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Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

16 de junio de 2017

HIROO ONODA, EX TENIENTE DEL EJÉRCITO IMPERIAL, SIGUIÓ LUCHANDO EN FILIPINAS HASTA 29 AÑOS DESPUÉS DE LA RENDICIÓN DE JAPÓN EN 1945.

Hirō Onoda
Tokio, Japón.- El ex teniente del Ejército Imperial, Hiroo Onoda, quien siguió luchando en Filipinas hasta 29 años después de la rendición de Japón en 1945, murió en Tokio a los 91 años de edad. El militar, que llevaba hospitalizado desde principios de mes, sorprendió a Japón con su inesperada aparición en 1974, cuando finalmente decidió abandonar su misión en la jungla y volver a su país.
Hiroo Onoda saluda después de entregar su espada militar en la isla de Lubang en 1974 (REUTERS)
El exteniente del Ejército Imperial fue enviado en 1944 como oficial de inteligencia a la isla filipina de Lubang, donde permaneció escondido los 29 años posteriores sin saber que el conflicto bélico había terminado y que Japón se había rendido.
El militar japonés llegó a los 22 años a esa isla de Filipinas con la misión de introducirse en las líneas enemigas, llevar a cabo operaciones de vigilancia y sobrevivir de manera independiente hasta que recibiera nuevas órdenes, lo que hizo exactamente durante casi tres décadas. Onoda, conocido por ser el último combatiente del conflicto bélico en rendirse, pertenecía a una pequeña unidad japonesa que quedó aislada en la isla de Lubang en medio del avance de las tropas estadunidenses. Sus órdenes eran no rendirse nunca o suicidarse, y durante las casi tres décadas se rehusó a creer que las hostilidades habían terminado.
Hirō Onoda
Hirō Onoda (小野田 寛郎 Onoda Hiroo; Kainan, Prefectura de Wakayama, 19 de marzo de 1922 - Tokyo, 16 de enero de 2014)1 fue un oficial de inteligencia del Ejército Imperial Japonés que luchó en la Segunda Guerra Mundial y no se rindió hasta 1974, después de haber pasado casi treinta años sobreviviendo en las Filipinas. Esto lo convirtió en el penúltimo soldado japonés en rendirse tras la Segunda Guerra Mundial, al haberlo hecho siete meses antes que el soldado taiwanés Teruo Nakamura, y el último de nacionalidad japonesa.
Hirō Onoda
SERVICIO MILITAR
Onoda fue entrenado como oficial de Inteligencia por el comando "Futamata"(二俣分校|futamata-bunkō) de la Escuela Nakano y el 26 de diciembre de 1944 lo enviaron a la Isla de Lubang en Filipinas. Las órdenes de Onoda eran realizar una guerra de guerrillas contra los estadounidenses, que estaban listos para invadir la isla, especialmente atacando las pistas de aterrizaje y los muelles del puerto para evitar que fueran usados por el enemigo. Sus órdenes también incluían el no rendirse bajo ninguna circunstancia o suicidarse.
Hiroo Onoda saluda después de entregar su espada militar en la isla de Lubang en 1974 (REUTERS)
Cuando Onoda desembarcó en la isla, se le destinó a un grupo de soldados japoneses que habían sido enviados allí con anterioridad. Los oficiales en el grupo sobrepasaban en rango a Onoda y le impidieron llevar a cabo su misión, lo que hizo más fácil para EE.UU. y las fuerzas de la Commonwealth de Filipinas tomar la isla cuando desembarcaron el 28 de febrero de 1945. Poco tiempo después del desembarco, todos menos Onoda y otros tres soldados habían muerto o se habían rendido y Onoda, que había sido ascendido a teniente, ordenó a los hombres que tomaran las colinas.
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TIEMPO ESCONDIDO
Onoda continuó su campaña, inicialmente viviendo en las montañas con tres compañeros (el soldado Yuichi Akatsu, el cabo Shoichi Shimada y el soldado de primera clase Kinshichi Kozuka). La primera vez que vieron un folleto que afirmaba que la guerra había terminado, fue en octubre de 1945 y decía lo siguiente: "La guerra terminó el 15 de agosto de 1945. ¡Bajen de las montañas!".2 Onoda, sin embargo, desconfió del folleto al pensar que se trataba de propaganda aliada, y razonando que no lo hubieran lanzado si de verdad la guerra hubiera terminado. Hacia el final de 1945 se lanzaron panfletos por aire con una orden de entrega impreso en ellos del general Tomoyuki Yamashita. En este momento llevaban ya más de un año en la clandestinidad, y este prospecto había sido la única prueba que tenían de que la guerra había terminado. El grupo de Onoda lo examinó para determinar si era auténtico o no, y decidió que era un engaño.
El Sr. Onoda regresó a Japón como un héroe, aunque él y sus compañeros había matado a unos 30 filipinos después de la Segunda Guerra Mundial. Crédito Jiji Press AFP - Getty Images
Uno de los cuatro, Yuichi Akatsu, se alejó de los demás en septiembre de 1949 y se rindió a las fuerzas filipinas en 1950 después de seis meses de vagar por su cuenta. Esto les pareció al resto un problema de seguridad, por lo que se hicieron aún más cuidadosos.
En 1952 se lanzaron desde un avión cartas y fotos de familiares instándolos a rendirse, pero los tres soldados llegaron a la conclusión de que se trataba de un engaño. Shimada recibió un disparo en la pierna durante un tiroteo con pescadores locales en junio de 1953, tras lo cual Onoda lo cuidó hasta que se curó. El 7 de mayo de 1954, Shimada murió por un disparo efectuado por un grupo de búsqueda en busca de los hombres.
El Sr. Onoda (segundo desde la izquierda) salió de la selva donde había escondido en la isla de Lubang en las Filipinas. CréditoJiji Press / AFP - Getty Images
Kozuka murió por dos disparos de la policía local el 19 de octubre de 1972, cuando él y Onoda, como parte de sus actividades de guerrilla, quemaban arroz recolectado por unos agricultores, dejando a Onoda solo. Aunque Onoda había sido oficialmente declarado muerto en diciembre de 1959, este suceso sugirió que era probable que aún estuviera vivo y se enviaron grupos en su busca, aunque ninguno tuvo éxito.
El 20 de febrero de 1974, Onoda conoció a un estudiante japonés que había abandonado la universidad, Norio Suzuki, que estaba viajando por el mundo en busca de "El teniente Onoda, un panda, y el Abominable Hombre de las Nieves, en ese orden".3 Onoda y Suzuki se hicieron amigos, pero Onoda todavía se negaba a rendirse, diciendo que estaba esperando órdenes de un superior.
Hirō Onoda - Presidente de Filipinas Ferdinand Marcos después de rendirse el 11 de marzo de 1974 en Manila, Filipinas. Leutinant Onoda pasó casi 30 años resisten en la selva en la isla filipina de Lubang
Suzuki volvió a Japón con las fotografías en las que aparecía con Onoda como prueba de su encuentro, y el gobierno japonés localizó al superior de Onoda, el mayor Taniguchi, que se había convertido en un librero. Taniguchi voló a Lubang el 9 de marzo 1974 e informó a Onoda de la derrota de Japón y le ordenó deponer las armas.
El teniente Onoda surgió de la selva 29 años después del final de la Segunda Guerra Mundial y aceptó la orden de rendirse, con la entrega de su uniforme y su espada, junto a su fusil tipo 99 Arisaka, todavía en condiciones de funcionar, 500 cartuchos y varias granadas de mano. Esto lo convierte en el penúltimo soldado japonés luchando en la guerra, solo superado siete meses después por Teruo Nakamura.
A pesar de que había matado a una treintena de habitantes de la isla filipina y participado en varios tiroteos con la policía, se tuvieron en cuenta las circunstancias y Onoda recibió un indulto del presidente Ferdinand Marcos.
Hirō Onoda. En un almuerzo en su honor en un club de prensa en Tokio, en 1975
VIDA POSTERIOR
Onoda fue tan popular tras su regreso a Japón que algunos japoneses lo impulsaron a presentarse como candidato a la dieta. También publicó una autobiografía, No Surrender: My Thirty-Year War (Sin rendirse: Mis treinta años de guerra), poco después de su entrega, que detallaba su vida como guerrillero en una guerra que hacía tiempo que había terminado. Sin embargo, Onoda no estaba contento con el hecho de ser objeto de tanta atención y estaba preocupado por lo que consideraba como debilitamiento de los valores tradicionales japoneses.
 Hirō Onoda
En abril de 1975, siguió el ejemplo de su hermano mayor, Tadao, y salió de Japón con rumbo a Brasil, donde se dedicó a la cría de ganado. Se casó en 1976 y asumió un papel de liderazgo en la comunidad japonesa local.
Después de leer acerca de un adolescente japonés que había asesinado a sus padres en 1980, Onoda regresó a Japón en 1984 y estableció el Onoda Shizen Juku ("Escuela de Naturaleza de Onoda"), campamento de educación para jóvenes, situado en distintos lugares en Japón.4
 Hirō Onoda
Onoda revisitó la Isla de Lubang en 1996, donando 10.000 dólares estadounidenses para la escuela local en Lubang. Su esposa, Machie Onoda, se convirtió en jefa de la conservadora Asociación de Mujeres de Japón en 2006.5 En sus últimos años pasaba tres meses al año en Brasil. Le fue concedida la medalla al Mérito de Santos-Dumont por la Fuerza Aérea Brasileña el 6 de diciembre 2004. Falleció el 16 de enero de 2014 a la edad de 91 años.6
Hirō Onoda
RESUMEN
Hiroo Onoda, un oficial del ejército imperial japonés que permaneció en su puesto de la selva en una isla en las Filipinas durante 29 años, negándose a creer que la Segunda Guerra Mundial había terminado, y regresó a una bienvenida de héroe en el Japón casi irreconocible de 1974, murió el jueves en Tokio. Tenía 91 años.
Su muerte, en un hospital de allí, fue anunciado por el gobierno japonés.
Atrapado en un túnel del tiempo, el Sr. Onoda, un subteniente, fue uno de los últimos reductos de la guerra: un soldado que cree que el emperador era una deidad y la guerra una misión sagrada; que sobrevivió en los plátanos y cocos y los aldeanos a veces muertos asumió eran enemigos; quien finalmente fue a su casa a la tierra de loto de papel y madera, que resultó ser un mundo futurista de los rascacielos, la televisión, los aviones a reacción y la contaminación y la destrucción atómica.
Hirō Onoda
La historia de Japón y la literatura están llenas de héroes que han permanecido fieles a una causa, sobre todo si se pierde o sin esperanza, y el teniente Onoda, un hombre pequeño, enjuto de manera digna y porte militar, a muchos les parecía como un samurai de edad, en última instancia, ofreciendo su espada como un gesto de rendición al presidente Ferdinand E. Marcos de Filipinas, que volvió a él .
Hiroo-Onoda-lands-at-Tokyo-International-Airport-in-March-1974
Y su regreso a casa , la rugiente multitud, desfiles de celebración y discursos de los funcionarios públicos, agitó su nación con un orgullo que muchos japoneses habían encontrado carente de los años de la posguerra de la creciente prosperidad y el materialismo. Su calvario de la privación puede haber parecido un desperdicio inútil gran parte del mundo, pero en Japón fue un recordatorio de movimiento de las cualidades redentoras del deber y la perseverancia.
Hirō Onoda-shows-his-Japanese-sword-during-a-press-conference-in-March-1974
Sucedió con un simple comando. Como se relata en un libro de memorias después de que él fue a su casa, la última orden del teniente Onoda a principios de 1945 era quedarse y luchar. Fiel a un código militar que enseña que la muerte era preferible a rendirse, él se quedó atrás en la isla de Lubang, 93 millas al suroeste de Manila, cuando las fuerzas japonesas se retiraron en la cara de una invasión estadounidense.
Hirō Onoda
Después de la rendición de Japón, que septiembre, miles de soldados japoneses fueron dispersados ​​a través de China, el sudeste de Asia y el Pacífico occidental. Muchos rezagados fueron capturados o se fueron a casa, mientras que cientos se ocultaron en lugar de rendirse o suicidarse. Muchos murieron de hambre o enfermedad. Unos pocos supervivientes se negaron a creer que los folletos y anuncios de radio se redujo diciendo que la guerra se había perdido.
El Sr. Onoda, después de haber sido convencido de que la guerra había terminado. 
Crédito Jiji Press AFP - Getty Images
Teniente Onoda, un oficial de inteligencia entrenado en tácticas de guerrilla, y tres hombres alistados con lo encontraron panfletos anunciando el fin de la guerra, pero creían que eran propaganda enemiga. Construyeron cabañas de bambú, arroz y otros alimentos robado de un pueblo y vacas muertas de la carne; que estaban atormentados por el calor tropical, ratas y mosquitos, y parcheado sus uniformes y se mantienen sus rifles en condiciones de funcionamiento.
 Hirō Onoda
Considerándose a estar en guerra, eludieron grupos de búsqueda americana y filipina y atacaron a los isleños que tomaron para ser guerrilleros enemigos; unos 30 habitantes murieron en enfrentamientos con los japoneses en los últimos años. Uno de los hombres alistados se rindieron a las fuerzas filipinas en 1950, y otros dos fueron muertos a tiros, uno en 1954 y otro en 1972, por agentes de Policía de la isla en busca de los renegados.
 Hirō Onoda
El último reducto, el teniente Onoda, declarado oficialmente muerto en 1959, fue encontrado por Norio Suzuki, un estudiante en busca de él, en 1974. El teniente rechazó peticiones del Sr. Suzuki para ir a casa, insistiendo en que seguía en espera de órdenes. El Sr. Suzuki volvió con fotografías, y el gobierno japonés envió una delegación, incluyendo al hermano del teniente y su ex comandante, a relevarlo del deber formal.
“Siento que te he molestado por tan largo tiempo,” el teniente Onoda dijo a su hermano , Toshiro.
Hirō Onoda
En Manila, el teniente, vestido con su uniforme hecho jirones, presentó su espada al presidente Marcos, quien lo perdonó por crímenes cometidos cuando pensó que estaba en guerra.
Ya era un héroe nacional cuando llegó a Tokio, conocido por sus padres de edad avanzada y enormes multitudes agitaban banderas. Más de patriotismo o admiración por su garra, su saga selva, que había dominado las noticias en Japón durante varios días, evocó olas de nostalgia y melancolía. El 52-años de edad, soldado - un fantasma del pasado en un nuevo traje azul, muy corto corte de pelo militar y bigote y la barbilla bigotes tenues - habló con seriedad del deber, y parecía encarnar una dedicación a los valores tradicionales que muchos pensaron japoneses habían ha perdido.
Hirō Onoda ofreciendo su espada militar al ex presidente de Filipinas Ferdinand Marcos para expresar su entrega
“Tuve la suerte de que podía dedicarme a mi deber en mis años jóvenes y vigorosas”, dijo. Preguntó que había estado en su mente todo ese tiempo en la selva, dijo, “Nada más que el cumplimiento de mi deber.”
En un editorial, el Mainichi Shimbun , un periódico líder de Tokio, dijo: “Para este soldado, deber prevalece sobre los sentimientos personales. Onoda nos ha demostrado que hay mucho más en la vida que acaba de opulencia materiales y objetos egoístas. No es el aspecto espiritual, algo que puede haber olvidado “.
Hirō Onoda
Después de su bienvenida nacional en Japón, el Sr. Onoda fue examinado por los médicos, que lo encontraron en asombrosamente buenas condiciones. Se le dio una pensión militar y firmó un contrato de $ 160,000 para un libro de memorias ghostwritten, “No Surrender:.-Mi Guerra de los Treinta Años” A medida que su historia se hizo global en libros, artículos y documentales, trató de llevar una vida normal.
El Sr. Onoda regresó a Japón como un héroe, aunque él y sus compañeros había matado a unos 30 filipinos después de la Segunda Guerra Mundial. CréditoJiji Press / AFP - Getty Images
Se fue bailando, tomó clases de conducir y viajó hacia arriba y abajo las islas japonesas. Pero se encontró un extraño en una tierra extraña, desilusionado con el materialismo y abrumado por los cambios. “Hay tantos edificios altos y automóviles en Tokio,” dijo. “La televisión podría ser conveniente, pero no tiene ninguna influencia en mi vida aquí.”
En 1975 se trasladó a una colonia japonesa en Sao Paulo, Brasil, donde crió ganado. Al año siguiente se casó con Machie Onuku, un maestro de ceremonia del té japonesa. La pareja regresó a Japón en 1984 y fundó la Escuela de Naturaleza Onoda, un campamento juvenil de supervivencia de habilidades. El Sr. Onoda revisited Lubang, el sitio de su larga retención, en 1996 y dio $ 10,000 a una escuela allí. En los últimos años vivió en Japón y en Brasil, donde fue nombrado ciudadano honorario en 2010.
 Hirō Onoda
Hiroo Onoda nació el 19 de marzo de 1922, en Kainan, Wakayama, en el centro de Japón, uno de los siete hijos de Tanejiro y Tamae Onoda. A los 17 años fue a trabajar para una empresa comercial en Wuhan, China, que las fuerzas japonesas habían ocupado en 1938. En 1942 se unió al ejército japonés, fue seleccionado para el entrenamiento especial y asistió a la Escuela Nakano, centro de entrenamiento del ejército de los oficiales de inteligencia . Estudió la guerra de guerrillas, la filosofía, la historia, las artes marciales, la propaganda y las operaciones encubiertas.
Hirō Onoda
Fue a finales de diciembre 1944, que llegó el Lubang, una isla estratégica de 16 millas de largo y 6 millas de ancho en el enfoque del sudoeste de la bahía de Manila y la isla de Corregidor . Sus órdenes eran para sabotear instalaciones portuarias y una pista de aterrizaje para interrumpir una invasión norteamericana que viene. Pero los oficiales superiores de la isla reemplazadas esas órdenes a centrarse en los preparativos para una evacuación japonesa.
Cuando las fuerzas estadounidenses aterrizaron el 28 de febrero de 1945, y el último japonesa huyeron o murieron, el Mayor. Yoshimi Taniguchi dio el teniente Onoda sus órdenes finales, a resistir y luchar. “Se puede tomar tres años, puede tomar cinco, pero pase lo que pase vamos a volver por ti”, prometió el mayor.
El Sr. Onoda, después de haber sido convencido de que la guerra había terminado. CréditoJiji Press / AFP - Getty Images
Veintinueve años después, el mayor retirado, para entonces un vendedor de libros, volvieron a Lubang a petición de Tokio para cumplir su promesa. Japón había perdido la guerra, dijo, y el teniente fue relevado de su cargo. El soldado irregular saludó y se echó a llorar.
Una versión de este artículo aparece en la prensa el 18 de enero de 2014, en la página A21 de la edición de Nueva York con el titular: Hiroo Onoda, cuya guerra duró décadas, muere a los 91.
Hirō Onoda
Onoda-young.jpg
Hiroo Onoda en c. 1944.
Teniente (Rikugun Chūi)
Años de servicio1941 - 1974
LealtadBandera de Japón Imperio del Japón
Servicio/ramaWar flag of the Imperial Japanese Army.svg Ejército Imperial Japonés
Lugar de operaciónSegunda Guerra Mundial
Participó enBatalla de Filipinas (1944-1945)

Nacimiento19 de marzo de 1922
Prefectura de WakayamaBandera de Japón Japón
Fallecimiento16 de enero de 2014
(91 años)
TokioBandera de Japón Japón
OcupaciónEscritor, ganadero
El Sr. Onoda, en la foto en 1996 en Manila, sostiene una foto de sí mismo que fue tomada cuando se entregó en las Filipinas. CréditoBullit Marquez / Associated Press
Cultura popular
El disco Nude de 1981, grabado por el grupo Camel está basado en la historia de Onoda.
Referencias
  1. Volver arriba
  2. Volver arriba
     Onoda, p. 75
  3. Volver arriba
     «2nd Lt. Hiroo Onoda». Consultado el 3 de abril de 2010.
  4. Volver arriba
     Mercado, Stephen C. (2003). The Shadow Warriors of Nakano. Brassey's. pp. 246-247. ISBN 1574885383.
  5. Volver arriba
  6. Volver arriba
     «Combatente da II Guerra ganha medalha da FAB». Brazilian Air Force Centro de Comunicação Social da Aeronáutica Center for Social Communication of the Air. 8 de diciembre de 2004. Archivado desde el original el 11 de marzo de 2005. Consultado el 7 de mayo de 2009.
Refusing to surrender, Japan's last WWII holdout, Hiroo Onoda, has died aged 91
https://www.youtube.com/watch?v=ivAuQRrNevA
Fuente:
https://es.wikipedia.org/wiki/Hir%C5%8D_Onoda
https://www.nytimes.com/2014/01/18/world/asia/hiroo-onoda-imperial-japanese-army-officer-dies-at-91.html?hpw&rref=obituaries&_r=2

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