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"Soy un hombre de armas, un guerrero, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba".

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

25 de julio de 2017

GENEALOGÍA DEL GENERAL MANUEL JOSÉ JOAQUÍN DEL CORAZÓN DE JESÚS BELGRANO. § SUS ANTEPASADOS MATERNOS - § SUS ANTEPASADOS PATERNOS - § SU FAMILIA (PADRE, MADRE, HERMANOS) - § SUS HIJOS.

Retrato de Manuel Belgrano realizado en Londres (1815) por el artista francés Francois Casimir Carbonnier, para quien posó Belgrano durante su misión diplomática en la capital inglesa. El cuadro actualmente se conserva en el Museo Municipal de Artes Plásticas Dámaso Arce de Olavarría.
SUS ANTEPASADOS MATERNOS 
El bisabuelo materno de Belgrano era Juan Guillermo González y Aragón, nacido en Cádiz y casado en Santiago del Estero en 1713, siendo su hijo el sacerdote José González Islas. Don Juan González Aragón, al fallecer su esposa, Doña Lucía Islas y Alva, ingresa en el seminario y se consagra sacerdote en 1734. Durante la epidemia de 1727 residía en Buenos Aires, y al observar los estragos que provocaba este flagelo, fundó la Hermandad de la Santa Caridad de Jesucristo, para auxiliar a los pobres y moribundos, y darles honrosa sepultura. 
Sus actividades comenzaron bajo el patrocinio de San Miguel y de Nuestra Señora de los Remedios, en la Iglesia de San Juan Bautista (calles Alsina y Piedras). Luego construyó una capilla en el barrio sur del Alto de San Pedro (González Telmo), origen de la actual parroquia de la Inmaculada Concepción (calles Independencia y Tacuarí), seis cuadras al sur de San Juan Bautista. En 1738 traslada la Hermandad a su nueva y definitiva sede, y construye la Iglesia de San Miguel y Nuestra Señora de los Remedios, origen de la actual parroquia de San Miguel (calles Bartolomé Mitre y Suipacha). En 1744, su hijo, José González Islas, lo sustituye como capellán, y Juan González Aragón, que había traído de Córdoba, por encargo del Obispo, las primeras monjas catalinas, en 1745, será su primer capellán en el actual convento de San Martín y Viamonte. Estas fueron las primeras monjas residentes en Buenos Aires, pues las Clarisas son de 1749. 
En la manzana de San Miguel, ambos sacerdotes, padre e hijo, habían fundado y atendían desde 1743, el hospital de mujeres y la botica. Domingo Belgrano, padre de Manuel Belgrano, ayudó a construir la capilla y donó el retablo del altar, la pila bautismal y la sacristía. Allí se enterraba a los ajusticiados, a los náufragos y a los pobres. José González Islas fundó en ese lugar en 1755, un Colegio de Huérfanas. El único Colegio de Huérfanas con que contaba Buenos Aires en ese momento. 
En 1748, los sacerdotes médicos y enfermeros betlemitas, orden fundada en Guatemala, llegan a Buenos Aires desde Potosí, y se hacen cargo del hospital de hombres del barrio sur. La Hermandad sigue atendiendo el hospital de mujeres, la botica y el colegio de huérfanas, y desde 1784 también la Casa Cuna. 
Rivadavia, siendo ministro de gobierno de Martín Rodríguez en 1822, siguiendo una política liberal y regalista, suprime la orden de los betlemitas, entre otras órdenes religiosas como los recoletos y mercedarios. Confisca todos tus bienes, tales como las propiedades de esa Orden Hospitalaria y de la Hermandad de la Santa Caridad, y funda con todos ellos, la Sociedad de Beneficencia. 
Juan González y Aragón había fallecido en 1768 y José González Islas en 1801.Estos dos ilustres sacerdotes, antepasados de Belgrano, fundadores de varias de las primeras iglesias que tuvo Buenos Aires y de la Hermandad de la Santa Caridad, son un antecedente del espíritu profundamente cristiano del prócer y de su permanente interés por mejorar la situación de los sectores más carenciados de la sociedad. No olvidemos que el padre de Belgrano, Don Domingo Belgrano Pérez, contribuía al sostenimiento económico del Colegio de Niñas Huérfanas de San Miguel, y que Manuel Belgrano, siendo secretario del Consulado de Buenos Aires, estableció un premio para las niñas del Colegio de Huérfanas que realizaran las mejores hilazas. Esta medida era para estimular el trabajo femenino. 
Bibliografía 
ROTTJER, Aníbal Atilio, El General Manuel Belgrano. 
SUS ANTEPASADOS PATERNOS 
El estudio de Crollalanza constituye la primera investigación sobre la genealogía paterna de Manuel Belgrano, habiendo sido publicado en Italia en 1874. En el mismo año, fue traducido y publicado en Buenos Aires por el Dr. Aurelio Prado y Rojas quien, en aquella época, era el presidente del Instituto Bonaerense de Numismática y Antigüedades. 
Crollalanza consigue establecer la genealogía belgraniana hasta el quinto abuelo de nuestro prócer. Todos los estudios posteriores se han basado en ella, sin posibilidad de que nuevas investigaciones permitan avanzar más allá del siglo XVI en que vivió don Pompeyo Belgrano, el citado quinto abuelo. Tan sólo algunas rectificaciones o correcciones de nombres y apellidos han podido introducirse al árbol genealógico realizado por el investigador italiano; ellas son debidas a los estudios efectuados por historiadores y genealogistas argentinos; corresponde citar al mismo Prado y Rojas, como también a Virgilio L. Martínez de Sucre, a Raúl Alejandro Molina y a Carlos T. de Pereira Lahitte. Más recientemente, otros investigadores han publicado recopilaciones de aquellos estudios, entre ellos Adolfo Enrique Rodríguez y Ovidio Giménez. 
SU FAMILIA - (PADRE, MADRE, HERMANOS) 
MANUEL BELGRANO Y SU PADRE 
Don Domingo Francisco Belgrano Peri nació en Oneglia, pequeño pueblo de Liguria, Italia. Fueron sus padres Carlos Félix Belgrano y María Gentile Peri. Sus antepasados se habían destacado desempeñando funciones públicas al servicio de la República de Génova y de los duques de Saboya. 
Siendo muy joven se trasladó a Cádiz, pasando luego al Río de la Plata. Llegó a Buenos Aires en 1750 y se dedicó al comercio, logrando conseguir una posición económica sólida. El 4 de noviembre de 1757 se casó en la Iglesia de la Merced con Doña María Josefa González Casero, joven porteña proveniente de una destacada familia. 
Domingo Belgrano Peri castellanizó su apellido en Belgrano Pérez. Fue un próspero comerciante que manejaba el circuito comercial del Virreinato del Río de la Plata, y el que lo conectaba con la Metrópoli (España), Río de Janeiro (Brasil) e Inglaterra. 
Mantuvo vinculaciones con importantes funcionarios de la Península. Obtuvo carta de naturalización en 1769. El gobernador Vértiz lo nombró capitán en 1772 en atención a su mérito, celo y conducta. En 1778 ingresó en la administración de la Aduana de Buenos Aires. En 1781 fue designado regidor, alférez real y síndico procurador general del Cabildo de Buenos Aires. 
Figuró entre los comerciantes que se empeñaron en conseguir el establecimiento del Consulado en Buenos Aires. 
Don Domingo Belgrano Pérez falleció el 24 de septiembre de 1795 en la ciudad de Buenos Aires. En su testamento pidió ser sepultado en la Iglesia de Santo Domingo, siendo amortajado con el hábito de esta orden ya que era hermano de la misma, en la que había alcanzado el cargo de prior. 
Bibliografía 
BARRO GIL, María Consuelo, Manuel Belgrano. Apóstol de la libertad y la educación, Buenos Aires, 1962. En: Biblioteca Nacional, 523.673. 
BELGRANO, Mario, Belgrano, Instituto Nacional Belgraniano, Buenos Aires, 1994. En: Biblioteca Nacional, 97.670. 
BELGRANO Y COELHO, Arturo Joaquín, “Nuevos y desconocidos aportes para la genealogía de la familia Belgrano” En: Instituto Nacional Belgraniano, Segundo Congreso Nacional Belgraniano, Buenos Aires, 1994. pp. 77-98. 
CROLLALANZA, Juan B. de, “El general Don Manuel Belgrano”. En: Boletín Mensual del Instituto Bonaerense de Numismática y Antigüedades, Imprenta del Orden, Buenos Aires, 1874. En: Biblioteca Nacional, 69509. 
Instituto Nacional Belgraniano, Documentos para la historia del General Don Manuel Belgrano, Tomo I, Buenos Aires, 1982, tomo II, Buenos Aires, 1993 y tomo III, volumen I, 1792-1811, Buenos Aires, 1998. 
Instituto Nacional Belgraniano, General Belgrano. Apuntes biográficos, 2ª. Edición, Buenos Aires, 1995. En: Biblioteca Nacional, 97.675. 
Instituto Nacional Belgraniano, Manuel Belgrano. Los ideales de la patria, Manrique Zago ediciones, Buenos Aires, 1995. 
NEWTON, Jorge, Belgrano. Una vida ejemplar, Editorial Claridad, Buenos Aires, 1970. En: Biblioteca Nacional, 364.787. 
Litografía de Manuel Belgrano
MANUEL BELGRANO Y SU MADRE 
Doña María Josefa González Casero nació en Buenos Aires. Su padre, Juan Manuel González Islas, abandonó Santiago del Estero para radicarse en Buenos Aires, donde contrajo enlace el 2 de abril de 1741 con Inés Casero. De este matrimonio nació dos años después, María Josefa González Islas y Casero, futura madre del prócer. 
Doña María Josefa, quien pertenecía a una distinguida familia de Buenos Aires, contrajo matrimonio con Don Domingo Belgrano Peri el 4 de noviembre de 1757 en la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced. Tuvieron una numerosa descendencia. 
Doña María Josefa González Casero era una señora caritativa y piadosa, y sus parientes habían fundado el Colegio de Huérfanas de San Miguel. 
En su testamento pide ser sepultada en la Iglesia de Santo Domingo, de cuya Orden es tercera. Falleció en Buenos Aires el 1 de agosto de1799. 
Bibliografía. 
BARRO GIL, María Consuelo, Manuel Belgrano. Apóstol de la libertad y la educación, Buenos Aires, 1962. En: Biblioteca Nacional, 523.673. 
BELGRANO, Mario, Belgrano, Instituto Nacional Belgraniano, Buenos Aires, 1994. En: Biblioteca Nacional, 97.670 
BELGRANO Y COELHO, Arturo Joaquín, “Nuevos y desconocidos aportes para la genealogía de la familia Belgrano” En: Instituto Nacional Belgraniano, Segundo Congreso Nacional Belgraniano, Buenos Aires, 1994. pp. 77-98. 
CROLLALANZA, Juan B. de, “El general Don Manuel Belgrano”. En: Boletín Mensual del Instituto Bonaerense de Numismática y Antigüedades, Imprenta del Orden, Buenos Aires, 1874. En: Biblioteca Nacional, 69.509 
Instituto Nacional Belgraniano, Documentos para la historia del General Don Manuel Belgrano, Tomo I, Buenos Aires, 1982, tomo II, Buenos Aires, 1993 y tomo III, volumen I, 1792-1811, Buenos Aires, 1998. 
Instituto Nacional Belgraniano, General Belgrano. Apuntes biográficos, 2ª. Edición, Buenos Aires, 1995. En: Biblioteca Nacional, 97.675. 
Instituto Nacional Belgraniano, Manuel Belgrano. Los ideales de la patria, Manrique Zago ediciones, Buenos Aires, 1995. 
Mausoleo de Manuel Belgrano en el Convento de Santo Domingo, Buenos Aires, obra de Ettore Ximenes. Mausoleo de Manuel Belgrano, atrio de la Basilica de Nuestra Sra del Rosario y Convento de Santo Domingo, Buenos Aires, Argentina. Barrio de Monserrat.
MANUEL BELGRANO Y SUS HERMANOS 
Según figura en el testamento de sus padres Domingo Belgrano Pérez, luego ratificado por su madre María Josefa González Casero en su propio testamento, se mencionan doce hijos, a saber: Carlos José, José Gregorio, Domingo Estanislao, Manuel, Francisco, Joaquín, Miguel, Agustín, María Josefa, María del Rosario, Juana, Juana Francisca Buenaventura, y Julián Vicente Gregorio Espinosa, hijo legítimo de su finada hija María Florencia, quien fuera mujer legítima de Julián Gregorio Espinosa, también difunto. 
En ambos testamentos se mencionan solamente a los hijos vivos en esos momentos y a la hija fallecida pero con descendencia. Trece hijos es la cantidad que citan los primeros investigadores que se ocuparon del tema, entre ellos Crollalanza, Mario Belgrano, y Ovidio Giménez. Bartolomé Mitre cita sólo once. En la monografía de Raúl Molina se mencionan catorce, con datos biográficos de la mayor parte de ellos. 
Virgilio L. Martínez de Sucre fue el primero en dar a conocer los nombres completos de los dieciséis hijos que tuvo el matrimonio Belgrano Pérez –González Casero, incluyendo la fecha de bautismo de ellos, efectuados en su totalidad en la Iglesia Catedral de Buenos Aires. 
Adolfo Enrique Rodríguez dio a conocer además las fechas de nacimiento y el número y folio de los libros, que fueron archivados en la Iglesia de la Merced de los correspondientes bautismos. En un trabajo posterior Pablo Haas amplía aún más la información, dando a conocer los nombres de los correspondientes padrinos. 
Uno de sus hermanos el Doctor Domingo Estanislao Belgrano Pérez fue sacerdote, mientras otros, tales como Carlos José, José Gregorio y Francisco tuvieron una destacada actuación militar en la gesta de la Revolución e Independencia de nuestro país. 
Bibliografía 
BELGRANO Y COELHO, Arturo Joaquín, “Nuevos y desconocidos aportes para la genealogía de la familia Belgrano” En: Instituto Nacional Belgraniano, Segundo Congreso Nacional Belgraniano, Buenos Aires, 1994. pp. 77-98. 
GUZMAN, Carlos Alberto, “Estudios genealógicos sobre la familia Belgrano” En: Belgrano, Mario, Manuel Belgrano. Los ideales de la patria, Instituto Nacional Belgraniano, Manrique Zago ediciones, Buenos Aires, 1995 
Instituto Nacional Belgraniano, Documentos para la historia del General Don Manuel Belgrano, Tomo I, Buenos Aires, 1982, tomo II, Buenos Aires, 1993 y tomo III, volumen I, 1792-1811, Buenos Aires, 1998. 
Firma de Manuel Belgrano. Museo Histórico del Norte. Cabildo de la ciudad de Salta.
SUS HIJOS. (PEDRO PABLO ROSAS Y BELGRANO - MANUELA MONICA DEL CORAZON DE JESUS) 
Belgrano en su testamento expresa que no tiene ascendientes ni descendientes, cuando en realidad dejaba en este mundo, un niño de siete años, llamado Pedro Pablo y una criatura de un año de edad que tenía por nombre Manuela Mónica del Corazón de Jesús. 
¿Cuál fue la razón por la cual el prócer oculta al redactar su última voluntad la existencia de sus vástagos? 
La respuesta la podemos encontrar, por un lado en la vida azarosa y sacrificada que llevó Belgrano al servicio de la patria, recorriendo los caminos del país al frente de ejércitos para lo que no había sido formado, pues el viajó a los 16 años a España, estudiando derecho en las universidades de Salamanca y Valladolid, graduándose de abogado; regresando luego a Buenos Aires como Secretario del flamante consulado recién creado en el Virreinato del Río de la Plata, en que tuvo un desempeño destacadísimo durante quince años que se reflejó, en las Memorias Anuales que redactó. 
Pero su formación religiosa y liberal, entonces denominada fisiocrática, lo llevaron a constituirse en el orientador del pensamiento de los hombres de mayo, formar parte de la Primera Junta de gobierno y luego ser puesto al frente primero del Ejército al Paraguay y luego del Alto Perú. 
Luego de su regreso de España, en 1802, conoció en un sarao que se realizó en la casa de la familia de Mariano Altolaguirre, a una porteña muy bien parecida, de 18 años llamada María Josefa Ezcurra, de la que se enamoró, iniciando un noviazgo con la misma. El padre de la señorita, Juan Ignacio Ezcurra, no aprobó dicho idilio, con el argumento de que el padre de Belgrano había sido un comerciante muy rico, pero por contingencias de la vida y de los negocios, se vió menguado su patrimonio Dentro de esa concepción especulativa, obligó a casarse a su hija con un primo venido de la ciudad Pamplona, España, que instaló en Buenos Aires un próspero negocio de venta de paños. 
El matrimonio no fue muy armonioso y al producirse el movimiento emancipador en mayo de 1810, el marido de María Josefa se pronunció por la causa del rey y viajó a Cádiz, España, dejando a su esposa en Buenos Aires, reanudándose el idilio con Belgrano. 
Cuando nuestro prócer fue nombrado Comandante del Ejército del Alto Perú en 1812, María Josefa Ezcurra viajó a Jujuy en mensajería y tras 50 días llegó a Jujuy donde se reunió con el hombre que amaba. Participó junto a él en el Éxodo Jujeño y presenció la batalla de Tucumán, quedando embarazada y dando lugar al nacimiento de Pedro Pablo Rosas y Belgrano. 
La hija menor de nuestro héroe, Manuela Mónica Belgrano, fue fruto de un idilio de Belgrano en Tucumán, durante su segundo comando del Ejército del Norte, con una joven tucumana llamada Dolores Helguero. 
Suponemos que el hecho de que el nacimiento de ambos niños, no respetara las rigurosas normas éticas de la época y para no poner en evidencia a las madres, motivó la declaración testamentaria expresada, que no dejaba descendientes. 
No obstante, Belgrano, antes de morir, instruyó a su hermano el Canónigo Joaquín Eulogio Estanislao Belgrano, a quien nombró su heredero y albacea, para que su familia velara por el futuro de su hija y le asignara en el futuro filiación. 
Buenos Aires, junio de 2001 
Grl. Isaías José García Enciso Vicepresidente 1º Instituto Nacional Belgraniano
Estatua ecuestre de Manuel Belgrano en la Plaza de Mayo, Buenos Aires, Argentina. Este monumento se inauguró el 24 de septiembre de 1873 en el centro de la Plaza del Fuerte (actual parte Este de la plaza) mirando hacia el Oeste. En 1886 fue trasladada a su actual emplazamiento frente a la Casa Rosada mirando al Norte.
INSTITUTO NACIONAL BELGRANIANO
El actual Instituto Nacional Belgraniano nació como Instituto Belgraniano el 22 de junio de 1944, por iniciativa de las Damas Patricias Argentinas "Remedios de Escalada de San Martín", quienes convocaron a distinguidas personalidades para darle forma y vida legal.
Su primer presidente fue el entonces joven historiador Enrique de Gandía, quien luego adquirió notoriedad nacional e internacional dentro del campo de la historia.
La constante actividad emprendida desde los inicios incluyó la celebración de incontables conferencias en todos los niveles educativos y culturales, la organización de congresos belgranianos nacionales, la acuñación de medallas, la entrega de premios y distinciones, y la creación de filiales en el interior y exterior del país.
Transcurrido medio siglo, se consolidó la necesidad de contar con una institución oficial que velara por la memoria del general Manuel Belgrano. De este modo, el 12 de agosto de 1992, el Instituto Belgraniano Central de la República Argentina fue reconocido por el Poder Ejecutivo Nacional, que lo oficializó con el nombre de Instituto Nacional Belgraniano mediante el Decreto N.° 1435.
Según este documento, su finalidad primordial es la exaltación y la divulgación de la vida y obra del prócer. La estructura orgánica está compuesta por cuarenta miembros de número, un consejo directivo, y miembros eméritos, honorarios, correspondientes y adherentes.
La principal competencia del instituto es la investigación histórica para realizar estudios historiográficos, críticos, filosóficos, militares, económicos, educacionales, periodísticos, jurídicos y políticos referentes a la acción pública y privada de este padre de la patria.
También se aboca al estudio y registro de la toponimia y demás denominaciones belgranianas, y de efigies, distintivos y emblemas; y a la formación de registros bibliográficos, iconográficos, numismáticos, filatélicos, etcétera.
El conocimiento sobre Belgrano se difunde a partir de publicaciones, a través del sitio en Internet del instituto (www.manuelbelgrano.gov.ar) y mediante cursos y conferencias en su sede y en establecimientos educacionales, civiles, militares y centros culturales del país.
Desde su creación, el instituto ha colaborado con las autoridades nacionales, provinciales, municipales y privadas que, por más de medio siglo, han requerido asesoramiento, consejo o dictamen respecto de la fidelidad histórica en temas relacionados con la persona de Belgrano.
Además de su competencia específica en la investigación histórica y en la difusión de la vida, obra e ideario de uno de los Padres de la Patria, esta institución organiza los actos nacionales oficiales en su homenaje, a fin mantener vigente la figura de Belgrano.
El licenciado Manuel Belgrano integra la quinta generación familiar del prócer, una compleja trama de descendencia que inicia en la hija que el creador de la Bandera tuvo con María Dolores Helguero, Manuela Mónica, y que se ramifica hasta el tataranieto de aquel, Manuel, padre del  licenciado Manuel Belgrano, presidente del Instituto Belgraniano.
Fuente:
http://manuelbelgrano.gov.ar/seccion-belgrano/biografia/
https://www.cultura.gob.ar/institucional/organismos/instituto-nacional-belgraniano/

SAN MARTÍN ¿CUÁNTOS PAÍSES LE DEBEN SU LIBERTAD?

La Marcha de San Lorenzo pareciera exagerar con eso de que el acto de arrojo del heroico Cabral salvó “la libertad naciente de medio continente”. Al mirar el mapa se nota que los territorios de Argentina, Chile y Perú no representan a medio continente, y es sabido que la liberación total del Perú tuvo que ser hecha por Simón Bolívar tras retirarse San Martín de la vida pública.
Pero dicha canción habla de “la libertad naciente”, sin afirmar que San Martín en persona haya libertado a “medio continente”. 
El retrato más canónico de José de San Martín.
Se hace necesario realizar aquí un análisis histórico, y para ello debe tenerse en cuenta lo siguiente: 


1 - Desde 1810 los realistas de Sudamérica tuvieron que dividir sus fuerzas represivas en un frente en el norte (Venezuela y Colombia) y otro en el sur (Buenos Aires y Santiago).


2 - Desde 1822 las fuerzas de Bolívar llegaron a ser una reunión de venezolanos, colombianos, ecuatorianos, peruanos, chilenos y argentinos, es decir que varios de aquellos soldados habían sido entrenados por San Martín en Buenos Aires, Mendoza, Chile y Perú.


3 - Desde 1820 España no siguió interesada en la reconquista de esos territorios, por cambios de su política interior. 


4 - Con la acción de San Lorenzo (1813), los realistas de Montevideo se vieron escarmentados por los granaderos a caballo, y ya no pudieron seguir cometiendo pillajes en sus barcos por el Paraná. Sin víveres ni refuerzos, los tales iban a tener que capitular.


5 - Dos escuadrones de estos granaderos fueron destinados a la liberación de lo que hoy es Uruguay, verificándose la rendición de Montevideo (1814), donde luego se vieron envueltos en una guerra entre las tropas orientales y las enviadas por Buenos Aires. 


6 - Otros dos escuadrones que se habían quedado en Salta tras pasar San Martín a Mendoza, actuaron en la derrota de Sipe-Sipe (1815). Después, junto con los que servían en la Banda Oriental, se trasladaron a Mendoza para engrosar las fuerzas argentino-chilenas, esto es, el Ejército de los Andes.


7 - Argentina, libre de hecho en 1812 al arribar San Martín, fue presionada fuertemente por éste desde Mendoza para dejar declarada su independencia en 1816, pero pudo asegurar su situación al llevar la ofensiva a Chile, lo que posibilitó la liberación de este tercer país, quedando el Ejército de los Andes acantonado sucesivamente en Santiago, Curimón, Rancagua y Valparaíso. 


8 - Llegado este ejército a las costas peruanas, Pisco, Huaura y Lima se fueron sucediendo como bases, y una parte de sus efectivos fue facilitada a Bolívar, libertador de Venezuela y de gran parte de Colombia.


9 - Estos efectivos habían luchado en las derrotas de Torata y Moquehua (ambas de 1823), y ahora en los triunfos de Junín y Ayacucho (ambos de 1824) lo que consolidó la liberación del Perú y dio lugar a la del Alto Perú, sector original del Virreinato del Río de la Plata donde resistía Pedro de Olañeta, el otrora enemigo de Güemes, parte de cuyas tropas se acogió al armisticio celebrado por Sucre con los vencidos de Ayacucho. Enfrentadas entre ellas en Tumusla (1825), Olañeta resultó muerto a causa de las heridas recibidas.


El Alto Perú no quiso ser de Perú ni de Argentina, declarando su independencia con el nombre de República de Bolivia en homenaje al libertador venezolano. Pero esto fue posible porque primero había quedado liberado el territorio de Perú. 


Los territorios serían hoy 7 naciones: Uruguay (1814), Argentina (1816), Chile (1817), Perú (1821), la parte sur de Colombia, Ecuador (1822) y Bolivia (1825).


Pero debe reiterarse que Bolívar dirigía un ejército que incluía a varios efectivos en su momento organizados y entrenados por San Martín entre 1813 y 1822. 


Porque los soldados que le remitiera San Martin a las órdenes del coronel Santa Cruz le fueron de gran valor para lograr liberar los territorios de la propia Colombia limítrofes con el actual Ecuador, para entonces planear el avance sobre Quito y Guayaquil.


Pues en 1822 llegaron Riobamba (21 de abril) y Pichincha (24 de mayo), donde mucho se destacaron los granaderos a caballo al mando de Juan Lavalle, con los que Sucre logró la liberación del territorio sur de Colombia y expulsó a los realistas lo que hoy es la República de Ecuador. 


Éste fue un caso análogo al de Argentina: Asegurada la libertad de Argentina se podía pensar en liberar a Chile. Por eso siempre se dice que San Martín libertó a Argentina. 


El 17 de junio, un mes antes de la entrevista entre ambos, y sin duda aludiendo a lo que habría de ser Ecuador, Bolívar le escribió a San Martín manifestándole “la gratitud con que el pueblo y gobierno de Colombia han recibido a los beneméritos libertadores del Perú, que han venido con sus armas vencedoras a prestar su poderoso auxilio en la campaña que ha libertado a tres provincias del sur de Colombia”. Bolívar tenía decidido que esta región debía ser parte de la Gran Colombia, contrariando la idea del estado autónomo que finalmente fue. 


En cuanto a lo libertado por Bolívar antes de recibir los auxilios de San Martín (es decir, Venezuela y casi toda Colombia, que por entonces incluía a Panamá), si esos lugares hubieran sido los únicos focos de resistencia contra los realistas, a Simón Bolívar todo le habría resultado muy difícil, y con toda certeza habría sido vencido por tercera vez. 


Sus tareas se vieron favorecidas por existir otro lugar que resistía y se armaba en el sur del continente, la nunca aplastada Buenos Aires, donde en 1812 desembarcara José de San Martín. 


La misma situación sería en cuanto a la República de Paraguay, cuya independencia (1811) también se habría visto reprimida por los realistas.


El hombre que el 3 de febrero de 1813 fuera salvado de la muerte lo hizo así posible aunque ya no estuviera presente en América.


Por cuanto el triunfo de la causa patriota se debió a la unión de todas las tropas que deseaban expulsar a los realistas, entre las que estaban los hombres de infantería y caballería en su momento preparados por San Martín. 


Simón Bolívar no quiso compartir su gloria como libertador, pero lo valioso fue que las fuerzas patriotas se unificaron, tal como era el deseo de San Martín al plantearle esto en Guayaquil.


Además de la pérdida de interés por parte de España en recuperar sus colonias, debe decirse que la insurrección de todos lugares hizo posible que en 1821 Méjico (que más adelante perdió gran parte de su territorio en su guerra contra Estados Unidos) y varias zonas de América Central lograran también consumar sus propias independencias.


Todos los países nombrados representan una superficie de medio continente, pues se exceptúan Brasil, las Guayanas, Estados Unidos, Canadá y varias islas que siguieron siendo colonias de España, Francia y Gran Bretaña hasta muchos años más tarde.
José Francisco de San Martín
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Escudo de la República Peruana (1821-1825).png
Protector del Perú
3 de agosto de 1821-20 de septiembre de 1822
PredecesorCargo creado
SucesorFrancisco Xavier de Luna Pizarro (como Presidente del Congreso Constituyente).

Comandante en Jefe del Ejército Libertador del Perú
19 de mayo de 1820-20 de septiembre de 1822

Coat of arms of the Chilean Army.svg
3. er Comandante en Jefe del Ejército de Chile
14 de febrero de 1817-20 de julio de 1820
PredecesorJosé Miguel Carrera
SucesorBernardo O’Higgins

Bandera de la Provincia de Mendoza.svg
General en Jefe del Ejército de los Andes
1 de agosto de 1816-20 de septiembre de 1822
SucesorEnrique Martínez (convertido en «División de los Andes»).

3. er Gobernador intendente de Cuyo
10 de agosto de 1814-24 de septiembre de1816
PredecesorMarcos Balcarce
SucesorToribio de Luzuriaga

5. to General en jefe del Ejército del Norte
30 de enero de 1814-20 de abril de 1814
PredecesorManuel Belgrano
SucesorJosé Rondeau

Ejercito Argentino Escudo.png
1. er Comandante del Regimiento de Granaderos a Caballo
7 de diciembre de 1812-abril de 1816
SucesorJosé Matías Zapiola

Información personal
Nacimiento25 de febrero de 1778
Bandera del Imperio Español Reducción de YapeyúMisiones GuaraníesVirreinato del Río de la Plata (actualmenteArgentina), Imperio español
Fallecimiento17 de agosto de 1850 (72 años).
Bandera de Francia Boulogne-sur-MerFrancia
Lugar de sepulturaCatedral metropolitana de Buenos Aires
NacionalidadVirreinato del Río de la Plata
Partido políticoEjército patriota
Familia
PadreJuan de San Martín
CónyugeMaría de los Remedios de Escalada
HijosMercedes Tomasa San Martín y Escalada
Información profesional
OcupaciónMilitar
Rango
FirmaFirma José de San Martín.svg
Fuente: 

LAS MUJERES REVOLUCIONARIAS. 25 DE MAYO DE 1810.

Una de las características de la enseñanza de la historia es la exclusión de las mujeres en el relato de la construcción del país. Sin embargo, los documentos y la tradición oral —que son los elementos que permiten reconstruir los hechos del pasado— que, desde el rol que cumplían en la sociedad de su época, contribuyeron tanto como los hombres en la organización y desarrollo de la República Argentina.

La Revolución de Mayo trascendió la instauración de una nueva forma de gobierno: significó un avance en la democratización de la sociedad. Si bien los ideales de “libertad, igualdad y fraternidad” que inspiraron a los revolucionarios no se tradujeron al género femenino en términos igualitarios, ellas participaron junto a los varones desde el lugar que ocupaban en la sociedad de la época.

Ese fue el caso de Casilda Igarzábal de Rodríguez Peña, quien reunió a un grupo de amigas entre ellas a las señoras de Riglos, de Lasala, de Castelli y de Agrelo, entre otras, y en la mañana del 18 de mayo de 1810 se presentaron en la casa de Juan José Viamonte, donde se intentaba convencer a Cornelio Saavedra de que había llegado el momento de la revolución.

Casilda le dijo: “Coronel, no hay que vacilar, la Patria lo necesita para que la salve. Ya sabe usted lo que quiere el pueblo, y usted no puede volvernos la espalda y dejar perdidos a nuestros maridos, a nuestros hermanos y a todos nuestros amigos”.

Tiempo antes, el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros había creado un Juzgado de Vigilancia Política para perseguir a los revolucionarios, a quienes acusó de difundir noticias falsas respecto a lo que sucedía en España y los calificó como “algunos pocos díscolos que extendiendo noticias falsas y seductivas, pretenden mantener la discordia y fomentar el espíritu de partido”.

Por eso Casilda le rogó a Saavedra que no los abandonara. Para tener una idea del estado de ánimo de los revolucionarios, una carta de José Darregueira fechada el 23 de mayo de 1810 da cuenta de lo que le sucedía a Mariano Moreno dos días antes de tomar el poder.

“Hace como dos horas que nuestro M. –escribe aludiendo a Moreno- me mandó rogar que lo viese porque lo que tenía que decirme era muy urgente y muy grave. Fui al instante y lo encontré paseándose de pared a pared por su bufete y a puerta cerrada”.

Enseguida, explica el motivo de la agitación y asegura que Moreno le dijo: “Amigo, estamos perdidos; si es cierto lo que me dicen pronto vamos a la horca, porque el poder se afirma en manos de los europeos, y lo primero que van a hacer es exterminarnos. Hemos errado el golpe. Debíamos haber dado los primeros; destituir a Cisneros y tomar el gobierno, porque el que a primero da dos veces…, pero ustedes no me han querido creer ¡y aquí nos tiene usted perdidos!”.

Moreno se refería a los sucesos del Cabildo Abierto del día anterior que terminaron con la designación del mismo Cisneros como presidente de la Junta en una maniobra que luego los revolucionarios pudieron desbaratar.

Darregueira continúa el relato y señala que Moreno le hablaba “paseándose agitado y sin darme lugar a preguntarle nada”. Después, en alusión a la designación de Cisneros al frente de la Junta, Moreno expresó: “Las primeras medidas van a caer sobre nosotros; no tardaremos en ir a las cárceles y de allí a las horcas. ¡Váyase usted por Dios! Averigüe bien lo que hay. Prevenga a Beruti y a French; y convénzase de que es preciso andar pronto, pronto. No deje de verme más tarde. Apercíbase usted de que en el bando del Cabildo se va a mandar convocar una junta o congreso general del virreinato nombrada por los jefes del interior. Ya usted comprende lo que será este congreso nombrado por nuestros enemigos, y dígame usted si nuestras vidas no están pendientes de un hilo”.

Indagado por Darregueira, Moreno confesó que la fuente de su información era el escribano del Cabildo y concluyó con esta contundente afirmación: “Yo le juro a usted que si esto no se ataja, no quiero saber de nada, ni he de salir ya de mi casa para nada. No cuenten conmigo”.

Finalmente, la Junta se estableció tal como lo querían los revolucionarios. Días después, El 7 de junio de 1810, La Gaceta de Buenos Aires publicó una resolución de la Primera Junta convocando a los vecinos a concurrir a la casa del vocal Miguel de Azcuénaga, donde se recibían las donaciones para equipar al primer ejército patrio.

Casilda figura encabezando la larga lista que fue publicando el periódico con la donación del salario de dos soldados. Contribuyeron las porteñas pero también las mujeres de las provincias. Aportaron las ricas, pero también las mujeres del pueblo y hasta las esclavas. Conmueve ver el nombre de María Eusebia Segovia, esclava, donando 1 peso fuerte “y se ofrece para servicio de cocina con dos hijos”, o el de Juana Pavón que aportó 2 pesos fuertes “que los tenía destinados para vestir, pero ha querido tener la satisfacción de cederlos para auxilios de los gastos de la expedición”.


MORIA LA FLOR DEL ALTO PERÚ

En 1862 muere en la pobreza Juana Azurduy, guerrera boliviana de heroica actuación en la Independencia del Norte. Al morir su esposo, Ascensio Padilla, asumió el mando de la guerrilla con el grado de Coronela. Vivió en Salta y reclamó inútilmente a Bolivia sus bienes confiscados. Juana Azurduy Bermúdez nació en Toroca, Intendencia de Potosí, Virreinato del Río de la Plata, el 12 de julio de 1780 y murió en Sucre, Bolivia, el 25 de mayo de 1862 fue una patriota del Alto Perú que luchó en las Guerras de independencia hispanoamericanas por la emancipación del Virreinato del Río de la Plata contra el Reino de España y asumió la comandancia de las guerras que conformaron la luego denominada Republiqueta de La Laguna, por lo que su memoria es honrada en la Argentina y en Bolivia. Juana contrajo matrimonio a sus 25 años con Manuel Ascencio Padilla en 1805.

Azurduy y su esposo se sumaron a la Revolución de Chuquisaca que el 25 de mayo de 18093 destituyó al presidente de la Real Audiencia de Charcas, Ramón García de León y Pizarro, levantamiento que culminó a principios de 1810 cuando los revolucionarios fueron vencidos por las tropas realistas que el virrey del Virreinato del Río de la Plata, Baltasar Hidalgo de Cisneros, envió al mando del brigadier Vicente Nieto, condenando a sus cabecillas a prisión y al destierro.

Producida la Revolución de Mayo en la ciudad de Buenos Aires, la capital virreinal, los esposos Padilla se ligaron, a partir de 1811, al Ejército Auxiliar del Norte enviado desde Buenos Aires, para combatir a los realistas del Alto Perú y recibieron a los jefes revolucionarios Juan José Castelli, Antonio González Balcarce y Eustoquio Díaz Vélez en las haciendas de Yaipiri y Yurubamba.

Tras la derrota de las fuerzas patriotas en la batalla de Huaqui el 20 de junio de 1811, el ejército del virrey del Perú, al mando de José Manuel de Goyeneche, recuperó el control del Alto Perú. Las propiedades de los Padilla, junto con las cosechas y sus ganados, fueron confiscadas; asimismo, Juana Azurduy y sus cuatro hijos fueron apresados, aunque Padilla logró rescatarlos, refugiándose en las alturas de Tarabuco.

En 1812 Padilla y Juana Azurduy se pusieron a las órdenes del general Manuel Belgrano, nuevo jefe del Ejército Auxiliar del Norte, llegando a reclutar 10 000 milicianos.

Producido el Éxodo Jujeño, prestaron colaboración con la retaguardia comandada por el mayor general Díaz Vélez.

La popular entrada de Díaz Vélez en Potosí, el 17 de mayo de 1813, permitió que Juana Azurduy y su familia pudiera reencontrase con Padilla.

Azurduy organizó luego el "Batallón Leales" que participó en la batalla de Ayohuma el 9 de noviembre de 1813, nueva derrota que significó el retiro temporal de los ejércitos rioplatenses del Alto Perú. A partir de ese momento Padilla y sus milicianos se dedicaron a realizar acciones de guerrillas contra los realistas.

El 3 de marzo de 1816, cerca de Villar (Bolivia), Juana Azurduy, al frente de treinta jinetes, entre ellos varias mujeres, atacó a las fuerzas del general español La Hera, les quitó el estandarte y recuperó fusiles.

Azurduy atacó el cerro de Potosí, tomándolo el 8 de marzo de 1816. Debido a su actuación, tras el triunfo logrado en el combate del Villar, recibió el rango de teniente coronel por un decreto firmado por Juan Martín de Pueyrredón, director supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, el 13 de agosto de 1816. Tras ello, el general Belgrano le hizo entrega simbólica de su sable.

El 14 de noviembre de 1816 fue herida en la batalla de La Laguna, su marido acudió a rescatarla y en este acto fue herido de muerte.

El cambio de planes militares, de abandonar la ruta altoperuana para combatir a los realistas afincados en el Perú por vía chilena, disminuyó el apoyo logístico a sus fuerzas por lo que se vio obligada a replegarse hacia el sur, uniéndose finalmente a Martín Miguel de Güemes. A la muerte de Güemes en 1821 se vio reducida a la pobreza.

En 1825 el libertador general Simón Bolívar, luego de visitarla y ver la condición miserable en que vivía, avergonzado la ascendió al grado de coronel y le otorgó una pensión. Luego de la visita le comentó al mariscal Antonio José de Sucre:

«Este país no debería llamarse Bolivia en mi homenaje, sino Padilla o Azurduy, porque son ellos los que lo hicieron libre».

Pasó varios años en Salta, solicitando al gobierno boliviano sus bienes confiscados. La pensión que le habían otorgado le fue quitada en 1857 bajo el gobierno de José María Linares.

Murió indigente el día 25 de mayo de 1862 cuando estaba por cumplir 82 años y fue enterrada en una fosa común.

Su restos fueron exhumados cien años después y fueron depositados en un mausoleo que se construyó en su homenaje en la ciudad de Sucre.
Una cueca norteña escrita por el historiador Félix Luna y musicalizada por Ariel Ramírez honra el accionar de Juana Azurduy, llamándola "la flor del Alto Perú".

Su personaje en la película de Leopoldo Torre Nilsson Güemes: la tierra en armas fue protagonizada por Mercedes Sosa.

El Ejército Argentino ha nombrado al Regimiento de Infantería de Monte Nº 28, con sede en Tartagal (provincia de Salta), como Generala Juana Azurduy.
Su imagen decora el "Salón Mujeres Argentinas" de la Casa Rosada, sede del gobierno argentino. Cuando el presidente de Venezuela Hugo Chávez visitó en 2009 la Casa de Gobierno saludó militarmente su imagen y la presidente argentina Cristina Fernández le comentó:

Hacés muy bien en hacerle la venia. Perdió cinco de sus seis hijos en la guerra por la Independencia.

Los presidentes Cristina Fernández de Kirchner y Evo Morales inaugurando el monumento a Juana Azurduy en Buenos Aires.
El 14 de julio de 2009 la presidente Cristina Fernández ascendió post-mortem a Juana Azurduy, del grado de teniente coronel a generala del Ejército Argentino.
En marzo de 2010, el mismo presidente personalmente entregó el sable y las insignias de generala del Ejército Argentino ante sus restos, resguardados en la Casa de la Libertad, en Sucre. Junto al presidente boliviano Evo Morales firmaron un tratado que instituye el día del nacimiento de Juana Azurduy, como el "Día de la Confraternidad Argentina-Boliviana".

La presidenta también dispuso que en Parque Colón, contiguo a la Casa Rosada de Buenos Aires, se ubique un monumento en honor a la figura de Juana Azurduy de Padilla reemplazando al monumento a Cristóbal Colón. La estatua, del artista Andrés Zerneri, mide 16 metros de alto y 25 toneladas de peso, fue realizada en bronce y donada por el gobierno de Bolivia, se inauguró en junio de 2015.


Fuentes:






Carranza, Adolfo. Patricias Argentinas. Monqaut y Vázquez Millán Editores. Bs. As. 1901.


López, Vicente Fidel. Evocaciones Históricas. W.M. Jackson Editores. Bs. As. 1945.

CORONEL DE MARINA TOMÁS ESPORA. FUE EL PRIMER MARINO ARGENTINO EN DAR LA VUELTA AL MUNDO.

Tomás Domingo de los Dolores Espora
Espora nació en Buenos Aires el día 19 de setiembre de 1800 con apenas quince años se inició en la vida marinera y realizando un viaje de corso a las órdenes del capitán Hipólito Bouchard.
En el año 1815 el gobierno dispone llevar a cabo un crucero corsario por las costas de Chile, Perú y Ecuador con el objeto de obstaculizar el comercio español en esa región. El crucero está a cargo del Almirante Brown con la fragata "Hércules" y el bergantín "Santísima Trinidad", acompañado de la corbeta "Halcón" que comandaba Bouchard. En este último buque navega Espora. 
Tomás Domingo de los Dolores Espora
CnelTomasEspora Oleo MHN.png
Coronel Tomás Espora, óleo en el MHN.
ComodoroMarinaAra.PNG Coronel de Marina
UnidadHalcónLa ArgentinaFragata Peruana, Fragata 25 de Mayo
CondecoracionesMedalla de oro del Protector del Perú
MandosArmada de la República Argentina
Participó enGuerra de Independencia Argentina
Guerra del Brasil

Nacimiento19 de septiembre de 1800
Buenos AiresVirreinato del Río de la Plata
Fallecimiento25 de julio de 1835
frente a QuilmesArgentina
En 1816 participó en el ataque que las naves corsarias patriotas realizaron contra la fortaleza de El Callao. Forzaron la entrada al puerto y echaron a pique la fragata española "Fuente Hermosa", en el ataque a Guayaquil, que estuvo a punto de caer en manos de los hombres de Brown.
De regreso en Buenos Aires, Espora se embarca como oficial a bordo de la fragata "La Argentina", que era una nave española llamada anteriormente "Consecuencia" de la cual se habían apoderado durante el crucero, e inició un periplo corsario que habría de durar dos años, nuevamente bajo las órdenes de Bouchard.
Estatua a Tomás Espora, en el museo homónimo que fuera la casa donde murió el marino.
Zarpó "La Argentina" de la Ensenada de Barragán en julio de 1817 y navegó por aguas del Atlántico, Indico y Pacífico. Atacaron buques negreros en Madagascar, rechazaron un ataque de piratas malayos, acosaron al comercio español en las islas Filipinas; en las islas Hawai rescataron la corbeta argentina "Santa Rosa" cuya tripulación se había sublevado. 
Museo Naval Coronel de Marina Tomás Espora
MuseoTomasEspora ParquePatricios BuenosAires Argentina.jpg
Frente del Museo Naval Coronel de Marina Tomás Espora
Localización
PaísFlag of Argentina.svg Argentina
CiudadBuenos Aires
DirecciónAvenida Caseros 2526, Parque Patricios.
Información general

Inauguración1963
Información visitantes
MetroLínea H, estación Caseros
Durante el transcurso de ese conflicto, hubo dos acciones en las cuales Espora demostró un valor y audacia rayanos en el heroísmo. Fueron ellas el asalto de las cañoneras a la Colonia del Sacramento que Brown llevó a cabo el 1° de marzo de 1826, con el objeto de apoderarse de la plaza. La otra fue el combate de Quilmes.
Réplica del uniforme del Coronel Tomás Espora.
Luego desembarcaron en Monterey, California, y se apoderaron del fuerte que permaneció tres días en poder de Bouchard. Más tarde llevaron a cabo un ataque en Realejo (Nicaragua) apresando dos buques españoles y destruyendo otros dos. Por último "La Argentina" arribó a Valparaíso el 12 de julio de 1819. El hecho que durante el mismo sostuvieron trece acciones navales importantes y capturaron o destruyeron veintiséis buques, da una idea de la formación profesional con la que el futuro coronel de Marina Tomás Espora contaba por aquellos tiempos.
Vista de la casa en 2010. Museo Naval Tomas Espora - Parque Patricios, Buenos Aires, Argentina.
Cuando el General San Martín alistó la Expedición Libertadora al Perú, Espora tomó parte de la misma. Luego fue oficial de la Marina de Guerra peruana formada por San Martín, y combatió para rendir la fortaleza de El Callao, último baluarte que los españoles sostuvieron en el Pacífico. Espora regresó a Buenos Aires en el año 1825 y al poco tiempo se produjo la declaración de guerra con el Imperio del Brasil. De inmediato Espora pasó a formar parte de la escuadra al mando de Brown.
En el combate de Quilmes, ocurrido el 30 de julio de 1826, Espora intervino en calidad de Comandante de la fragata "25 de Mayo", buque insignia del Almirante Brown. Esta nave prácticamente sostuvo la mayor parte del encuentro soportando el fuego que le hacía una veintena de naves brasileñas, durante tres horas. Espora fue herido gravemente y una bala le arrancó de la mano su bocina de órdenes. Pide otra y continúa imperturbable dirigiendo la acción, solicitando además a los oficiales que en caso de que la nave fuera rendida al abordaje, echaran su cuerpo al mar para que no fuera trofeo de los enemigos de su Patria. Cuando era ya "despojo ingobernable" - según la expresión del Almirante Brown - la "25 de Mayo" rodeada por las cañoneras se retiró del combate y entró a puerto, maltrecha y escorada, pero empavesada como en los días de gloria.
Tomás Domingo de los Dolores Espora
Espora ascendió a coronel de Marina el 10 de octubre de 1828 y en noviembre de 1833 fue designado Comandante General de Marina, encomendándosele la Capitanía del Puerto de Buenos Aires. En el mes de julio de 1835 enfermó gravemente falleciendo en Buenos Aires el día 25. El Almirante Brown dijo ante su cadáver: "Considero la espada de este valiente oficial una de las primeras de América y más de una vez admiré su conducta en el peligro".
La vida de Espora, signada por el heroísmo y la aventura, por el sacrificado servicio al honor de la República, es una de las que mejor configuran una lección y más acabadamente perfilan un ejemplo.
Cinco buques en la Armada Argentina llevaron el nombre del coronel de Marina Tomás Espora: bergantín "Espora" (1865), vapor de guerra "Coronel Espora" (1867), torpedera de mar "Espora" (1890), destructor "Espora" (1972) y corbeta misilística "Espora" (1983).
Museo Naval Tomas Espora - Parque Patricios, Buenos Aires, Argentina.
ARMADA ARGENTINA - MUSEO NAVAL CASA CULTURAL - "TOMAS ESPORA"
Historia y Arqueologia Marítima - Fotos Ignacio Amendolara (2010)
Ubicada en la Avenida Caseros 2526, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, encontramos la vivienda que fuera construida y habitada hasta su fallecimiento por uno de los Héroes navales más renombrados: el Coronel de Marina Tomás Espora. La utilización de este predio se remonta a los inicios de la ciudad y luego de haber sido utilizado para distintos fines, Espora lo adquiere a un familiar y finaliza la construcción de esta curiosa vivienda de dos plantas con una pequeña torre y balcón donde según se cuenta, Espora miraba las naves del Río de la Plata con su catalejo.
Vista de la casa en 1963 . Museo Naval Tomas Espora - Parque Patricios, Buenos Aires, Argentina.
En 1835 luego de una corta presencia en la caótica política de aquella época, Espora se retira a su chacra donde el 25 de Julio de 1835, fallece en uno de los reducidos dormitorios de la planta alta. En 1868 los hijos de Espora venden la finca y luego de un proceso de loteo de la zona en 1890 el predio que contiene la casa pasa a manos de otro propietario quien modificó el predio dedicándolo al inquilinato, para lo cual construyó otras viviendas que de a poco fueron tapando la pequeña casa y la misma pasando al olvido.
Estatua y escudo. Museo Naval Tomas Espora - Parque Patricios, Buenos Aires, Argentina.
Por un acto de la casualidad cuando se disponía la venta del predio, el notario que actuaba le hizo conocer al dueño la curiosidad de a quién había pertenecido la casa más de 100 años antes, suspendiéndose la venta del inmueble. Al momento de su fallecimiento en 1956 su esposa, Enriqueta Macary, decidió que para cumplir la voluntad de su marido la casa debía recobrar sus tradiciones.
Sala principal del Museo. Museo Naval Tomas Espora - Parque Patricios, Buenos Aires, Argentina.

Escalera a la planta Superior. Museo Naval Tomas Espora - Parque Patricios, Buenos Aires, Argentina.
La señora ofreció el inmueble en carácter de donación en 1958 y finalmente por decreto 1690 del 3 de Marzo de 1961, se lo declaró Monumento Histórico Nacional, creándose en 1963 el Museo Naval Tomás Espora.
 Busto de Tomás Espora. Museo Naval Tomas Espora - Parque Patricios, Buenos Aires, Argentina.

 Museo Naval Tomas Espora - Parque Patricios, Buenos Aires, Argentina.
En la actualidad y en su rol de Casa Cultural la finca recibe visitas de escuelas y en ella se realizan exposiciones transitorias concebidas a través de la interacción con los vecinos del barrio.
Vista del Patio. Museo Naval Tomas Espora - Parque Patricios, Buenos Aires, Argentina.
Es de destacar la labor del responsable del Museo, Suboficial Principal Artillero (RE) Héctor Mario Royano, que con su incansable actividad diaria, mantiene esta vieja casa en un excelente estado de preservación, además de lograr la constante interacción e interés de los vecinos por un predio que es orgullo del Barrio. Es interesante visitar el Museo y escuchar el relato apasionado de Héctor sobre el Coronel de Marina Tomás Espora, su vida al servicio de la Patria y su vetusta casa
Museo Naval Tomas Espora - Parque Patricios, Buenos Aires, Argentina.
Fuente:
http://www.ara.mil.ar/pag.asp?idItem=48
http://www.histarmar.com.ar/Museos/Museo%20Espora.htm