia.” 
Así el Ejército de los Andes, luego de encomendarse a la Madre del Dios de los Ejércitos, podía emprender la campaña libertadora. Ya tenía el ejército sanmartiniano su Patrona y su enseña guerrera. Con la protección de María Santísima, la bandera de la libertad flamearía victoriosa en los campos de Chile, Perú y Ecuador.
En mayo de 1818, el Padre de la Patria, vencedor de Maipú, pasó por Luján y visitó el santuario de la Virgen Santísima. El 12 de agosto de 1818 enviaba su bastón de mando a la Virgen del Carmen con una carta adjunta para el Padre Guardián del Convento de San Francisco de Mendoza:
“La decidida protección que ha prestado al ejército de los Andes su Patrona y Generala Nuestra Señora del Carmen, son demasiado visibles.
Un cristiano reconocimiento me estimula a presentar a dicha Señora (que se venera en el convento que rige V.P.), el adjunto bastón como propiedad suya y como distintivo del mando supremo que tiene sobre dicho ejército.
Dios guarde a V. P. muchos años. JOSÉ DE SAN MARTÍN.” 
Virgen del Carmen de Cuyo
En consonancia con el sentimiento de piedad y gratitud hacia la Madre de Dios, el decreto del 22 de septiembre de 1943 distinguía con el grado de Generala del Ejército Argentino a la Santísima Virgen María bajo las advocaciones de Nuestra Señora de la Merced y Nuestra Señora del Carmen. Ordenaba, así mismo la imposición de la banda reglamentaria correspondiente a su alta jerarquía militar. Impusieron las insignias el entonces presidente de la Nación, Grl Pedro Pablo Ramírez a las imágenes de Nuestra Señora de las Mercedes de Tucumán y de la Capital Federal; el posterior presidente Grl Edelmiro Julián Farrell a la de Corrientes; y el entonces vicepresidente, Cnl Juan Domingo Perón, a la imagen de Nuestra Señora del Carmen de Cuyo. 
El entrecomillado está sacado de:
Bartolomé Mitre, Historia de San Martín y de la emancipación sudamericana, Bs As, El Ateneo, 2012, p. 264.
Gerónimo Espejo, El Paso de los Andes. Bs. As., 1882. Documentos del Archivo de San Martín (Comisión Nacional del Centenario). T. II, Bs. As. 
Apuntes Históricos sobre la Virgen del Carmen de Cuyo y el Convento Franciscano de Mendoza. Bs. As., 1911. Damián Hudson, Recuerdos Históricos sobre la Provincia de Cuyo, T. I, Bs. As., 1898. 
Carta de San Martín al Guardián del convento franciscano de Mendoza, exhibida en el camarín de la Virgen del Carmen de Cuyo del mismo.
General José de San Martín
Fuente:
http://forosdelavirgen.org/172/nuestra-senora-del-carmen-de-cuyo-argentina-16-de-julio/
Ignacio David Cherino

LOS ÚLTIMOS DÍAS DE JOSÉ DE SAN MARTÍN EN BOULOGNE-SUR-MER. MERCEDES TOMASA: HIJA MODELO DE UN PADRE EJEMPLAR.

Retrato de José de San Martín durante su vejez
Un pedazo de la historia de Sudamérica se encuentra en el extremo norte de Francia. Boulogne-sur-Mer, para ser más exactos, es un atractivo puerto pesquero a orillas del Canal de la Mancha, con una activa vida comercial y con un pintoresco centro histórico coronado por una imponente basílica.
Casa San martín
Quizá nada de interesante para argentinos, chilenos y peruanos, de no ser porque el 17 de agosto de 1850 falleció en esta ciudad Don José de San Martín, el general argentino que independizó las Provincias Unidas del Río de la Plata, Chile y Perú.
José Francisco de San Martín
José de San Martín (retrato, c.1828).jpg

Escudo de la República Peruana (1821-1825).png
Protector del Perú
3 de agosto de 1821-20 de septiembre de 1822
PredecesorCargo creado
SucesorFrancisco Xavier de Luna Pizarro (como Presidente del Congreso Constituyente).

Flag of the Liberating Expedition of Peru.svg
Comandante en Jefe del Ejército Libertador del Perú
19 de mayo de 1820-20 de septiembre de 1822

Coat of arms of the Chilean Army.svg
3. er Comandante en Jefe del Ejército de Chile
14 de febrero de 1817-20 de julio de 1820
PredecesorJosé Miguel Carrera
SucesorBernardo O’Higgins

Bandera de la Provincia de Mendoza.svg
General en Jefe del Ejército de los Andes
1 de agosto de 1816-20 de septiembre de 1822
SucesorEnrique Martínez (convertido en «División de los Andes»).

3. er Gobernador intendente de Cuyo
10 de agosto de 1814-24 de septiembre de1816
PredecesorMarcos Balcarce
SucesorToribio de Luzuriaga

5. to General en jefe del Ejército del Norte
30 de enero de 1814-20 de abril de 1814
PredecesorManuel Belgrano
SucesorJosé Rondeau

Ejercito Argentino Escudo.png
1. er Comandante del Regimiento de Granaderos a Caballo
7 de diciembre de 1812-abril de 1816
SucesorJosé Matías Zapiola

Información personal
Nombre de nacimientoJosé Francisco De San Martín Y Matorras Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento25 de febrero de 1778
Bandera del Imperio Español Reducción de YapeyúMisiones GuaraníesVirreinato del Río de la Plata (actualmenteArgentina), Imperio español
Fallecimiento17 de agosto de 1850 (72 años)
Bandera de Francia Boulogne-sur-Mer (Francia)
Lugar de sepulturaCatedral metropolitana de Buenos Aires Ver y modificar los datos en Wikidata
NacionalidadArgentina Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido políticoEjército patriota Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
PadreJuan de San Martín Ver y modificar los datos en Wikidata
CónyugeMaría de los Remedios de Escalada
HijosMercedes Tomasa San Martín y Escalada
Información profesional
OcupaciónMilitar
Rango Ver y modificar los datos en Wikidata
FirmaFirma José de San Martín.svg
MUSEO DE LA CASA DE SAN MARÍN EN BOULOGNE-SUR-MER
Pese a que San Martín vivió en Boulogne-sur-Mer sólo los dos últimos años de su vida, la casa que ocupó en esa ciudad es actualmente un museo administrado por la Embajada de Argentina en Francia y custodiado por un miembro de las Fuerzas Armadas de ese país cuyo puesto rota cada uno o dos años. 
Ese mismo puerto de ferry que atrajo a San Martín, fue durante un siglo el corazón de la ciudad.
La Casa San Martín, es así como se le conoce en Boulogne, es parte del circuito turístico de la ciudad, ya que es una de las pocas casas aristocráticas del siglo XIX que permanecen intactas, incluso con el mobiliario, aunque éste no sea el original. Los muebles y objetos personales del General San Martín se encuentran actualmente en Buenos Aires.
Fachada de la Casa San Martín en Boulogne-sur-Mer

JUVENTUD DE SAN MARTÍN
Durante su juventud, el Libertador (nacido el 25 de febrero de 1778 en Yapeyú, actual provincia de Corrientes, Argentina) ya había vivido en Europa, en España, a donde llegó en abril de 1784 para realizar sus estudios. Incluso hizo carrera militar en el ejército español y combatió contra la dominación de Napoléon Bonaparte. El artículo hace un recorrido por la vida de José de San Martín luego de su labor independentista, las razones de su exilio a Europa y sus últimos días en Francia.
Restos de la casa natal de José de San Martín, en la reducción de Yapeyú. Declarada monumento histórico nacional.
SU PARTIDA A EUROPA Y SUS INTENTOS POR VOLVER
Tras declarar la independencia del Perú en 1821 y ceder a Simón Bolívar la conclusión de la campaña libertadora, el General San Martín decidió retirarse del cargo de Protector del Perú el 20 de setiembre de 1822 para volver a su país. Consideró que ya había cumplido con su labor y prefirió no participar en las guerras internas por el poder en los países que había independizado.
Detalle del escudo argentino
Luego de una corta estancia en Chile, llegó a Mendoza en enero de 1823, desde donde pidió permiso a las autoridades de Buenos Aires para volver a la capital y reencontrarse con Remedios de Escalada, su esposa, quien estaba gravemente enferma. El ministro Bernardino Rivadavia, enemigo de San Martín, rechazó el pedido argumentando que su seguridad estaba en peligro. El General corría el riesgo de ser enjuiciado por su apoyo a los caudillos del interior quienes exigían un gobierno federal y no unitario.
Casa San Martín
Sin embargo, San Martín desacató la orden de Rivadavia y decidió viajar a Buenos Aires, pero al llegar, su esposa ya había fallecido el 3 de agosto de 1823. Desanimado por las luchas intestinas entre centralistas y federales, el General decidió marcharse del país con su hija Mercedes, quien en ese momento tenía apenas siete años.
Casa San martín
El 10 de febrero de 1824 partieron al puerto de Le Havre, Francia. Al llegar en mayo se le impidió desembarcar ya que llevaba consigo diarios republicanos considerados peligrosos para la monarquía francesa. Continuó su viaje a Escocia, y se instaló en Bruselas, donde vivía su hermano Justo.
Casa San Martín
Durante ese periodo, la vida de San Martín fue bastante modesta y sus ingresos apenas le alcazaban para educar a su hija. En 1827, ofreció sus servicios a Argentina para participar en la guerra contra el Imperio del Brasil, sólo después de la renuncia de Rivadavia a la presidencia, pero el conflicto ya había terminado. Por esos años, el reumatismo ya comenzaba a hacer estragos en la salud de San Martín.
Casa San Martín
En marzo de 1829 se embarcó a Buenos Aires al saber que había estallado de nuevo una guerra civil. Su intención era mediar en el conflicto, y se mantuvo de incógnito en el barco hasta que fue descubierto. Su antiguo subordinado, Juan Lavalle, había derrocado y fusilado al gobernador Manuel Dorrego. Ante la imposibilidad de continuar con éxito su campaña, Lavalle solicitó apoyo a San Martín y le ofreció la gobernación de la provincia de Buenos Aires.
Habitación donde fallece el general José de San Martín
El General rechazó dicho ofrecimiento argumentando que
  • « jamás desenvainará su espada para combatir a sus paisanos ».
Pese a los requerimientos de sus amigos por quedarse y, una vez más, desalentado por las luchas fraticidas en su país, San Martín volvió definitivamente a Europa tras permanecer 3 meses en Montevideo en 1830. Nunca más retornaría a Argentina.
Casa San Martín
SAN MARTÍN EN BOULOGNE-SUR-MER
A pesar de la decepción que le embargaban los conflictos internos en su país, San Martín siempre sintió una profunda nostalgia por su tierra. Jamás perdió el contacto con sus amigos de Buenos Aires, quienes lo mantenían al tanto de lo que allá acontecía. 
Casa habitada por San Martín en Grand Bourg
En 1831 se instaló en una finca cercana a París y tres años más tarde, gracias al dinero que ahorró por trabajar con su amigo Alejandro Aguado, antiguo compañero de armas del ejército español, y a la venta de sus propiedades que recibió como premio en Mendoza y en Perú, se mudó a una casa de campo en Grand Bourg, departamento de Essonne, al sudoeste de París.
Por todos lados en la casa hay colgados retratos y cuadros de diferentes figuras históricas, como Simón Bolívar. Pero llama la atención un pequeño retrato, casi perdido entre otros de la habitación de San Martín. Es una imagen de Remedios de Escalada, la esposa del general fallecida 27 años antes que su marido.
SU ESTANCIA EN GRAND BOURG
Durante su estancia en Grand Bourg recibió la visita de varios personajes, también exiliados en Europa, como Juan Bautista Alberdi (autor intelectual de la Constitución Argentina de 1853) en 1843 y del que sería presidente, Domingo Faustino Sarmiento, entre 1845 y 1848. Hasta sus últimos años, San Martín mantuvo correspondencia con su amigo Tomás Guido, quien lo tenía informado de la actualidad en América.
Casa San Martín
La revolución de 1848 en Francia, que concluiría luego con la abdicación del rey Louis-Philippe y la proclamación de la Segunda República, obligó a San Martín a mudarse con su hija Mercedes, sus dos nietas y su yerno Mariano Balcarce, embajador argentino en París, a Boulogne-sur-Mer en el mes de junio, para luego embarcarse a Inglaterra. Sin embargo, su salud no le permitió emprender tal travesía y decidió permanecer en las costas francesas.
Hall de entrada de la Casa San Martín
El doctor Adolphe Gérard, médico de Boulogne, le alquiló a San Martín el segundo piso de su casa, ubicada en el 105 de la Grande Rue (actualmente 113). Gérard describía al General de la siguiente manera: 
  • “Un anciano muy gentil, alto, que ni la edad, ni las preocupaciones, ni los dolores físicos habían podido doblegar. Sus rasgos eran expresivos y simpáticos, su mirada penetrante y alerta, sus modales amables y era muy instruido. Hablaba corrientemente el francés, el inglés, el italiano y, por supuesto, el castellano; había leído todo lo que podía leerse. Su conversación, fácilmente jovial, era una de las más atractivas que podía escucharse.Su bondad no tenía límites…”.
Ventanas de la pieza de Merceditas
San Martín recordaba su juventud en el ejército español realizando continuas peregrinaciones a los campamentos militares de Boulogne, siguiendo las huellas de Napoleón Bonaparte, a quien admiraba mucho pese a haberlo combatido. Asimismo, disfrutaba de la vista desde su ventaba sobre la cúpula de la basílica de la ciudad. 
General San Martín
Pero la salud del General se iba deteriorando cada vez más. La estadía de San Martín en Boulogne-sur-Mer duró sólo dos años. El 17 de agosto de 1850 a las tres de la tarde, el gestor de la Independencia de Argentina, Chile y Perú falleció a los 72 años en compañía de su hija Mercedes y de su yerno.
Habitación de José de San Martín en su casa de Boulogne-sur-Mer.
En su testamento, fechado el 23 de enero de 1844, San Martín pidió que el sable que usó en las batallas de Maipú y Chacabuco fuera entregado al gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas. También prohibió funerales pomposos pero sí solicitó ser sepultado en Buenos Aires. Terminaba su testamento asegurando que su primer cargo era el de Generalísimo del Ejécito del Perú, título con el que se le conoce actualmente en ese país.
Vista de la basílica Notre-Dame de Boulogne-sur-Mer
En 1861 los restos de José de San Martín fueron trasladados a la bóveda de la familia González Balcarce, en el cementerio de Brunoy, Francia. Su hija se opuso a varios intentos del gobierno de Argentina para repatriar los restos. A la muerte de Mercedes en febrero de 1875, el presidente Nicolás Avellaneda creó una comisión de repatriación y finalmente el 28 de mayo de 1880 el féretro del Libertador llegó a Buenos Aires en medio de una gran algarabía. 
Casa San martín
Fue todo lo contrario a lo deseado por el discreto e introvertido militar que fue San Martín, quien pese a que había huído tantas veces de las guerras, fue recibido irónicamente justo cuando estallaba una revolución. Los restos de José de San Martín descansan actualmente en la catedral de Buenos Aires.
Reconstitución de las campañas napeolónicas a las afueras de Boulogne-sur-Mer
LA CASA-MUSEO DE BOULOGNE-SUR-MER
En cuanto a la casa que ocupara San Martín durante sus dos últimos años de vida, fue comprada en abril de 1926 por el ministro plenipotenciario Federico Álvarez de Toledo, en representación del Estado argentino, por la suma de 400 mil francos. A partir de entonces, la casa funcionó como sede del Consulado de Argentina hasta 1966.
Escultura ecuestre de José de San Martín en una de las playas de Boulogne-sur-Mer
Al no haber argentinos en Boulogne, se suprime la dependencia diplomática y se covierte poco después en museo dedicado a San Martín.
En las playas de Boulogne-sur-Mer, cerca a un parque temático acuático llamado Nausicaà, se encuentra un monumento ecuestre de San Martín, inaugurado el 24 de octubre de 1909.
Vista de la Grande Rue, la calle donde se encuentra la Casa San Martín
La Casa San Martín, pese a figurar en las guías y folletos turísticos de Boulogne y pese a que su visita es gratuita, no recibe muchos turistas. Esta poca afluencia de gente permite un recorrido tranquilo y casi íntimo por la casa que habitó el General. Se puede apreciar una réplica de la cama donde falleció, así como muebles, cuadros y libros de la época. Sus tres plantas, con piso de madera y paredes tapizadas a la antigua, son un verdadero viaje en el tiempo. Para chilenos, peruanos, pero sobre todo para los argentinos, es un peregrinaje casi obligado visitar la casa de su padre fundador.
Boulogne-sur-Mer es uno de los puertos pesqueros más importantes de Francia.
MERCEDES TOMASA: HIJA MODELO DE UN PADRE EJEMPLAR
José de San Martín, a los 38 años, dividía sus días en Mendoza entre la organización del Ejército de los Andes y su hogar. El 24 de agosto de 1816 nació su única hija: Mercedita.
Según los archivos de San Nicolás, Mercedes Tomasa fue bautizada en una sencilla ceremonia por el vicario castrense Lorenzo Güiraldes. Fueron padrinos el sargento mayor José Antonio Álvarez de Condarco y la señora Josefa Álvarez. La Infanta Mendocina nació el 24 de agosto de 1816 en una modesta casa –actual Corrientes 343– a dos cuadras de la plaza principal de la ciudad de Mendoza (hoy Pedro del Castillo).
Cama del General San Martín
PREOCUPADO POR REMEDIOS Y MERCEDITA
En la tarde del 24 de enero de 1817, San Martín dijo adiós a su esposa y al retoño mendocino. Él iniciaba la ruta a Chile, y María de los Remedios y Mercedes Tomasa emprendían el viaje a Buenos Aires. Testimonios y documentos puntualizan que San Martín demostró, durante la campaña militar en Chile y Perú, una constante preocupación por la salud y situación económica de ambas. Hay citas en cartas a Pueyrredón, O´Higgins y Belgrano.
Vista desde la ventana de la habitación de San Martín
"LA ABUELA LA MIMA DEMASIADO"
El 2 de agosto de 1823, Remedios, quien tenía veintiséis años, falleció en Buenos Aires. Mercedes se aproximaba a los siete. Para la pequeña mendocina, la abuela materna era el único consuelo. En esos días, el Libertador escribe a la Junta Gubernativa del Perú:
  • "Soy padre y el honor es la única herencia que transmite a sus hijos el que ha sido el árbitro absoluto del destino y la fortuna de grandes Estados". 
El reencuentro recién se produce en diciembre de 1823. Se dice que
  • "la pequeña era dulce y cariñosa, pero caprichosa, un verdadero diablotín" 
y el Libertador reconoce: "La abuela la mima demasiado", por lo que empieza su obra para cultivar el carácter a imagen del suyo y decide partir a Europa.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la costa de Boulogne fue completamente destruida por los bombardeos de los aliados contra los bunker alemanes, diseminados por la región.
MÁXIMAS PARA MERCEDES
En el Viejo Continente, la internó en un colegio religioso, primero en Londres, después en Bruselas, y dedicó a su educación los pocos bienes de que disponía. Toda su preocupación se centraba en la formación espiritual, intelectual y física. Estos relevantes principios se manifiestan en las Máximas redactadas en Bruselas en 1825, que constituyen un verdadero plan educativo integral que adquieren hoy más vigencia que nunca. Lentamente y con firmeza fue haciendo comprender a la niña rebelde cada acción. Así fue dominando sus impulsos y forjando su carácter. Mercedes siente adoración por su progenitor. Su día feliz es el sábado, en el que, si su conducta y aplicación han sido perfectas, sale a pasear con su padre. En 1829, el Santo de la Espada vuelve a Buenos Aires. Otra vez, la separación. La soledad será breve. No desembarca y retorna a Europa.
Todos los edificios alrededor del monumento fueron convertidos en escombros. Solo la estatua de San Martín quedó en pie, pero atravesada por balas y esquirlas cuyas marcas están todavía presentes. Muchos locales llaman a este episodio de la historia de la ciudad “el milagro de la estatua”.
"UNA TIERNA MADRE Y BUENA ESPOSA"
Mercedes se transforma en la única compañía del Libertador en Europa. San Martín, sabiendo que Mercedes y Mariano Balcarce se aman, se regocija por la felicidad de su hija y escribe a la madre del futuro yerno:
  • "La educación que Mercedes ha recibido bajo mi vista no ha tenido por objeto formar de ella lo que se llama una dama de gran tono, pero sí el de hacer una tierna madre y buena esposa; con esta base y las recomendaciones que adornan a su hijo de usted, podemos prometernos que estos jóvenes sean felices, que es a lo que aspiro".
Además del museo la ciudad tiene una gran estatua dedicada al general. Fue la idea de un grupo de argentinos que en 1909 pidieron a la municipalidad el permiso de erigir un monumento en honor de San Martín.
"HACIENDO MI VEJEZ FELIZ"
Mercedes se casa con Mariano Balcarce el 13 de diciembre de 1832 y llegan dos nietas: María Mercedes, que nace en Buenos Aires, y Josefa, en Gran Bourg. Al entrar en el otoño de su vida, el Padre de la Patria sostiene que ha visto retribuido, por Mercedes, todo su esfuerzo y cariño y colmadas sus esperanzas.
Al redactar el testamento, expresa:
  • "Aunque es verdad que todos mis anhelos no han tenido otro objeto que el bien de mi hija amada, debo confesar que la honrada conducta de esta y el constante cariño y esmero que siempre me ha manifestado han recompensado con usura todos mis esmeros, haciendo mi vejez feliz". 
El 17 de agosto de 1850, el Cóndor Invencible levantó el vuelo a la eternidad. Había forjado en su retoño mendocino a la hija modelo.
Un muro de la pieza de Mercedes, cerca del lecho, que cuelga un reloj de madera. “Cuando el Estado compró la casa se encontró el reloj con las agujas marcando las 15:00, hora del fallecimiento de San Martín,” explica Luis. “Era tradición en esa época detener un reloj de la casa cuando alguien moría.
EL LIBERTADOR EN EL MUNDO 
CÓMO ERA LA VIDA DE SAN MARTÍN CON SU HIJA
La relación que mantuvieron el General y su hija Mercedes se caracterizó por el cariño y el respeto. Las máximas que él escribió fueron una guía para la formación de la niña.
Retrato del General y su hija Mercedes.
Estuvieron unidos a través de una relación signada por el cariño y el respeto. Más allá de las batallas y de las enfermedades, José Francisco de San Martín y su hija Mercedes Tomasa permanecieron cerca, aunque distara entre ellos cientos de kilómetros.

La siempre agitada tarea del General no fue excusa para desentenderse de la educación de su única hija. Si bien se preocupó por formar a una “tierna madre y buena esposa”, no se olvidó de estudiar en detalle qué conocimiento se le impartía a la niña.

Exigente y meticuloso, San Martín inscribió a Mercedes en el colegio Hampstead College, un prestigioso pensionado para señoritas ubicado en Londres. Corría el mes de mayo de 1824 y la niña ya estaba instalada en el colegio.

Y no fue una casualidad que decidiera darle a su hija este tipo de educación. Es que ella había quedado al cuidado de su abuela materna, después de que su madre falleciera el 3 de agosto de 1823, y los exagerados cuidados la habían transformado en una niña excesivamente caprichosa. El colegio inglés logró modificar esto.
  • “Esta amable Señora con el excesivo cariño que le tenía me la había resabiado (como dicen los paisanos) en términos que era un diablotín. La mutación que se ha experimentado en su carácter es tan marcada como el que se ha experimentado en su figura”, rescató de una de las cartas que escribió el Libertador, Exequiel Ortega, del Instituto Nacional Sanmartiniano, y lo publicó en el texto San Martín, Educador, de 1986.
Es más, son conocidos por los historiadores los retos que San Martín le impartía a la niña, incluso tener que mantenerse en su camarote por un largo rato. 
  • “No hay que olvidarse que él tenía una formación totalmente militar, comienza a los 11 años (en 1789) incorporándose al cuartel de Málaga, al Regimiento de Infantería de Murcia, como cadete. Indudablemente que eso influye en forma directa sobre la educación de su hija”, explicó la profesora de Historia Ana Castro, que es miembro de la Junta de Estudios Históricos y de la Asociación Sanmartiniana de Mendoza.
MÁS QUE BUENOS MODALES
Así, San Martín quiso desde un principio que su hija fuese educada teniendo en cuenta la misión social, por eso redactó unas máximas que sirvieron de guía (ver aparte). 
  • “La educación que Mercedes ha recibido bajo mi vista no ha tenido por objeto formar en ella lo que se llama una dama de gran tono, pero sí el de ser una tierna madre y buena esposa (...)”, se pudo leer en otra carta del General, que se publicó en el texto Historia del Libertador Don José de San Martín, de José Pacífico Otero, publicado en 1949.
El Libertador no se cansaba de repetir que “sin educación no hay sociedad”, y este concepto se lo transmitió a su hija durante toda su vida. 
  • “Siempre le dio el ejemplo, incluso a través de la cantidad de libros que eran de su pertenencia. Textos de artillería, infantería y caballería poblaron su biblioteca. Sólo de historia tenía 250 libros y 63 volúmenes relacionados a temáticas militares”, recordó Castro.
Además, no faltaron las enciclopedias, las obras de Geografía, Derecho, Literatura, Bellas Artes y Agricultura en sus estantes. 
  • “A esto hay que sumarle que recibió la formación práctica de la guerra, porque tuvo que combatir en distintos terrenos. También conoció la táctica inglesa y la napoleónica y por eso trae todo un bagaje de conocimientos militares, fue un militar de carrera”, recordó la historiadora.
La educación que recibió Mercedes fue la que también le transmitió a sus dos hijas, María Mercedes y Josefa Dominga Balcarce.

BIOGRAFÍA

Nacimiento: José Francisco de San Martín nació el 25 de febrero de 1778 en Yapeyú, Corrientes.
La milicia: El 21 de julio de 1789, a los 11 años de edad, se incorporó como cadete en el cuartel de Málaga, al Regimiento de Infantería de Murcia. 
Nacimiento de su hija: Fruto de su matrimonio con Remedio de Escalada, la niña nació 24 de agosto de 1816. Nace Mercedes Tomasa de San Martín en la ciudad de Mendoza.
Fallecimiento: El 17 de agosto de 1850 en Francia.

LAS MÁXIMAS
En su tranquilo retiro belga, en 1825, San Martín escribe las doce máximas relativas a la educación de su hija. Su intención fue que sirvieran de guía para la formación de su “infanta mendocina”.
  • 1. Humanizar el carácter y hacerlo sensible aún con los insectos que no perjudican. Stern ha dicho a una mosca, abriéndole la ventana para que saliese: “Anda, pobre animal, el mundo es demasiado grande para nosotros dos”.
  • 2. Inspirarle amor a la verdad y odio a la mentira.
  • 3. Inspirarle una gran confianza y amistad, pero uniendo el respeto.
  • 4. Estimular en Mercedes la caridad con los pobres.
  • 5. Respeto sobre la propiedad ajena.
  • 6. Acostumbrarla a guardar un secreto.
  • 7. Inspirarle sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones.
  • 8. Dulzura con los criados, pobres y viejos.
  • 9. Que hable poco y lo preciso.
  • 10. Acostumbrarla a estar formal en la mesa.
  • 11. Amor al aseo y desprecio al lujo.
  • 12. Inspirarle amor por la Patria y por la libertad.
TESTIMONIOS HISTÓRICOS
En sus obras, el historiador Felipe Pigna describe la vida de San Martín desde diferentes ángulos. Sobre cómo era físicamente, señala:

Así lo describe el oficial sueco Jean Adam Graaner, quien lo conoció en Mendoza, en 1816: “Es hombre de estatura mediana, no muy fuerte, especialmente la parte inferior del cuerpo, que es más bien débil que robusta. El color del cutis algo moreno con facciones acentuadas y bien formadas. El óvalo de la cara alargado, los ojos grandes, de color castaño, fuertes y penetrantes como nunca he visto. Su peinado, como su manera de ser general, se caracterizan por su sencillez”.

Y así lo vio Alberdi en 1843: 
  • “Yo lo esperaba más alto y no es sino un poco más alto que los hombres de mediana estatura. Yo le creía indio, como tantas veces me lo habían pintado; y no es más que un hombre de color moreno. Yo le suponía grueso y, sin embargo, me ha parecido más bien delgado. Yo había oído que su salud padecía mucho, pero quedé sorprendido al verle más joven y más ágil que todos cuantos generales de la guerra de nuestra Independencia he conocido. La nariz es larga y aguileña, la boca pequeña y ricamente dentada, es graciosa cuando sonríe”.
El general Espejo, quien convivió durante largos años junto al General San Martín, relata así esa particularidad del Libertador: 
  • “...su mirada era vivísima, que al parecer simbolizaba la verdadera expresión de su alma y la electricidad de su naturaleza; ni un solo momento estaban quietos aquellos ojos; era una vibración continua la de aquella vista de águila; recorría cuanto le rodeaba con la velocidad del rayo, y hacía un rápido examen de las personas sin que se le escaparan aun los pormenores más menudos”.
Fuente: Felipe Pigna, especial para La Voz del Interior.

Fuente:
https://jaymearnao2015.wordpress.com/2015/07/28/boulogne-sur-mer-y-los-ultimos-dias-del-libertador-san-martin/
http://www.elsol.com.ar/nota/145193
http://archivo.losandes.com.ar/notas/2004/8/17/sociedad-121479.asp