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"Soy un hombre de armas, un guerrero, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba".

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

24 de enero de 2017

SOBRE LA EXPRESIÓN SANMARTINIANA "en pelotas como nuestros hermanos los indios"

A la hora de criticar, se puede criticar cualquier cosa, hasta una cita histórica rigurosamente exacta, como la que hizo la Presidenta de la Nación en su discurso sobre la fragata Libertad, cuando recordó la expresión del Libertador de América General José de San Martín, sobre combatir "en pelotas como nuestros hermanos los indios". Parece ser que esta cita molestó a algunos pacatos, por la supuesta "grosería"... 


Como cualquier persona medianamente informada sabe, esa es una de las más famosas frases de San Martín. Significa que, cuando los recursos escaseen, habremos de seguir peleando aún despojados de todo, ya que se trata de la dignidad de los pueblos, y no hace falta tener abundantes recursos para tener dignidad. Era una respuesta a los derrotistas e imposibilistas de aquellos tiempos (pues siempre los hubo, como tambien siempre hubo cipayos). 



Esta frase va en la misma línea de aquella otra, también de San Martin, que exhortaba: "seamos libres y lo demás no importa nada". O la de Belgrano, que escribía al paraguayo Dr. Francia: "la vida es nada si la Libertad se pierde". 
General MANUEL BELGRANO
Tambien Belgrano solía lamentar que no hubiéramos alcanzado, en la lucha por la Libertad, "ese vuelo" que nos hace superiores al temor a perder las efímeras comodidades de una vida "por lo demás muy llena de vicios". 

Ambos patriotas siempre sostuvieron que no hay que pensar, pusilánimes, en las pequeñas ventajas de someterse al dominio colonial, y mucho menos en el miedo a perder despreciables privilegios, sino en defender a toda costa la libertad y la dignidad. 

Tambien el gran publicista de la emancipación, Bernardo Monteagudo, esgrimió reiteramente la misma tesitura. Escribía que "para un pueblo cobarde, hasta su misma seguridad es peligrosa, pero para un pueblo intrépido y enérgico sus dificultades y peligros son otras tantas ocasiones de probar su valor". 

Lamento que como argentinos no conozcamos el pensamiento de estos grandes hombres, pero ello no me extraña, ya que en las escuelas, desde hace muchísimas décadas, no se enseña la verdad sobre nuestros próceres, sino una historia tergiversada para servir a los fines de la colonización mental y el cipayismo. 

De esto me ocupo en mis libros, precisamente: de las mentiras que se hacen pasar por historia y de las verdades que se ocultan. 

Por lo tanto, felicito a Cristina por el recuerdo tan acertado del pensamiento real de San Martín  quien, más que militar, fue un extraordinario POLÍTICO y manejó desde las sombras los gobiernos de tres países. 

Tal vez a alguno le molesta que San Martín haya usado la expresión "en pelota", pero era un hombre bastante mal hablado, como criado que fue en los cuarteles. Los próceres fueron gente de carne y hueso y no estatuas de bronce. 

En una oportunidad, en que participé de un encuentro de belgranianos en el Monumento a la Bandera de Rosario, el amigo Manuel Belgrano -descendiente directo del padre de nuestra patria- me comentó que, en una de las tantas dictaduras que padecimos, un militar que presidía "de facto" el Instituto Nacional Belgraniano se negó a aceptar su vínculo de sangre con el prócer. "¿Cómo va a ser su descenciente, si Belgrano era soltero? Lo hace quedar mal al general", fue el argumento de ese milico ignorante, que evidentemente no sabía (o pretendía ignorar) que Belgrano tuvo dos hijos naturales, ambos adulterinos: un varón que nunca reconoció por motivos familiares y una niña reconocida recién en su testamento. 

En una conferencia que brindé en La Quiaca por el Bicentenario del Éxodo Jujeño, comenté que Belgrano había mentido al dar el parte del combate de Las Piedras, exagerando la importancia de esa acción militar para entusiasmar a las tropas y convencer al Primer Triunvirato de darle más apoyo. Uno de los presentes se enojó, respondiendo que "Belgrano nunca mentía". Soberana tontería, ya que Belgrano mentía como cualquier ser humano, a pesar de que era un hombre habitualmente muy sincero. 
En una carta dirigida a Güemes, el propio Belgrano -impenitente mujeriego- le comenta al gobernador salteño que él solía ser veraz, salvo cuando a sus novias les decía que las quería, no siendo verdad... 

Tal vez los ignorantes piensan que es mejor presentar a Belgrano como "un homosexual" (según falsa e insistentemente se ha dicho por quienes, en su mentalidad machista, creían así denigrarlo sobre la exclusiva base de su timbre de voz), pues les molesta que se diga que era mujeriego y padecía de sífilis contraída en los lupanares de España en su juventud. 

Estos mismos ignorantes tal vez consideran más conveniente mostrar a San Martín en un caballo blanco durante el cruce de la Cordillera, y no en camilla como en realidad cruzó, hallándose gravemente enfermo. Tal vez imaginan que consumar semejante hazaña sobrellevando además una enfermedad no es heroico... 

La sacralización de los próceres, signo evidente de una pacatería hipócrita, tiene además el efecto de alejarlos de nosotros, presentándolos como modelos tan elevados y superpoderosos que nunca podríamos imitarlos. Y la realidad es que, siendo hombres como los demás, llenos de defectos, vicios y limitaciones, pudieron sobreponerse a ellos para obtener logros extraordinarios. Esto no resulta desmoralizador, sino por el contrario, enormemente alentador, ya que nos induce a pensar que también nosotros, simples y mediocres mortales, podemos elevarnos sobre las debilidades de nuestra humilde condición cuando nos animan nobles propósitos. Y que las grandes gestas patrióticas no son sólo hechos de un pasado legendario, sino logros factibles también en el presente real...

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