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"Soy un hombre de armas, un guerrero, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba"

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

From the Trench of the Good Fight in Argentina. An Enbrance in God and the Homeland.

17 de noviembre de 2016

SHARBAT GULA REFUGIADA AFGANA.

SHARBAT GULA REFUGIADA AFGANA
Sharbat Gula (en pashto: شربت گلا, c. 1972) es una mujer afgana de la etnia pashtún quien, debido a la Guerra de Afganistán se vio obligada a huir de Afganistán rumbo a Pakistán hacia un campo de refugiados donde fue fotografiada por Steve McCurry, de National Geographic. La imagen se hizo famosa cuando fue publicada en la portada de la revista en junio de 1985.
Se titula "The Afghan Girl" y no es solamente una de sus mejores fotografías sino también la portada más reconocida y recordada a nivel internacional del National Geographic. Su autor: Steve McCurry.
Steve McCurry
El foto periodista estadounidense nacido en la ciudad de Phildelphia en 1950, es considerado como uno de los mejores del mundo en la actualidad.
Steve McCurry
Steve McCurry portrait.jpg
Información personal
Nacimiento24 de febrero de 1950 (66 años)
Bandera de Estados Unidos DarbyPensilvaniaEstados Unidos
NacionalidadEstadounidense
Educación
Alma máter
Información profesional
OcupaciónFotógrafo editorial para Magnum Photos
Miembro de
Distinciones
Web
Sitio web
Colaborador habitual de National Geographic y de numerosas publicaciones fotográficas, el reconocimiento le llegó, increíblemente, por la primera fotografía que tomó como corresponsal de la revista. Si, la del rostro de una niña afgana. Fue en 1984 cuando realizó la toma en un campamento de refugiados de Pakistán. Los ojos de la niña dieron la vuelta al mundo. La identidad de la misma fue desconocida durante al menos 15 años hasta que McCurry y un equipo de National Geographic localizaron a la mujer, Sharbat Gula, en 2002.
SHARBAT GULA REFUGIADA AFGANA
Sharbat Gula fue fotografiada cuando tenía 12 años por el fotógrafo Steve McCurry, en junio de 1984. Fue en el campamento de refugiados Nasir Bagh de Pakistán durante la Guerra de Afganistán (1978-1992). Su foto fue publicada en la portada de National Geographic en junio de 1985 y, debido a su expresivo rostro de ojos verdes, la portada se convirtió en una de las más famosas de la revista.
SHARBAT GULA REFUGIADA AFGANA
En abril de 2002 Sharbat Gula fue de nuevo fotografiada junto con la portada de la revista, donde se puede apreciar el cambio del paso de los años.
LA NIÑA ADULTA
SHARBAT GULA REFUGIADA AFGANA - Fotografía de Steve McCurry
Dice Steve McCurry:
. "Ella es tan sorprendente como la niña que fotografié hace 17 años" 
Entonces, como ahora, Sharbat Gula mira el mundo con los ojos inflexibles, inolvidables. Hasta que se le mostró de junio de 1985 la foto de ella en National Geográfico, no tenía ni idea de que su imagen había sido visto por millones de personas. La gente ha dicho que McCurry su cara solo les inspiró a ayudar a los refugiados.
Grafiti pintado en la localidad española de Guernica y basado en la conocida foto
El mismo hombre que la fotografió, Steve McCurry, la encontró de manera poco común, puesto que no se volvía a ver con casi ninguna persona fotografiada, después de diecisiete años. El fotógrafo realizó numerosos viajes a la zona hasta que, en enero de 2002, encontró a la niña convertida en una mujer de treinta años y pudo saber su nombre. 
SHARBAT GULA REFUGIADA AFGANA - Fotografía de Steve McCurry
Sharbat Gula vive en una aldea remota de Afganistán, es una mujer tradicional pashtún, casada y madre de tres hijas más una cuarta que murió cuando era pequeña. Su marido, con quien se casó a los trece años, poco después de su famosa fotografía, se llama Rahmat Gul y sus tres hijas Robina, Zahida y Alia. Sharbat volvió a Afganistán en 1992. Nadie la había vuelto a fotografiar hasta que se reencontró con McCurry y no sabía que su cara se había hecho famosa. La identidad de la mujer fue confirmada al 99,9% mediante una tecnología de reconocimiento facial del FBI y la comparación de los iris de ambas fotografías.
SHARBAT GULA REFUGIADA AFGANA
Su historia fue contada en la edición de abril de 2002 de la revista y en un documental para televisión titulado Niña desaparecida: misterio resuelto (que después fue comercializado en DVD con los nombres de En busca de la joven afgana y En busca de la muchacha afgana). 
La sociedad que publica la revista creó en su honor una organización caritativa llamada Afghan Girls Fund, que ayudaba al desarrollo y creación de oportunidades educativas para las niñas y mujeres afganas. En 2008, este proyecto creció para ayudar también a niños y pasó a llamarse Afghan Children's Fund. Ahora vive con su esposo y sus hijas en Pakistán.
SHARBAT GULA REFUGIADA AFGANA
Fotógrafo geográfico nacional de Steve McCurry tomó fotos de los refugiados afganos en un campamento en Pakistán en 1984. La portada de la edición de junio de 1985 contó con una de esas fotografías - una foto que se convirtió en "el cuadro más famoso de [National Geographic] la historia de 114 años ".
SHARBAT GULA REFUGIADA AFGANA
Video acerca de la famosa portada de National Geographic.
https://www.youtube.com/watch?v=z59BS897WkY
LA FOTO ALTERNATIVA
Ésta pudo haber sido la portada original. Al menos, era la seleccionada inicialmente por el editor gráfico, pero un volantazo de última hora del director de la revista provocó que la imagen que pasara a la historia fuese la que todos conocemos. - Steve McCurry
SHARBAT GULA REFUGIADA AFGANA
UNA IMAGEN QUE HA DADO LA VUELTA AL MUNDO
La foto se ha convertido en un todo símbolo de la crítica situación de los refugiados y víctimas de los conflictos armados. Este graffitti fue pintado en la localidad vizcaína de Gernika.
Grafiti pintado en la localidad española de Guernica y basado en la conocida foto.
El OK del FBI
La identidad de la niña afgana fue confirmada al 100% por inspectores forenses del FBI mediante una tecnología puntera de reconocimiento facial y la comparación de los iris de ambas fotografías. - Mark Thiessen
ZONA DE GUERRA
La niña, de tan solo doce años, fue retratada por McCurry en junio de 1984 en el campo de refugiados de Nasir Bagh, durante la guerra de Afganistán. - Steve McCurry
EL REENCUENTRO
17 años después, National Geographic financió una nueva expedición con el objetivo del reencuentro de McCurry con la niña. Gracias a ese reencuentro, el fotógrafo supo el nombre de la niña y la edad que tenía. La joven refugiada pudo ver por primera vez su retrato. National Geographic publicó un artículo con todos los detalles de la expedición. - Steve McCurry
SHARBAT GULA, DOS DÉCADAS DESPUÉS
National Geographic creó un fondo de ayuda para jóvenes afganas llamado Afghan Girls Fund. El reencuentro fue, de nuevo, portada de la revista y dio pie a un documental para televisión y un DVD. Además, se creó una fundación no lucrativa de apoyo a las mujeres afganas que en 2008 amplió la ayuda a sus hijos.
SHARBAT GULA REFUGIADA AFGANA
SHARBAT GULA AFGHAN REFUGEE FROM NAT'L GEOGRAPHIC MAGAZINE
https://www.youtube.com/watch?v=BOj0nzuPLMY&feature=fvwrel
En abril de 2002, se publicó "Se han encontrado: después de 17 años: la historia de un refugiado afgano", un artículo de Cathy Newman con fotografías de Steve McCurry.
 SHARBAT GULA REFUGIADA AFGANA

La verdad está en los ojos
Para verificar que Sharbat Gula era la niña afgana fotografiada por McCurry, Thomas Musheno, inspector forense del FBI, efectuó una comparación facial entre las fotos de finales de 1984 y las tomadas recientemente. «Estoy seguro al cien por cien de que es la misma persona», dijo.
SHARBAT GULA REFUGIADA AFGANA

SHARBAT GULA REFUGIADA AFGANA y Steve McCurry
EN BUSCA DE LA MUCHACHA AFGANA PARTE 1 (Video)
Sharbat Gula (en pashto: شربت گلا, c. 1972) es una mujer afgana de la etnia pashtún quien se vio obligada a huir de Afganistán rumbo a Pakistán hacia un campo de refugiados donde fue fotografiada por Steve McCurry de la National Geographic. La imagen se hizo famosa cuando fue publicada en la portada de la revista en junio de 1985.
https://www.youtube.com/watch?v=7RiTMGS63SA

Entonces y ahora. De niña fue fotografiada por Steve McCurry en un campo de Pakistán para ilustrar el reportaje sobre los refugiados afganos que la Geographic publicó en junio de 1985.
EN BUSCA DE LA MUCHACHA AFGANA PARTE 2 (Video)
Sharbat Gula fue fotografiada cuando tenía 12 años por el fotógrafo Steve McCurry, en junio de 1984. Fue en el campamento de refugiados Nasir Bagh de Pakistán durante la Guerra de Afganistán (1978-1992). Su foto fue publicada en la portada de National Geographic en junio de 1985 y, debido a su expresivo rostro de ojos verdes, la portada se convirtió en una de las más famosas de la revista.
En abril de 2002 Sharbat Gula fue de nuevo fotografiada junto con la portada de la revista, donde se puede apreciar el cambio del paso de los años
https://www.youtube.com/watch?v=WkQZE8wqJU8
EN BUSCA DE LA MUCHACHA AFGANA PARTE 3/4 (INGLÉS) (Video)
La búsqueda de la misteriosa "Afghan Girl", cuyo inquietante, de ojos verdes de mirada cautivado al mundo en la portada de una revista fotografía de National Geographic, toma EXPLORER en un viaje por todo el mundo en un intento de resolver el caso de una persona desaparecida. En enero de 2002, el fotógrafo Steve McCurry, que tomó la fotografía 1984 y ha estado buscando a la chica desde entonces, viajó a Pakistán con un equipo de National Geographic Explorer para buscar una última vez. El campo de refugiados donde tuvo lugar el encuentro inicial estaba a punto de ser demolida. Guerra en Afganistán continúa. La situación de los refugiados en Pakistán y allí está empeorando. Ha sobrevivido a la "Afghan Girl"? Con una gran cantidad de trabajo de investigación y un poco de suerte, el equipo EXPLORER, junto con McCurry, encuentra a una mujer que podría ser la "niña afgana". ¿Cómo pueden ellos confirman que se trata de la misma persona que el niño fotografiado hace casi 20 años? National Geographic utiliza varios métodos, incluyendo el estado de la técnica de reconocimiento de iris, las técnicas de reconocimiento facial del FBI y de la tecnología utilizada por el Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados. Sigourney Weaver narra.
https://www.youtube.com/watch?v=-Bjftc2Bg3Q

En 2012 era madre de tres hijas. Entre ellas Alia, de un año de edad. Fotografía:Steve McCurry

Sharbat Gula, su marido, Rahmat Gul y sus hijas - Fotografía de Steve McCurry
El enfoque de la vida de Sharbat Gula es su marido, Rahmat Gul, y sus hijas. Ella recuerda el día de su boda, cuando ella era quizás 16, como una sola posiblemente, su hermano mayor le dijo a la feliz geográfica equipo, el único día feliz de su vida. Ella se convirtió en huérfano y refugiados de la guerra en alrededor de seis años de edad. Bombardeo soviético mató a sus padres y su abuela y su hermano y hermanas llevó a pie, en invierno, a Pakistán, donde vivían en diversos campos. Aquí Sharbat sostiene Zahida, de 3 años, y su marido tiene un año de edad, Alia. Su más antigua, Robina, es 13. Una cuarta hija murió en la infancia. Sharbat dice que espera que sus hijas tendrán la educación que ella nunca fue capaz de completar.
SHARBAT GULA REFUGIADA AFGANA
LA MUCHACHA AFGANA, UNA VIDA DESVELADA (Fuente: http://www.nationalgeographic.com.es/mundo-ng/grandes-reportajes/la-muchacha-afgana-una-vida-desvelada-2_1037)
Han pasado 17 años desde que Steve McCurry fotografiara a "la muchacha afgana" en un campo de refugiados de Pakistán. Tras una intensa búsqueda, el fotógrafo y un equipo de National Geographic EXPLORER la han encontrado, desvelando así la identidad de la protagonista de una de las imágenes más célebres de la revista.
Ella recuerda el momento. El fotógrafo la enfocó y disparó. Recuerda su enfado. Aquel hombre era un desconocido. Nunca la habían fotografiado, y hasta que volvieron a encontrarse diecisiete años más tarde, nadie había vuelto a hacerlo.También el fotógrafo recuerda el momento. Había una luz suave. El campo de refugiados en Pakistán era un océano de tiendas. En el interior de una de ellas, la de la escuela, aquella niña fue lo primero que llamó su atención. Al percibir su timidez, la abordó en último lugar. Ella accedió a posar. «No pensé que su fotografía sería diferente de cualquier otra que había hecho ese día», recuerda de aquella mañana de 1984 que pasó documentando la odisea de los refugiados de Afganistán. El retrato de Steve McCurry resultó ser una de esas imágenes que llegan al alma, y en junio de 1985 apareció en la portada de esta revista.Sus ojos son verde mar y en su mirada, inquieta e inquietante, se puede leer la tragedia de un país asolado por la guerra. En National Geographic fue bautizada como «la muchacha afgana», y durante diecisiete años nadie supo su nombre.
En enero, un equipo del programa EXPLORER de National Geographic Television&Film acompañó a McCurry hasta Pakistán en busca de la chica de los ojos verdes. Mostraron su fotografía por todo Nasir Bagh, el campo de refugiados aún existente en las inmediaciones de Peshawar donde se había tomado la foto. Una maestra de la escuela dijo conocer su nombre: Alam Bibi. La joven fue localizada en una aldea cercana, pero McCurry determinó que no era ella.Así lo confirmó un hombre que sí conocía a la niña de la foto. En su infancia habían estado juntos en el campo. Dijo que había regresado a Afganistán hacía varios años y que ahora vivía en las montañas cercanas a Tora Bora. Se ofreció a ir a por ella. Tardaron tres días en llegar. El pueblo está a seis horas en coche más otras tres de caminata por una frontera que devora vidas humanas. Cuando McCurry la vio aparecer, se dijo: «Es ella».
Se llama Sharbat Gula, y es una pashto, la más belicosa de las tribus afganas. De los pashto se dice que sólo están en paz cuando hacen la guerra, y en los ojos de Sharbat –en los de entonces y en los de ahora– arde la fiereza. Tiene 28 años, quizá 29, o 30. Nadie, ni siquiera ella, lo sabe con certeza. Los datos fluctúan como la arena en un lugar donde no existen los registros. El tiempo y la adversidad han borrado la juventud de su rostro. Su piel parece de pergamino, las líneas geométricas de su mandíbula se han atenuado, pero sus ojos todavía fulguran. «Ha tenido una vida terrible –dijo McCurry–. Muchos aquí comparten su experiencia.» Revisemos las cifras: 23 años de guerra, 1,5 millones de muertos, 3,5 millones de refugiados. Ésta es la historia de Afganistán en el último cuarto de siglo. Examinemos ahora la fotografía de la joven con ojos verde mar, unos ojos que nos desafían y, sobre todo, nos perturban. No podemos apartar la mirada de ellos. «No hay una sola familia que no conozca el amargo sabor de la guerra», declaraba un joven comerciante afgano en el reportaje publicado por la Geographic en 1985 con la foto de Sharbat en portada. Era una niña cuando su país cayó en las garras de la invasión soviética. Una oleada de destrucción arrasó múltiples aldeas como la suya. Con seis o siete años vio morir a sus padres bajo las bombas. De día el cielo escupía terror. Por la noche enterraban a los muertos. Y a todas horas la atravesaba el espanto que le producía el ruido de los aviones. «Nos fuimos de Afganistán por los ataques –nos contó Kashar Khan, el hermano mayor, ahondando en la narración de su vida. Es un hombre enjuto, con cara de ave rapaz y ojos penetrantes–. Había rusos por todas partes. Mataban a la gente. No nos dejaron otra opción.» Guiados por su abuela, Kashar y sus cuatro hermanas huyeron a pie hasta Pakistán. Durante una semana caminaron a través de las montañas nevadas, mendigando mantas para calentarse. «Nunca sabías cuándo vendrían los aviones –rememoró–. Nos escondíamos en las cuevas.» El viaje, que empezó con la pérdida de sus padres y un recorrido a pie a través de las montañas, terminó en una tienda de un campo de refugiados, conviviendo con extraños.
«A las personas habituadas al medio rural, como Sharbat, les es difícil vivir en el entorno opresivo de un campo de refugiados –explicó Rahimullah Yusufzai, periodista paquistaní que hizo de intérprete para McCurry y el equipo de televisión–. Aquí no hay intimidad. Vives a merced de otras personas.» Peor aún, vives a merced de la política de otros países. «La invasión rusa destrozó nuestras vidas», concluyó el hermano. Ésta es la tragedia actual de Afganistán. Invasión. Resistencia. Invasión. ¿Se cerrará el ciclo algún día? «Cada cambio de gobierno reaviva la esperanza –dijo Yusufzai–. Y cada vez, el pueblo afgano se ha visto traicionado por sus líderes o por unos intrusos que proclamaban ser sus amigos y salvadores.» A mediados de los años noventa, durante un cese de las hostilidades, Sharbat Gula regresó a su aldea natal en la falda de unas montañas tapizadas de nieve. Vivir en este poblado de color tierra, al final de un angosto sendero, significa subsistir, nada más. Hay bancales con cultivos de maíz, trigo y arroz, algunos nogales y un riachuelo que se precipita monte abajo, excepto en épocas de sequía, pero no hay escuela, consultorio médico, carreteras o agua corriente.
SHARBAT GULA REFUGIADA AFGANA
Así transcurre a grandes rasgos un día en la vida de Sharbat. Se levanta antes del alba y reza sus oraciones. Va a buscar agua al arroyo. Cocina, limpia, hace la colada. Cuida de sus hijas, que son el centro de su existencia. Robina tiene trece
años; Zahida, tres; Alia, la pequeña, uno. Una cuarta hija murió en la primera infancia.Según su hermano, nunca ha conocido un instante de felicidad, salvo quizás el día de su boda. Su marido, Rahmat Gul, es un hombre de constitución menuda, con una sonrisa luminosa como un faro al anochecer. Sharbat recuerda haberse casado a los trece años. No, la corrige él, había cumplido los dieciséis. Fue un matrimonio concertado. Rahmat vive en Peshawar (en Afganistán escasea el empleo) y trabaja en una panadería. Corre con los gastos médicos de la familia; el dólar diario que gana se esfuma como el humo. El asma de su mujer, que no tolera el calor y la polución de Peshawar en verano, limita su estancia en la ciudad junto a su esposo a los meses de invierno. El resto del año vive en las montañas. Yusufzai comentó que a los trece años debió de abrazar el purdah, la vida de reclusión adoptada por muchas mujeres islámicas al llegar a la pubertad. «Dejan de mostrarse en público», dijo. En la calle viste un burka de color morado que la aísla del mundo y de las miradas de cualquier hombre que no sea su marido. «Es una prenda hermosa, no una maldición», puntualizó. Al ser entrevistada, se refugió tras el chal negro que envolvía su rostro, como si al hacerlo intentara evaporarse. Sus ojos despedían ira. No tenía costumbre de someterse a las preguntas de unos extraños.
¿Se había sentido segura alguna vez? «No. Pero se vivía mejor con los talibanes. Al menos había paz y orden.»

¿Llegó a ver su fotografía de niña? «No.»

Sharbat Gula puede escribir su nombre, pero no sabe leer. Abriga la esperanza de dar a sus hijas una educación. «Quiero que mis pequeñas tengan cultura –dijo–. Me hubiera gustado terminar los estudios, pero no pudo ser. Lo sentí mucho cuando tuve que emigrar.» Dice un proverbio afgano que la educación es la luz que ilumina los ojos. A ella le han negado esa luz, y posiblemente también sea demasiado tarde para su hija de trece años, pero las otras dos aún tienen una oportunidad. La reunión de la mujer de los ojos verdes con el fotógrafo estuvo presidida por la reserva. En el universo de las mujeres casadas, la tradición cultural es estricta. No debía mirar, y menos aún sonreír, a ningún hombre que no fuera su esposo. Según McCurry, su rostro se mantuvo inexpresivo. Sharbat no comprende por qué su retrato ha conmovido al mundo de tal modo. Ignora el poder de esos ojos.
SHARBAT GULA REFUGIADA AFGANA
¡Pensar que había tan pocas probabilidades! Pocas probabilidades de que estuviera viva. De que lograsen encontrarla. De que hubiera resistido a la adversidad. Sin duda, el espíritu puede llegar a atrofiarse frente a tantas vicisitudes. Le preguntaron cómo había sobrevivido. La respuesta brotó impregnada de una certeza inquebrantable. «Ha sido la voluntad de Dios», dijo Sharbat Gula. Vi sus ojos por el objetivo de la cámara. Siguen siendo los mismos. Tiene la tez curtida, surcada de arrugas, pero esta mujer es tan asombrosa como la niña que fotografié hace 17 años. Entonces y ahora, nos comunicamos a través de la lente. Esta vez le resultó más fácil mirar al objetivo que a mí. Como mujer casada, no debe posar los ojos en un hombre que no sea su marido. Nuestra conversación fue breve, y en ella no afloró emoción alguna. Le expliqué el enorme impacto que ha tenido su fotografía. He recibido cartas de personas de todo el mundo que, inspiradas por aquella imagen, han trabajado como voluntarias en campos de refugiados o realizado tareas humanitarias en Afganistán. Cuando vio la foto por primera vez, se avergonzó de los agujeros del chal rojo. Dijo que se lo había quemado en unos fogones. Le satisface haber sido fuente de inspiración, pero no creo que la fotografía signifique nada para ella. Lo único que le importa son su marido y sus hijas. Recuerdo el estruendo y la confusión en este campo de refugiados hace 17 años. Sabía que las muchachas afganas, a quienes les faltaban sólo unos años para desaparecer tras el velo tradicional, podían ser reacias a dejarse retratar por un occidental del sexo masculino. Así pues, pedí permiso a la maestra para entrar en la escuela y hacer un reportaje de sus alumnas. Sharbat, la más tímida de todas, dijo que podía fotografiarla, y le disparé varias tomas. Cuando vi la película, me sorprendió el clima de silencio y sosiego que reflejaba. En aquella época los soviéticos llevaban cinco años en suelo afgano, era pues un momento concreto en el tiempo. Sin embargo, la fotografía reflejaba un momento intemporal. Se extendió la idea de que la imagen era emblemática de lo que estaba ocurriendo en Afganistán. Pero mucha gente ignora el contexto histórico de la fotografía, y aun así reacciona ante esa mirada.
SHARBAT GULA REFUGIADA AFGANA
Me reconforta saber que aquella muchacha ha sobrevivido y ha logrado forjarse una vida. Espero que el hecho de haberla encontrado sea beneficioso para ella y su familia. Me gustaría que dentro de diez años mire atrás y se alegre de esta circunstancia. Por mi parte, tengo intención de seguir sus pasos el resto de mi vida. El gobierno local va a desmantelar el campo de refugiados para construir una urbanización. Habría resultado imposible localizarla dentro de un año, pues para dar con ella sólo disponíamos de unos contactos en el campo. Afganistán ha pasado las dos últimas décadas en el peor oscurantismo. La reaparición de esta mujer tal vez sea profética, un signo esperanzador. Habrá que esperar para saberlo.
La familia de Sharbat Gula - De izquierda a derecha, Zahida –la hija de tres años–, el matrimonio formado por Rahmat Gul y Sharbat Gula, la pequeña Alia y Kashar Khan, hermano de Sharbat.






















Steve McCurry, es el autor de la famosa foto de la niña afgana cuyos ojos verdes conmovieron al mundo, aunque la carrera de Steve McCurry (Filadelfia, 1950) trasciende esa instantánea.
Fuente:
http://www.nationalgeographic.com.es/mundo-ng/grandes-reportajes/6-curiosidades-sobre-la-foto-la-nina-afgana-de-steve-mccurry_10173/5
https://es.wikipedia.org/wiki/Sharbat_Gula

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