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"Soy un hombre de armas, un guerrero, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba".

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

9 de febrero de 2017

BATALLA DE JUNCAL 9 de Febrero de 1827.

Batalla de Juncal (Guerra del Brasil)
LA ARMADA ARGENTINA DERROTA AL IMPERIO DEL BRASIL ENTRE EL RÍO URUGUAY Y EL RÍO DE LA PLATA, DURANTE LA SEGUNDA JORNADA DE LA BATALLA DE JUNCAL AL MANDO DEL ALMIRANTE GUILLERMO BROWN.
Beligerantes
Flag of Argentina (1818).svg Provincias Unidas del Río de la PlataFlag of Empire of Brazil (1822-1870).svg Imperio del Brasil
Comandantes
Flag of Argentina (1818).svg Guillermo BrownFlag of Empire of Brazil (1822-1870).svg Jacinto Roque de Sena Pereira
Fuerzas en combate
Bergantín
Goletas
Sumaca
Cañoneras [69 cañones] 745-780 hombres.1
Bergantín
11 Goletas
Cañoneras [61 cañones] 750 hombres.1
Bajas
ningún buque, 17 muertos1Bergantín
10 Goletas
Cañoneras
sin datos de muertos
La batalla de Juncal fue librada por las escuadras de las Provincias Unidas del Río de la Plata,2 al mando del almirante Guillermo Brown, y del Imperio de Brasil, bajo el comando del capitán de fragata Sena Pereira, los días 8 y 9 de febrero de 1827, en el curso superior del Río de la Plata, que entonces se lo consideraba como parte del río Uruguay.3
En las dos jornadas se enfrentaron fuerzas parejas; pero, a resultas de una superior inteligencia militar, conducción, oficialidad y entrenamiento de los artilleros, doce buques fueron apresados, tres incendiados y sólo dos pudieron escapar, mientras que la flota argentina no sufrió la pérdida de ningún navío.
La Tercera División brasileña destinada a obtener el control del río Uruguay, de manera de aislar al ejército argentino que operaba en la Banda Oriental y se proyectaba en territorio del Brasil y promover la separación de las provincias del litoral argentino, fue completamente destruida por la escuadra argentina en la que resultó la mayor victoria naval del bando republicano en la guerra del Brasil.
Almirante Guillermo Brown
INTRODUCCIÓN
A un año de haberse elegido un presidente que rigiera los destinos de las Provincias Unidas del Río de la Plata, el 8 de febrero de 1827, se libraba no muy lejos de Buenos Aires el combate naval de El Juncal. Ante todo daremos un vistazo a las causas primeras y más inmediatas que desencadenaron la guerra con el Imperio del Brasil, como así también veremos la situación interna del país durante la misma.

Bien dice Carranza en su obra "Campañas Navales de la República Argentina", que esta guerra no tuvo sus comienzos con la campaña del general Lavalleja cuando cruzó el río Uruguay con sus 33 orientales en abril de 1825, sino que .se remonta al año de 1680, en el cual los portugueses fundaron la Colonia del Sacramento, siendo arrojados de esas tierras por las tropas de la Gobernación de Buenos Aires. En 1720 reanudaron sus intentos, que por su reiteración y magnitud obügaron a Carlos III a crear en 1776 el Virreinato del Río de la Plata.

Sin embargo, la causa remota o primera de todos esos conflictos, fue el duelo que comenzó con la necesidad de llegar con mayor rapidez a las Indias Orientales y el descubrimiento de las tierras americanas por los españoles. El reino de Portugal, creyendo que los españoles habían encontrado una ruta más corta y menos costosa, y que por la conquista usurparían sus derechos adquiridos en el Oriente, pidió al Papa la concesión de una bula, mediante la cual se dividirían las tierras entre ambas coronas. La Bula Papal fue expedida en el año de 1493 por el pontífice Alejandro VI.

Durante el transcurso del año siguiente, y al ver los portugueses que no se beneficiaban en nada, pidieron se les concedieran 270 leguas más hacia el Oeste de la línea anterior. Por este último Tratado, llamado de Tordesillas, ocuparon por primera vez territorio americano.

Las subsiguientes conquistas españolas en la América del Sur no fueron obstáculo para que los portugueses, haciendo caso omiso de aquel Tratado, avanzaran hacia el Sur por las costas hoy brasileñas. En 1777, después de la conquista de la Colonia por el virrey Cevallos, se firmó el Tratado de San Ildefonso, por el cual se otorgó a Portugal la soberanía sobre la isla de Santa Catalina y la zona del actual Estado de Río Grande, quedando bajo la Corona española las tierras hoy uruguayas.

Es aquí donde entra a jugar, es decir, en donde nos tenemos que apoyar para que resulte válida esta posición, la Teoría de la causalidad, que fue expuesta por Santo Tomás de Aquino en el siglo XIII.

La teoría nos dice que tenemos un hecho, nacido como consecuencia de otro hecho llamado causa, que a la vez es consecuencia de uno anterior, por lo que llegaríamos a tener una interminable cadena de causas y efectos-causas.

Considerando que la historia es también una cadena de sucesos o hechos relacionados entre sí, a la manera de perfectos engranajes, podemos afirmar que sin duda fue el Tratado de Tordesillas el principio y causa remota de esta herencia. Y decimos herencia, puesto que ambos países, el Brasil y la Argentina, han recibido como tal el duelo iniciado cinco siglos atrás, y que en la historia reciente se ve claramente reflejado en la lucha por la preeminencia de uno de los dos países más grandes de esta parte de América. Para terminar, podemos decir que el Brasil ha reclamado como suya una parte del continente antartico, parte que se yuxtapone al Sector Antartico argentino; he aquí la vigencia latente de la "herencia".

De esta manera quedan expuestas las causas primeras, faltando ahora por exponer las causas inmediatas de la guerra.

En 1816 los portugueses ocupan definitivamente la Banda Oriental, pasándose a llamar desde entonces Provincia Cisplatina; con la independencia del Brasil, ocurrida el año 1822, aquella se incorpora al Imperio. En 1825, el general Lavalleja cruza el Uruguay al mando de un grupo de patriotas; no sólo esto, que bien pudo ser considerado como una insurrección, sino también la Declaración de la Florida (Declaración por la cual la provincia oriental se declaraba incorporada a las del Río de la Plata), como así también la dada por el gobierno de Buenos Aires, fueron las causas que precipitaron la guerra. Fueron las mismas invocadas por Pedro I en su declaración de guerra, la cual comienza así: "Viéndose reducido el Emperador del Brasil á la extremidad de recurrir á las armas en justa defensa de sus derechos, ultrajados por el gobierno de Buenos Aires, después de haber hecho con el mayor escrúpulo todos los sacrificios posibles para la conservación de la paz. . ." 1

El 19 de enero de 1826, el general Las Heras, gobernador de la provincia de Buenos Aires, declara la guerra al imperio en los siguientes términos:

"EL GOBIERNO DE LA REPÚBLICA DE LAS PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO/DE LA PLATA. CONCIUDADANOS:
"El emperador del Brasil ha dado al mundo la última prueba de su injusticia y de su política inmoral e inconsistente con la paz y con la seguridad de sus vecinos. Después de haber usurpado de una manera la más vil e infame que la historia conoce, de una parte principal de nuestro territorio; el peso de una tiranía tanto más cruel cuanto eran indignos y despreciables los instrumentos de ella; después que los bravos orientales han desmentido las imposturas en que pretendió fundar su usurpación, no sólo resiste a todos los medios de la razón, sino que a la moderación de las reclamaciones contesta con el grito de guerra; insulta e invade nuevamente, y con la furia de un tirano sin ley y sin medida reúne cuantos elementos puede arrancar de sus infelices vasallos para traer venganza, la desolación y la muerte sobre nuestro territorio.
"¡CIUDADANOS! respondamos todos al grito de guerra y de venganza. Sonó la hora. Desde hoy no tendremos que responder al mundo de los desastres de este medio funesto: caerán todos sobre la cabeza de quien lo provoca.
"¡CIUDADANOS! desde hoy todos sin excepción somos soldados. Que los tiranos conozcan otra vez cuál es la fuerza tremenda de un pueblo libre cuando defiende su honor y sus derechos. Si el emperador en la embriaguez de su orgullo ha equivocado la moderación con la pusilanimidad, que se desengañe. Que los pueblos brasileños tengan en nosotros un ejemplo que reanime su coraje para arrojar al monstruo que los desgarra y los consume; y que las repúblicas aliadas vean siempre las banderas de las Provincias Unidas del Río de la Plata flamear a la vanguardia en la guerra de la libertad. Si hay alguno de entre nosotros que no se conmueva a este noble sentimiento, la execración caiga sobre él y lo confunda.
"Bravos que habéis dado la independencia a nuestra Patria! descolgad vuestras espadas. Un rey, nacido del otro lado de los mares, insulta nuestro reposo y amenaza la gloria y el honor de nuestros hijos. ¡A las armas, compatriotas! ¡a las armas!
Fdo. Juan Gregorio de Las Heras." 2-

Pese a los esfuerzos de los congresales, el país pasaba por un período en el cual la paz interna se veía amenazada continuamente por los roces que se suscitaban entre los caudillos. Estas luchas internas hacían de éste un país débil, que sólo el espíritu de libertad y lucha de quienes combatieron pudo superar.

Fue sobre todo en el litoral donde se produjeron con mayor frecuencia las desavenencias con el gobierno de Buenos Aires, debido a que era el paso obligatorio de las tropas y pertrechos, bajeles y provisiones. No pocas veces estas caravanas fueron atacadas por verdaderas bandas que se formaban al amparo de los caudillos. Oportunidad ésta que no fue desaprovechada por el enemigo, que consiguió sobornarlos, con el fin de debilitar la frágil unión. Desgraciadamente para el país, el problema que ocasionaron los tiranos y caudillos no tuvo solución hasta 1853, salvando los casos aislados que se presentaron con posterioridad a esa fecha.

Con anterioridad a la declaración de guerra, y a pedido del Congreso, el general Las Heras formó un ejército que estaría acantonado en el Arroyo del Molino, formado por 7.000 hombres y al mando del general Martín Rodríguez. Las causas que determinaron su creación fueron: la incorporación de la Banda Oriental al resto de las Provincias, el cruce del río Uruguay por Lavalleja, y la intención de servir de apoyo a las operaciones de éste en el territorio mencionado.

Las hostilidades comenzaron el día 13 de febrero de 1826, con el encuentro de Bacacay, que, dicho sea de paso, fue nuestro primer golpe dado al Imperio. Nuestro ejército iba al mando del general Carlos María de Alvear, nombrado en reemplazo de Martín Rodríguez a causa de los problemas de manejo de tropas que se presentaron entre éste y Lavalleja. Al contrario de lo que ocurrió en tierra, las hostilidades en el mar comenzaron un tiempo antes, encontrándose la escuadra brasileña en las cercanías de Buenos Aires en enero del año 26, declarando por consiguiente el bloqueo de la misma.

Creemos que no cabrían mejores palabras que las que Lord Wellington empleó después de la batalla de Waterloo, al referirse con ellas al estado de sus tropas y maniobras: "Ellos (los franceses) planean sus campañas como quien fabrica finos arreos para cabalgaduras. Son muy vistosos y responden a maravilla. . . hasta que se rompen; entonces está uno perdido. Ahora bien, yo ataba mis campañas con cordeles. Si algo salía mal, hacía un nudo y seguía adelante". Y no hay duda que nuestra escuadra se formó "haciendo nudos". Así y todo, disponiendo los brasileños de una escuadra como la que tenían, no ganaron la guerra; esto demuestra que de nada valen los mejores medios, si las tropas y sus oficiales no tienen la suficiente fuerza moral y espíritu de combate tal como para llevar a cabo su cometido, venciendo también los obstáculos que se presentaren durante las operaciones.

Nuevamente se requirieron los servicios del Almirante Guillermo Brown (contaba por entonces 49 años de edad), que con tanta hidalguía y coraje había defendido estas tierras durante las campañas de la Independencia, secundado por valientes caballeros y marinos como Azopardo, Francisco Seguí, Silva, Pinedo, Riccitelli, Robinson, Rosales, Juan F. Seguí, Monti, Fonrouge, Jorge, Espora, Masón, Parker, King, Shannon, Granville y muchos otros que ofrendaron sus vidas en aras de la libertad y la patria por la cual lucharon y merecen el saludo de la Historia.

En las condiciones anteriormente expuestas, asumía el 7 de febrero de 1826 la primera magistratura de la Nación Dn. Bernardino Rivadavia. No hubo peor momento en la historia de nuestro país para un cambio de instituciones y la asunción de presidente alguno. Este ilustre ciudadano se había desempeñado con anterioridad en cargos de la Provincia de Buenos Aires y como Ministro Plenipotenciario en Europa, donde adquirió conocimientos e ideas de progreso, las cuales intentó trasladar al país.

EL CONFLICTO
Continuando su tradicional política de expansión hacia la cuenca del Plata, los lusobrasileños invadieron entre 1816 y 1820 la Provincia Oriental,4 con la excusa de combatir a las fuerzas de José Gervasio Artigas, y la incorporaron al Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve con el nombre de Provincia Cisplatina. Tras la Independencia de Brasil en 1822, el emperador Pedro I mantuvo la ocupación.

Si bien el gobierno de Buenos Aires sostuvo una actitud expectante ante una invasión que eliminaba un adversario aún a costa de la pérdida de una provincia,5 la opinión pública en todo el país exigía la ruptura con Brasil.

El 19 de abril de 1825 con el apoyo de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos, una pequeña expedición — los llamados Treinta y Tres Orientales — partió de San Isidro al mando de Juan Antonio Lavalleja y de Manuel Oribe y desembarcó en las costas orientales del río Uruguay.
Brown (óleo de F.Goulu, 1825)
Pronto consiguieron sumar a su movimiento a la población de la campaña uruguaya, pusieron sitio a Montevideo y, reunidos en el Congreso de la Florida, solicitaron reincorporarse a las Provincias Unidas del Río de la Plata. El pedido fue aceptado por el Congreso Argentino. Ante esto, Brasil declaró la guerra, paso que dieron a su vez las Provincias Unidas el 1 de enero de 1826.

La República puso al mando del ejército a Carlos María de Alvear, mientras que encargó al almirante Guillermo Brown la conformación de una flota. Brasil contaba con el doble de efectivos, buena parte de los cuales eran mercenarios alemanes, mientras que su flota con 80 unidades — algunas de gran porte — era varias veces superior en número y potencia de fuego a la flotilla republicana.

La escuadra brasileña estableció rápidamente un bloqueo, al que la República respondió con acciones de corso y salidas audaces de su exigua escuadra.
FUERZAS CONTENDIENTES

Goleta Sarandí.
ESCUADRA ARGENTINA
Contaba con quince buques, entre ellos tres buques mayores: la Goleta Sarandí, nave insignia, al mando directo de Brown, la Goleta Maldonado al mando del joven Francisco Drummond -prometido de la hija de su comandante- y el Bergantín Balcarce, con catorce cañones de a seis y ocho, al mando del capitán Francisco José Seguí. Completaban la escuadra las goletas Pepa (al mando de Calixto Silva), Guanaco (Guillermo Enrique Granville), Unión (Malcolm Shannon), la sumaca Uruguay (Guillermo Mason) y ocho cañoneras. En total, 69 cañones y una dotación de unos 750 hombres.
Goleta La Pepa.
Después de haber conseguido el permiso presidencial, la escuadra se dispuso a zarpar; iba formada de la siguiente manera:
BuqueNombreArtilleriaCapitan
Goleta"Sarandí" 7 cañonesJ. Coe (insignia)
Bergantín "Balcarce"14  cañonesFeo. Seguí
Goleta"Maldonado" 8 CañonesT. Espora
Goleta"Pepa" 2 cañonesC. Silva
Goleta"Guanaco" 8  cañonesE. Granville
Goleta"Unión"10 cañonesM. Shannon
Sumaca"'Uruguay"7 cañonesG. Masón
Además, 8 cañoneras con una pieza de a 18 ó 24 en proa.
ESCUADRA BRASILEÑA
Contaba con 17 naves (1 bergantín, 11 goletas y 5 cañoneras): la Goleta Oriental, nave insignia, al mando del Capitán Jacinto Roque de Sena Pereira, el Bergantín Dona Januária al mando de Pedro Antonio Carvalho, la Goleta Bertioga, comandada por el Teniente George Broom, la Liberdade do Sul al mando del teniente Augusto Venceslau da Silva Lisboa, la 12 de Outubro, la Goleta Fortuna (buque hospital),15 la Goleta Vitoria de Colonia, la Goleta Itapoã bajo el comando del teniente Germano Máximo de Souza Aranha, la Goleta 7 de Março, la Goleta Brocoió al mando del tte. Francisco de Paula Osório, la Goleta 9 de Janeiro, la Goleta 7 de Setembro, dos cañoneras tipo goleta ("gun schooner"), la Atrevida y la Paraty y las cañoneras Cananéia, Paranaguá e Iguapé. En total, unos 65 cañones aproximadamente y una dotación de unos 750 hombres. Por primera y única vez en la guerra, existía una relativa paridad en las fuerzas contendientes; o, al menos, la ventaja brasilera no era tan grande.16
BuqueNombreArtilleriaCapitan
Berg. goleta "Januaira"14 cañonesA. Pedro Carvalho
Goleta"Oriental"11 cañonesSenna Pereyra
Goleta"Bertioga"8 cañonesJ. Broom
Goleta"Libertade do Sul"1 cañon 
Goleta"7 de Marzo"1 cañon 
Goleta"Itapoan"1 cañon 
Goleta"9 de Janeiro"1 cañon 
Goleta"7 de Setembro"1 cañon 
Goleta"12 de Otubro"1 cañon 
Además, cuatro cañoneras de río con cañones de a 18, de a 24 y de a 32.
Bergantín Januaria.
CONSECUENCIAS

Medalla a los vencedores de Juncal
Con doce buques apresados, tres incendiados y sólo dos que pudieron escapar, la batalla implicó una considerable pérdida para los brasileños y representó el mayor triunfo de la escuadra argentina.

En el escenario general de la guerra, frustró el intento de cortar las líneas de la fuerza expedicionaria y de liberar el río Uruguay para una ofensiva sobre el litoral argentino, que posiblemente hubiera puesto fin a la Confederación misma o, al menos, hubiera producido la escisión de sus provincias litorales.

En Buenos Aires, Brown fue recibido con fogatas y orquestas. Se había convertido en el hombre más popular de la República.33

Sena Pereira quedó prisionero de Brown. Este reconoció su valentía y lo recomendó a su gobierno, "por su bravura e intrépida defensa, que lo presentan como un compañero de armas". No obstante, Sena Pereira se fugó, faltando a la palabra empeñada. A principios de 1829, sería uno de los que entregaran la plaza de Montevideo a los orientales.

La victoria naval republicana en Juncal fue seguida rápidamente por la terrestre del 20 de febrero de 1827 en Ituzaingó34 y la del 28 de febrero de 1827 en la Batalla de Carmen de Patagones.35 A partir de ese momento, la situación del conflicto llegó a un punto muerto: el Imperio había sido vencido militarmente en varios frentes, pero las Provincias Unidas aún no lograrán controlar Montevideo y Colonia, las dos mayores ciudades de la Banda Oriental, que aún estabán bajo el control de Brasil.36 Con la batalla de Monte Santiago, Brasil logró imponer supremacia naval: tras Monte Santiago ya no se podría combatir más en "línea de fila", ya no sería posible enfrentar abiertamente a unidades enemigas de mediano o mayor poder. La flota argentina quedó reducida a unas pocas goletas y cañoneras que solo alcanzaban para defender el puerto, hostigar los avances imperiales sobre el puerto del Salado al sur y por el norte dar apoyo de convoy a los transportes de refuerzos y abastecimientos al frente oriental. El embajador británico en Río de Janeiro, Sir Robert Gordon, escribiría a lord Ponsonby: "Los recursos de este Imperio parecen inmensos y creyendo como yo que Brown -grande como es- no puede con sus goletas aniquilar a la armada brasileña, simplemente tendrá Ud. al bloqueo restablecido con mayor vigor". Así, la lucha en alta mar quedaría reducida por el resto de la contienda a los esfuerzos de los corsarios.

Como el historiador militar británico Brian Vale dijo, " [...] Juncal había hecho poco para empujar el Imperio en la dirección de la paz. Ahora en Monte Santiago, dos de los bergantines de guerra preciosos de la Argentina habían sido destruidos y el mejor de su Armada rotundamente derrotado. La abrumadora superioridad de la Marina brasileña en el mar se afirmó de una manera que ni la audacia de William Brown o las fragatas recién compradas de Ramsay en serio podrían desafiar ".37

Esta situación conduciría finalmente a la firma de la Convención Preliminar de Paz, por la que la Provincia Oriental — se independizó como el Estado Oriental del Uruguay.Fuente:
Cañonera.
EPÍLOGO
No hubo de pasar mucho tiempo para retomar las armas; una vez en camino a Buenos Aires, y después de dejar un fuerte contingente de hombres en Martín García, debieron enfrentarse con la División del Cap. Norton, que se encontraba en las cercanías de Los Pozos.

El cañoneo se desarrolló frente a la ciudad, a las cuatro y media de la tarde del día 24 de febrero. A pesar de la superioridad numérica de los brasileños, un nuevo triunfo se agregó a la victoria, haciéndola aún mayor dada la expectativa que vivió la población de Buenos Aires y la campaña. Esa noche la Escuadra fondeó en Los Pozos, mientras que el enemigo, a las órdenes del Cap. Fritz, lo hacía río afuera.

En la mañana del día siguiente el Almirante, junto con los oficiales y la tripulación, desembarcó en las proximidades del antiguo Fuerte. El caluroso recibimiento de la población, los vítores y los burras, transformaron la ciudad en la clamorosa Roma imperial. El entusiasmo de la población fue tal, que en un arranque de júbilo desengancharon los caballos del coche que conducía al Almirante y a tiro lo llevaron hasta su casa-quinta de Barracas.

El "British Packet" del día 24, expresa con los siguientes términos la victoria sobre los brasileños: "Tales son los resultados de una expedición que, aunque en pequeña escala, en referencias a sus juiciosas y diestras disposiciones, a la constancia y valor que ha señalado su dirección y a su glorioso y decisivo resultado, no desmerecerá comparándola con algunas de las acciones más brillantes de la historia naval. De la 3^ División de la Flota brasileña sólo han escapado dos buques, el resto ha sido tomado o destruido. . .".

Nos resta decir que fue ésta, sin lugar a dudas, la mayor victoria naval sobre el enemigo durante la guerra con el Brasil.

Las presas, el "Januaira", la "Bertioga" y la "Oriental", respectivamente, fueron rebautizadas con los nombres de "8 de Febrero", "9 de Febrero" y "29 de Diciembre. Las consecuencias de esta "corta" campaña fueron, en primer lugar, la de despejar los ríos interiores de enemigos, consecuencia que beneficiaba a las provincias del litoral y a Buenos Aires, por el renacimiento del comercio y del tráfico marítimos. La fortificación de la isla de Martín García no sólo sirvió por el resto de la guerra como refugio a las naves que, habiendo forzado el bloqueo, eran perseguidas por los brasileños, sino que también sentó un precedente de soberanía sobre la misma.

La guerra terminó en 1828 con la firma de los tratados de paz; la victoria nos tomó de la mano, pero pronto todas las penurias y glorias, los sacrificios y las satisfacciones, se empañaron. La renuncia del Presidente, 4 el gobierno del Gral. Dorrego y el regreso de las tropas, trajeron el caos, y la anarquía retornó, surgiendo entonces de la sombría noche la figura de una primera tiranía.
LA GOLETA SARANDI
Se muestra aquí un detalle de la batalla del Juncal, sucedida el 8 y 9 de febrero de 1827 en aguas del Río de la Plata . En ella tuvo un especial desempeño la goleta Sarandí, al mando del almirante Guillermo Brown, quien logró destruir a la tercera división Brasileña, una parte de la gran flota enviada para ocupar la banda oriental del Río Uruguay. La acuarela mide 40 X 50 cms.
MARINOS DE LA ESCUADRA NACIONAL 
Al abandonar la vida pública, en que ya no me es dado ser útil á la Patria, séame lícito agradeceros los días de gloria con que habeis señalado la época de mi mando.
A vosotros, á vuestro invicto Almirante, se debe el terror que inspira el pabellón argentino á los que osaron llamarse dominadores del Río de la Plata.
Avergonzad con vuestras hazañas á los que quisieron poner por término á todas las que ilustran vuestro nombre, el vilipendio y la humillación. En lugar de la paz vergonzosa que nos ofrecían, aspirad á darnos la que demanda el honor de la República y los intereses de los dos países beligerantes.Esta esperanza dulcifica el pesar con que/veo frustrados tantos sacrificios, y tantos prodigios de valor. En el vuestro libra la nación la ventura de su porvenir.
RIVADAVIA Buenos Ayres, 28 de Junio de 1827.
Bibliografía
Angel Justiniano Carranza: Campañas Navales de la República Argentina. Volumen II. Tomos 3 y 4, Bs. As. 1962, 2* edición.
Teodoro Caillet-Bois (C. F.): Historia Naval Argentina. E.N.M. Río Santiago.
Academia Nacional de la Historia: Memorias del Almirante Brown, Bs. As. 1957.
Humberto F. Burzio (C. F.): Impresos Navales, 1814-1829, Bs. As. 1957.
Referencias
Notas
  1. ↑ Saltar a:a b c El País (Uruguay) (2005). "Batallas que hicieron historia", Juncal. Cañonazos en la tormenta. Montevideo.
  2. Volver arriba Según la Constitución Argentina de 1853, los nombres oficiales de la nación son "Provincias Unidas del Río de la Plata", "Confederación Argentina" y "República Argentina". Para los documentos oficiales se debe usar "Nación Argentina". La Primera Junta adoptó el nombre de Provincias del Río de la Plata pero entre 1811 y 1813 se utilizó ya el de Provincias Unidas del Río de la Plata. En los Congresos de 1816 y 1819 se utilizó el de Provincias Unidas en Sud América, y en el de 1824, los de Provincias Unidas del Río de la Plata en Sudamérica, Nación Argentina, República Argentina y Argentina. En la constitución sancionada el 24 de diciembre de 1826 (aunque nunca entró en vigor) se utilizó por primera vez el de República Argentina (véase Origen del nombre de la República Argentina y en wikisource Constitución de la Nación Argentina (1826)). Por lo tanto, en esos meses de febrero del 27, en que el destino de la constitución era aún incierto, los nombres de Provincias Unidas y el de República Argentina eran de hecho correctos. Incluso Brown se refería a sí mismo como "General de la Escuadra Argentina".
  3. Volver arriba El escenario del combate se encuentra al sur de Punta Gorda, que es considerado el punto de separación entre el Río Uruguay al norte y el Río de La Plata al sur, por lo que correspondería situarlo en el curso superior de este último. No obstante, las referencias de la época lo situaban en el Uruguay:
    "El Congreso General Constituyente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, en sesión de hoy, ha acordado y decretado lo siguiente: Art. 1°: El Congreso General Constituyente, en premio a los marinos que triunfaron de la 3° División Imperial en las aguas del Uruguay, y sin perjuicio del que el Gobierno pueda concederles, ha venido en acordarles un escudo de honor, que deberán llevar en el brazo izquierdo. Art. 2° En la circunferencia se leerá la siguiente inscripción: Gloria a los vencedores en las aguas del Uruguay; en su parte inferior: 9 de Febrero de 1827..." (Transcripto por Carranza, Ángel Justiniano en Campañas Navales de la República Argentina, Volumen IV (Notas Complementarias a Tomos 3 y 4, 2° Edición, Secretaria de Estado de Marina, Buenos Aires, 1962, página 239). Esto puede constatarse efectivamente en el escudo acuñado tras la batalla.

  4. Volver arriba El avance se efectuó tras ocupar previamente las Misiones Orientales y extensas regiones del este de la Mesopotamia Argentina
  5. Volver arriba El partido en el poder estaba enfrentado política y militarmente a Artigas y los caudillos federales del litoral. Véase también Liga FederalGuerra entre Artigas y el DirectorioSegunda guerra entre el Directorio y Artigas en Entre Ríos.
  6. Volver arriba Sena Pereira afirmaría más adelante en su descargo que dudó de las credenciales de Coe. Desconfiaba que Brown se encontrara al mando de la escuadra argentina, lo que deliberadamente pretendía el comandante argentino. Véase en Carranza (obra citada): página 232 y 238 (Apuntes de Familia, Seguí), 298 (Memorias de Brown), 239 (descargo de Sena Pedreira).
  7. Volver arriba Carranza (obra citada): página 232 (Apuntes de Familia, Seguí), 298 (Memorias de Brown).
  8. Volver arriba Carranza (obra citada): 298 (Memorias de Brown) y Rodríguez, Horacio, Leonardo Rosales [1].
  9. Volver arriba Carranza (obra citada): página 234 (Diario de Tomás Espora).
  10. Volver arriba Dice Seguí en sus Apuntes de familiase presentó un marinero español anunciándose que traía una comisión importante para el General y que quería verlo en el momento...que él venía enviado por el Almirante Pintos Guedes desde Montevideo trayendo una comunicación de él para Don Jacinto y que unos señores de Montevideo le habían pagado para que antes mostrase al General Brown la comunicación que conducía, efectivamente dentro de las suelas de un botín sacó un retazo de tafetán amarillo en el que le decía a D. Jacinto el objeto a que había mandado la escuadra de Mariath y que a la vez diera crédito a todo lo que le dijese de palabra, entonces el General le dijo al comisionado, Ud. le dirá a D. Jacinto que cumpliendo las órdenes del Almirante Guedes ha estado a bordo del Jefe Mariath y que este le decía que hiciese todo lo posible para estar en Martín García el día 7 de febrero próximo, que él estaba pronto para auxiliarlo, y se volvió a poner el tafetán dentro de la suela otra vez, y lo pusimos en camino. Carranza, Ángel Justiniano, Campañas Navales de la República Argentina, pág.235.
  11. Volver arriba Si la Tercera División continuaba al norte rehuyendo el combate se acrecentaba el riesgo de una escisión de Entre Ríos e incluso Santa Fe, donde ya actuaban abiertamente agentes imperiales. Por otro lado buscar a la escuadra río arriba conllevaba el riesgo de que ante una derrota no hubiera puerto amigo donde resguardarse. Respecto de la primera posibilidad:
    "La 3° división imperial entre tanto no se apresuraba a bajar el río: tenía carne que se le enviaba del arroyo de la China; intrigaba con las autoridades de la Provincia para fomentar insurrecciones contra la República, y división y discordia entre las Provincias: tenía algunos miles de pesos a bordo: sus emisarios llegaron a Santa Fe y permanecieron tanto tiempo sin ser inquietados que se habían recobrado de sus primeros sobresaltos y empezaban a hablar con su acostumbrada osadía. ... [Brown] se abstuvo de atacar a Mariath, recelando que si se retirase rio abajo [Mariath], el comandante de la 3° división se rendiría al Gobierno de Entre Ríos, soplando así la llama de la discordia que reinaba en esta provincia". En Carranza (obra citada): página 299 (Memorias de Brown)

  12. Volver arriba Carranza (obra citada): página 235 (Apuntes de Familia, Seguí).
  13. Volver arriba Carranza (obra citada): página 236 (Apuntes de Familia, Seguí).
  14. Volver arriba Carranza (obra citada): página 236 (Apuntes de Familia, Seguí), 299 (Memorias de Brown) y Toscano, Jorge, Victoria Argentina en el Juncal, Boletín del Centro Naval N° 815, 2006, página 473.
  15. Volver arriba La Fortuna era en realidad un mercante y así se lo consideró en el parte final, en el recuento de capturas.
  16. Volver arriba La información respecto de las naves brasileras involucradas no siempre es coincidente. Privilegié las fuentes primarias, esto es, en Carranza (obra citada): 185-186 (adquisiciones de las presas obtenidas en la batalla), páginas 236-237 (Apuntes de Familia, Seguí), 237-238 (partes de la batalla), 300-302 (Memorias de Brown), 247 (inventario de personal, pertrechos y repuestos de los navíos rendidos a la Provincia de Entre Ríos). Complementariamente lo reproducido en Toscano, Jorge, Victoria Argentina en el Juncal, Boletín del Centro Naval N° 815, 2006, páginas 473-477 (coincidente con Vale, Brian, Una guerra entre ingleses) e información de buques de ambas armadas en Historical Handbook of World Navies y Navíos de Guerra, en Portal histórico de navíos brasileños (pt).
  17. Volver arriba Carranza (obra citada): página 236 (Apuntes de Familia, Seguí), 299 (Memorias de Brown) y Toscano, Jorge, Victoria Argentina en el Juncal, Boletín del Centro Naval N° 815, 2006, página 473.
  18. Volver arriba La única referencia es del Capitán Seguí (Carranza -obra citada-: página 236 en Apuntes de Familia, Seguí).
  19. Volver arriba Sobre las acciones de la jornada del 8 de febrero, véase Carranza (obra citada): página 236 (Apuntes de Familia, Seguí), 299 (Memorias de Brown) y Toscano, Jorge, Victoria Argentina en el Juncal, Boletín del Centro Naval N° 815, 2006, página 474.
  20. Volver arriba Según Brown, Coe en realidad consiguió fugarse aprovechando la confusión (Carranza -obra citada-: página 300, Memorias de Brown).
  21. Volver arriba En buena parte de la bibliografía, principalmente el libro de Brian Vale y los trabajos que lo usan de referencia, se habla de la Isla Solís. Esta isla se encuentra mucho más al sur (34°13′58″S 58°19′36″O) del Río de La Plata, al sur incluso de Martín García, por lo que resulta muy improbable, por la distancia y por la estrategia del mando brasilero (hubiera puesto rumbo al sudeste). En su biografía, el principal protagonista de la jornada, Seguí, indica claramente la Isla Sola (Apuntes de Familia del coronel D. Francisco Seguí, en la obra de Carranza, Campañas Navales de la República Argentina, p. 237) lo que sí tiene sentido.
  22. Volver arriba Toscano, Jorge, obra citada, página 474.
  23. Volver arriba Toscano, Jorge, obra citada, página 475.
  24. Volver arriba Respecto de la segunda y principal jornada de la batalla véase Carranza (obra citada): página 237 (Apuntes de Familia, Seguí), 300 (Memorias de Brown) y Toscano, Jorge, obra citada, página 475.
  25. Volver arriba Mástil de proa en embarcaciones de más de un palo.
  26. Volver arriba Conseguirían arribar a Colonia al mediodía del 12 de febrero, confirmando las noticias del desastre que habían traído en la mañana sobrevivientes del Oriental (Toscano, Jorge, obra citada, página 477).
  27. Volver arriba Según Seguí en sus memorias, Brown le dijo: "Consérvela Ud. como un trofeo que le pertenece y en prueba de lo bien que Ud. se ha portado, reciba Ud. un abrazo de Su Jefe y en seguida vuelva Ud. a bordo de la capitana enemiga y hágale Ud. los cargos que corresponden al Jefe prisionero por haber violado las leyes de la guerra haciendo prisionero a un parlamentario." (Apuntes de Familia del coronel D. Francisco Seguí, en la obra de Carranza, Campañas Navales de la República Argentina, pág.237).
  28. Volver arriba Sobre las operaciones de Mariath durante la jornada y los días previos, véase Carranza (obra citada): página 234 (Apuntes de Familia, Seguí), 299-300 (Memorias de Brown) y Toscano, Jorge (obra citada), página 476.
  29. Volver arriba Era el mayor temor de la guarnición argentina. Mientras que los cañones de la escuadra brasilera tenían tal alcance que las balas pasaban de un lado al otro de la isla, los cañones pesados fijos no podían alcanzar eficazmente a la flota. Por otra parte las fueras de infantería eran de alrededor de cien hombres (datos del Diario de Noticias del Comandante del Puerto de Buenos Aires, Archivo General de la Nación VII-7-6-D), todas tropas bisoñas, y las fortificaciones estaban en realidad incompletas (faltaba el foso por dos de los lados). Mariath conocía la limitación de la artillería argentina, contaba con superior poder de fuego, con la capacidad de bloquear el acceso desde Buenos Aires y podía poner en tierra una fuerza dos o tres veces superior y más experimentada. Véase también Carranza (obra citada), página 300 (Memorias de Brown).
  30. Volver arriba Véase Toscano, Jorge, obra citada, página 477. Respecto del Dona Paula, fragata de 36 cañones pesados, pese a lo expresado en algunas fuentes no participó del enfrentamiento ni fue parte de la 3° División.
  31. Volver arriba Respecto de los buques brasileros en fuga, véase Carranza (obra citada): página 237-239 (partes de la batalla), 300-301 (Memorias de Brown) y Toscano, Jorge (obra citada) página 477.
  32. Volver arriba Las fuerzas entrerrianas eran escasas, por lo que se ordenó no resistir; no obstante, varios milicianos abrieron fuego. Los tripulantes brasileros no fueron capturados, lo que fue lamentado por las fuerzas argentinas, fundamentalmente por la posibilidad perdida de incorporarlos
    "privar a la fuerza marítima de la república de tan considerable adición" (Carranza -obra citada-: páginas 248-251, Memorias de Brown).

    Tras la captura la situación fue tensa y movió a enérgicos reclamos del gobierno provincial (Carranza, obra citada, páginas 248-251).
  33. Volver arriba El grabador francés Douville lo confirmaba de una manera elocuente con los siguientes párrafos: "El Almirante Brown se había convertido en ídolo del pueblo. Todos querían verlo, no se hablaba más que de él. Se lo miraba como el salvador de la patria después de haber derrotado a la flota enemiga en aguas del Uruguay. Muchas personas gastaban gruesas sumas en hacer pintar su retrato". Cuando Douville se inicia en la litografía, comienza por hacer el retrato de Brown y vende en seguida los 2.000 ejemplares que ordena tirar. "Nuestro establecimiento -dice- era insuficiente durante el tiraje para dar cabida al público que esperaba su turno para obtener el retrato". Pronto se realiza una segunda edición, que los porteños vuelven a disputarse.
  34. Volver arriba En Brasil es llamada Batalha do Passo do Rosário (30°14'42 54°52'29O)
  35. Volver arriba Un intento brasilero de flanquear por el sur mediante un ataque naval y de infantería de marina a ese enclave del extremo sur de la Provincia de Buenos Aires terminó en desastre.
  36. Volver arriba Por falta de caballada en el caso del ejército en expedición, ahogada económicamente por la paralización del comercio externo a raíz del bloqueo brasilero (las principales rentas se obtenían de la Aduana de Buenos Aires), con profundas divisiones políticas internas y un íntimo desinterés de la conducción en la causa que se habían visto forzados a sostener.
  37. Volver arriba A War Betwixt Englishmen Brazil Against Argentin on the River Plate 1825-1830, Brian Vale, I. B. Tauris, page 137, chapter 14
Goleta Bertioga.
Fuente:
https://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Juncal
http://www.histarmar.com.ar/InfHistorica-2/Juncal.htm

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