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"Soy un hombre de armas, un guerrero, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba".

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

13 de febrero de 2017

CABALERÍA - HISTORIA DE LA CABALLERÍA- CARGA DE CABALLERÍA.

Húsares franceses en la batalla de Friedland, 1807. Óleo de 1891 de Édouard Detaille (1848-1912).
CABALLERÍA CATAFRACTOÉDOUARD DETAILLE BATALLA DE FRIEDLAND

Caballería o cuerpo de caballería es la fuerza de combate montada a caballo. Este término proviene del francéscavalerie. Se distingue generalmente entre caballería pesada o blindada (también llamada catafracto), y caballería ligera. Generalmente el término no se aplicaba a fuerzas militares que en lugar de caballos utilizaban otro tipo de animales, como camellos, mulas y elefantes.
Antigüedad
En las civilizaciones antiguas como EgiptoBabilonia o Asiria, se empleaban principalmente los caballos como tiro para carros armados, desde los que se arrojaban jabalinas o flechas contra el enemigo. Posteriormente la selección y cría de razas más fuertes permitió el uso de jinetes armados en la guerra, y el carro de guerra fue cayendo en desuso, al tiempo que la infantería desarrollaba tácticas que anulaban su efectividad.
Representación moderna de un catafracto sasánida.
En la Antigüedad y hasta la crisis que atravesó el Imperio romano en el siglo III, la caballería se utilizaba sobre todo para la exploración y en auxilio de la infantería, que llevaba el peso de la batalla, permitiendo a la caballería realizar rápidas maniobras para envolver al enemigo por su punto débil y aprovechar la retirada en desorden del enemigo para perseguirlo y causarle gran cantidad de bajas. Alejandro Magno fue un maestro en el uso de la caballería como apoyo a la falange macedonia. Aníbal se sirvió de su caballería formada por celtíberos y númidas para envolver la retaguardia de los romanos en Cannas y masacrar una fuerza muy superior a la suya. Julio César le dio un papel menos relevante, utilizándola ante todo para perseguir al enemigo en fuga o para provocarla en un enemigo ya «ablandado» por la infantería. También existían pueblos guerreros, principalmente asiáticos, que empleaban la caballería de forma casi exclusiva, como los partos, cuya fuerza principal eran los arqueros montados.
EJÉRCITOS ROMANOS
En los ejércitos romanos, la caballería experimentó un crecimiento importante en su número y sus funciones con el Alto Imperio, período durante el cual estaba agrupada en su mayor parte en alas o en unidades mixtas con infantería, con gran presencia de pueblos aliados de Roma. En tiempos del emperador romano Adriano, los romanos adoptaron sus primeras unidades de caballería acorazada de mano de los sármatas. Posteriormente y bajo influencia de los persas, este tipo de unidades se multiplicó. En el ejército bajoimperial, la caballería pasa a desempeñar un papel fundamental, si bien actúa conjuntamente con la infantería, ahora es la pieza clave del campo de batalla. En sus diversas formas (acorazada, de arqueros...) fue integrada en el núcleo de los ejércitos de campaña tardorromanos; esta tradición militar se vio continuada en el ejército bizantino, no así en Occidente, pues los ejércitos bárbaros de los reinos germanos surgidos del desplome imperial eran fundamentalmente ejércitos de infantería.
San Jorge, escultura del Quattrocento italiano (Donatello, 1416). 
EDAD MEDIA - CABALLERÍA MEDIEVAL IDEAL NOBLEZA HONOR.
LA CABALLERÍA MEDIEVAL FUE UNA INSTITUCIÓN MILITAR, POLÍTICA, ECONÓMICA Y SOCIAL DE GRAN IMPORTANCIA
El arma de caballería se dio en todas las civilizaciones desde la Edad Antigua, en la Antigua Roma existía la clase social de los équites("caballeros"), y entre los pueblos germánicos se daban denominaciones genéricas equivalentes a las de armar caballero y velar armas para referirse a la ceremonia de investir de armas a los jóvenes guerreros. Pero, al contrario que esos precedentes, el concepto medieval de caballero es de creación eclesiástica, tiene como función ideológica elevar a la nobleza a la altura del ideal cristiano (miles Christi o "caballero cristiano"), y no aparece hasta el siglo XI.[1]
Constantino arma caballero a San Martín, pintura religiosa de la escuela flamenca (Bernard van Orley, 1514). 
El caballero (designado en la época con la palabra francesa chevalier o la latina milites) era un guerrero a caballo de la cristiandad latina (la Europa occidental medieval, que se había definido en torno al Imperio carolingio) que servía al rey o a otro señor feudal como contrapartida por la tenencia de un dominio territorial o por dinero (como tropa mercenaria, lo que en las ciudades italianas denominaban condottiero). La participación de los caballeros en las Cruzadas originó la creación, en Tierra Santa, de las denominadas órdenes militares; y posteriormente, en Europa, de las denominadas órdenes de caballería
Duelo de Caballeros, pintura de historia de época romántica (Delacroix, 1824). 
La trayectoria vital de un caballero era, por lo general, la de un hombre de noble cuna que, habiendo servido en su primera juventud como paje y escudero, era luego ceremonialmente ascendido por sus superiores al rango de caballero. Durante la ceremonia el aspirante solía prestar juramento de ser valiente, leal y cortés, así como proteger a los indefensos; lo que se denominaba el código de caballería. Convertido en ideal caballeresco (el del "caballero andante"), fue un importante componente de la ideología justificativa de la función de la nobleza en la sociedad estamental, y se expresó en la denominada literatura caballeresca (cantares de gesta, poesía trovadorescaromanceromateria de Franciamateria de Bretañamateria de Romalibros de caballeríasnovela caballeresca) y en todo tipo de obras de arte
Al principio, no había hombre por nacimiento mejor que los demás, pues todos descendían de un mismo padre y madre. Pero cuando la envidia y la codicia se apoderaron del mundo y el poder se impuso sobre el derecho, ciertos hombres fueron señalados como garantizadores y defensores de los pobres y los humildes.
Tapiz de Bayeux (hacia 1070). 
LANZAROTE DEL LAGO, LIBRO DEL CICLO DE LA VULGATA 
Se ha identificado la evolución de la caballería en distintas épocas: el esplendor de la "caballería heroica" (en la plena Edad Media, la de los cruzados y los reyes santos -San Luis, San Fernando, San Ladislao, San Esteban), el ocaso de la "caballería galante" (en el "otoño de la Edad Media", más preocupada del amor cortés y los torneos y menos austera) (cuando, perdida la función militar en favor del ejército moderno de la monarquía autoritaria, la figura del caballero pasó a ser incluso ridiculizada -como en Don Quijote-). Las reconstrucciones historicistas en la Edad Contemporánea asociaron el comportamiento caballeresco al ideal romántico (Ivanhoe, de Walter Scott); mientras que se revitalizó alguno de los aspectos más truculentos asociados al "honor" (el duelo), o se aplicó a los nuevos deportes alguno de los más aspectos de su moralidad (el fair play). Se llegaron a redactar incluso códigos caballerescos, como el que se expresaba en "los diez mandamientos de la caballería".[2]
Inicios
La institución de la caballería medieval está ligada a la historia de los guerreros a caballo en el reino de Francia que surge de la descomposición del Imperio carolingio (Francia occidentalis). A finales del siglo X los caballeros se habían convertido en el cuerpo militar más importante, frente a la infantería común, acumulando un creciente poder político. El ejercicio del poder por los caballeros fue posible porque solamente ellos poseían el necesario entrenamiento militar y la suficiente riqueza para mantener las armas y los caballos necesarios para poder desarrollar su forma típica de combate. La diferenciación social basada inicialmente en la habilidad y destreza de los propios caballeros desembocó en un sentido de clase caballeresca, orgullosa de su conducta y valores marciales y desdeñosa hacia otros segmentos no armados de la sociedad: los clérigos y los campesinos
Los caballeros nacieron de la necesidad de defender los dominios feudales (nobiliarios o eclesiásticos, ambos vinculados en las mismas familias) contra toda clase de enemigos, incluyendo los pillajes y rapiñas y los salteadores de caminos. De esta forma, la caballería fue un ejércitocoercitivo. Los caballeros defendían los intereses de aquellos de quienes dependían, es decir, de los señores que les mantenían; lo que entre otras cosas suponía garantizar el cobro de las cargas impuestas a los campesinos. 
Así como en los origen de los caballeros predominaba el espíritu guerrero, en los primeros relatos artúricos se daba mayor énfasis al valor militar, a los hechos de guerra y a las descripciones de las batallas. La iglesia procuró moderar los excesos bélicos con instituciones como la tregua de Dios y encauzó el apetito de combate de los milites hacia objetivos más acordes con el espíritu cristiano: la lucha contra las injusticias y la lucha contra los infieles. La incorporación de las tradiciones violentas de la caballería en el seno de la propia iglesia permitió que clérigos fueran célebres narradores artúricos, como es el caso de Robert de Boron, a finales del siglo XII. 
Dentro de esta estructura feudal, los caballeros mantenían un feudo que un señor les había concedido, a cambio de rendirle homenaje y prestarle servicio con las armas. A su vez este señor podía ser vasallo de otro señor más poderoso, o el caballero ser servido por otros caballeros de inferior rango. Con el paso del tiempo eran muchos los milites, a veces de baja extracción social, que querían convertirse en caballeros, por lo que se impuso una prueba selectiva, que acabó por tomar la forma de un rito de iniciación, bendecido por la Iglesia, llamado espaldarazo o palmada. Como su nombre indica, el rito consistía en el golpe solemne dado al principiante por su padrino o caballero que le había instruido y le introducía en la Caballería. El prestigio que adquirió la citada ceremonia y el carácter sagrado que le confirió la Iglesia, provocó que muchos nobles de nacimiento se hicieran armar caballeros. Con el tiempo, hacia el siglo XIII, nobleza y caballería acabaron confundiéndose, aunque en general los nobles eran los responsables de mantener la paz debido a su asunción de autoridad real, y a veces a un especial carisma basado en su descendencia de héroes o santos, mientras que los caballeros eran sus auxiliares, sin un linaje distinguido y con poca o ninguna tierra. No obstante, se debe resaltar que el título de caballero no es parte del escalafón feudal en sí, sino que puede atribuirse a señores de muy distinto rango. Ejemplos de ello son Ricardo III de Inglaterra, que antes de ser rey fue duque de Gloucester y fue armado caballero, o Eduardo el príncipe Negro, que era príncipe de Gales y duque y fue armado caballero tras la batalla de Creçy. 
Auge
El auge de la caballería tuvo lugar en Francia hacia los siglos XII o XIII, en la misma época que los relatos artúricos, pero se desarrolló y tomó forma en un contexto europeo. En los primeros relatos (Cantar de Roldán) la caballería o caballerosidad se identifica con la acción valerosa en el campo de batalla. Sin embargo, a partir del siglo XII ésta se entiende como un código social, moral y religioso de conducta caballeresca, haciendo hincapié en las virtudes de coraje, honor y servicio. 
IDEALES CABALLERESCOS 
VALOR
Los caballeros deben soportar sacrificios personales para servir los ideales y a las personas necesitadas. Esto implica el elegir mantener verdad a toda costa. El valor no significa arrogancia, sino tener voluntad de hacer lo correcto. Estos personajes tenían un gran valor, capaces de pelear con gran coraje contra seres superiores que mantenían a las personas de los pueblos aterrorizados. Los caballeros eran capaces de enfrentarse a personas con mayor habilidad para luchar, sin medir consecuencias. Por ejemplo: En la toma de Valencia Pedro Bermúdez, Álvarez Fañez y Muñoz Guztos luchan heroicamente contra un ejército mucho mayor que ellos. 
DEFENSA
Los caballeros juraban cuando eran ascendidos, defender a sus señores y señoras, a sus familias, a su nación, a las viudas , a los huérfanos, y a la Iglesia
FE
Los caballeros que tenían una fuerte fe en Dios les permitía llevar a cabo toda una vida de sacrificios y tentaciones, dándoles raíces y esperanza fuertes contra los malvados del mundo. Por ejemplo: El Cid siempre antes de una batalla, la encomendaba a Dios y sabía que de Él dependía la suerte del éxito. 
Humildad
Los caballeros humildes eran los primeros en decir a las otras personas cuando llevaban a cabo hechos de gran heroicidad, dándoles el honor que merecen de sus buenos hechos. Y dejando o otros que los feliciten por sus propios hechos y estos los ofrece a Dios. Esta es una de las características más sobresalientes de un caballero.Por ejemplo: El Cid siempre atribuía el éxito de las batallas al coraje de sus soldados y repartía proporcionalmente las riquezas ganadas. 
JUSTICIA
Para los caballeros era muy importante buscar la verdad sobre todo, los caballeros no buscaban su beneficio personal. La justicia sin templar por misericordia puede traer pena, sin embargo. La justicia buscada por los caballeros sin la flexión a la tentación era la utilizada por ellos. Por ejemplo: El Cid bien pudo haber matado a los infantes de Carrión pero prefirió que se hiciera un juicio y castigarles justamente. 
GENEROSIDAD
La generosidad era una característica de un caballero. Para contradecir la debilidad de la avaricia, los caballeros eran tan abundantes como sus recursos permitirían. Un caballero generoso puede recorrer mejor la línea entre la misericordia y la justicia fría.Por ejemplo: El Cid repartía los bienes de las batallas ganadas y además era generoso con los enemigos derrotados como el conde Berenguer. 
TEMPLANZA
El caballero debía estar acostumbrado a comer y beber con moderación. Además el caballero debe ser moderado con sus riquezas, esto no significaba abstenerse de ellas sino, no utilizarlas vanamente. Sin templanza no se podía mantener el honor de la caballería. El caballero debía contenerse de sus apetitos sexuales. 
LEALTAD
Los buenos caballeros juraban defender fervientemente sus ideales, a la Iglesia y a sus señores, ellos darían su vida por defenderlos. Por ejemplo: El Cid bien pudo haber luchado contra el rey Alfonso y derrotarlo, pero él le era fiel y cumplió sus órdenes de destierro. 
NOBLEZA
La nobleza es el principio de la cortesía. Y los caballeros debían así ser corteses, honrados, estimables, generosos e ilustres equitativos a todos mientras que desarrollaron y mantuvieran un carácter noble con los ideales de la caballería. Un caballero es por siempre un ejemplo a seguir. 
Galería de armas y armaduras del Metropolitan Museum of Art
ARMAS DE LOS CABALLEROS
Armas y armaduras de caballero y caballo en un grabado del siglo XVIII. 
LAS ARMAS DE LOS CABALLEROS MEDIEVALES RESPONDÍAN A LA CABALLERÍA PESADA PROPIA DE UNA ÉPOCA ANTERIOR A LAS ARMAS DE FUEGO.
El equipo de protección, que inicialmente se limitaba a un casco o yelmo, un escudo, y en su caso una cota de malla (el uso de las grebas para las piernas, propio de la época grecorromana, decayó), fue complicándose con el tiempo, añadiendo una coraza a la que se articulaban piezas cada vez más numerosas, hasta componer armaduras que podían fácilmente pesar más de 25 kg, lo que exigía una particular resistencia tanto a los caballeros como a sus caballos (que también podían acorazarse). Su solidez hacía muy difícil herirlos mientras estaban montados, siendo la táctica habitual proceder primero al derribo para atacar algún punto débil cuando estaban en el suelo. 
La espada era el arma personal y "de mano" más común para el combate singular, en que un caballero se enfrentaba a otro. Bendecida por un sacerdote, la espada era generalmente el arma preferida de un caballero, que procuraba personalizarla (algunas incluso recibían nombres), y era considerada tanto arma como símbolo (la hoja y la empuñadura tienen forma de cruz). La espada más común era la denominada espada bastarda o "de mano y media", de hoja templada de acero de doble filo, recta y larga (entre 100 y 120 cm), pero que solamente pesaba de 3 a 4 libras (entre 1200 y 2000 gramos), lo que permitía un manejo ágil en el campo de batalla. Espadas más grandes eran las denominadas espada larga (longsword), montante, mandoble o espadón, que podían llegar a medir dos metros o más y pesar hasta cuatro kilos; diseñadas para ser utilizadas con las dos manos, la contundencia de sus golpes provocaba terribles daños, aunque volvía más dificultoso su uso y transporte. La sofisticación y agilidad de otras modalidades de armas blancas no fue propia de los combates y torneos de la caballería medieval, sino de la esgrima de la Edad Moderna (florete, sable); pero sí se usaban todo tipo de armas cortas (cuchillos, puñales, dagas), solas o en combinación con las espadas. 
La maza y el hacha completaban el equipo de armas personales "de mano", útiles para atacar las armaduras. La maza era una bola pesada claveteada asociada directamente a una manija, contaba con dos versiones: la del lacayo (de largo mango) y la del jinete (de mango corto y dirigido). 
La lanza era la segunda arma preferida de un caballero. La rectitud de su asta simbolizaba la verdad, y su cabeza de hierro, la fuerza. Se utilizaba generalmente para empujar al enemigo hasta tirarlo de su caballo. Tenían hasta 3 m de longitud y se remataban con una punta de lanza de forma triangular. 
El conjunto de armas y armadura se denominó, a partir del Renacimiento, con el término clásico de panoplia.
ARMAS CONTRA LOS CABALLEROS
El concepto de la lucha a distancia era particularmente contrario a los valores caballerescos. La sangrienta derrota de la nobleza francesa a caballo asaeteada por los arqueros ingleses plebeyos en la batalla de Agincourt (1415) simbolizó el fin a la época dorada de la caballería.
El arco común tenía limitaciones de alcance y precisión, y su uso por los caballeros era más frecuente para la caza que para la guerra. El arco largo inglés, de hasta dos metros de tamaño, era difícil de dominar, pero tenía un alcance efectivo de más de cien metros. 
La ballesta era un dispositivo mecánico corto, cuyo arco de acero lanzaba flechas pequeñas (hasta docenas) con gran potencia. Cargarla tomaba un tiempo que limitaba su eficacia. Prohibida por la iglesia, la mayoría de los caballeros la consideraban una arma que deshonraba, pero algunos la utilizaron de todos modos. 
La pica era un arma de origen suizo que servía para oponerse a las cargas de caballería, clavándola en el suelo o sujetando un extremo con el pie, y oponiendo su extremo armado a los caballos, que se herían con él. Eran mucho más largas que las lanzas: hasta 5 metros de largo, y su uso era especialmente eficaz cuando equipaba a compactas unidades de infantería (piqueros, lansquenetes).
Durante toda la Edad Media Francia destacará por su importante tradición en la lucha a caballo. En la imagen representación de la batalla de Poitiers que puso freno al avance musulmán en Europa.
Los Húsares "Alados" polacos se consideran como una de las mejores caballerías pesadas en la historia del mundo. Óleo de 1890 de Józef Brandt(1841-1915).
La caballería pesada volvería a la Europa Occidental por otro camino: en el siglo VII aparece el estribo en China y se extiende rápidamente por Asia hasta Turquía y los Balcanes. Ya en el siglo VIII se conoce en Europa, al tiempo que la silla evoluciona para dar estabilidad al jinete. Bien sea por influencia árabe o más probablemente de los ávaros, la caballería acorazada se convierte en la punta de lanza de los ejércitos carolingios, que forjarán el imperio más vasto de la Edad Media occidental. De esta forma en los siglos IX y X, impulsada ahora por las necesidades de la lucha contra los invasores sarracenos, magiares y vikingos, se configura la caballería pesada típica del caballero medieval.
Mientras, en Oriente se crea otro tipo de caballería, ligera, que combate usando sable y lanza (utilizada principalmente por los pueblos árabes). También se utilizan unidades de arqueros a caballo. Los pueblos que más usan este tipo de jinetes son los mongoles y los otomanos.
Armar y dar montura a un guerrero es algo muy caro, de forma que la caballería medieval aparece ligada totalmente al fenómeno del feudalismo. Los caballeros son señores o vasallos aventajados con poder social y económico, que guardan además la exclusividad de la caballería para su clase. Inicialmente protegidos con un traje completo de cota de malla (almofar, brafoneras y loriga) y un yelmo, que va aumentando de tamaño hasta convertirse en el siglo XII en un gran y pesado cubo metálico apoyado sobre pecho y espalda. Al ser la cota de malla una armadura poco resistente y fácilmente traspasable se añaden progresivamente protecciones extras al conjunto formadas por placas metálicas: a finales del siglo XIII y principios y mediados del XIV se introducen protecciones para los hombros, para los brazos y para las piernas. Después a finales del siglo XIV y principios del XV el caballero y caballo terminarán por estar totalmente revestidos de placas metálicas lo que da origen también a la selección de razas para obtener caballos grandes y pesados capaces de sostener el conjunto.
La estrategia de la batalla en esta época es muy simple. La caballería, protegida de pies a cabeza, se lanza en masa contra sus rivales en la batalla mediante una carga frontal. Si la infantería osa aventurarse en campo abierto, el peso y empuje de los caballos hunde sus filas y la ventajosa posición del caballero le permite descabezar y masacrar infantes a placer. Nada parece alterar el orden hasta que en 1346 y 1415 los arqueros ingleses, protegidos por la infantería, derrotan totalmente a la caballería feudal francesa en las batalles de Crecy y Azincourt
Finalmente, el declive de la caballería pesada feudal se acelera con el desarrollo en Suiza de una nueva táctica de combate en el siglo XV: la infantería suiza avanza en cuadros apretados erizados de picas de más de seis metros, de las cuales salen filas de ballesteros y arqueros que diezman las líneas enemigas, para resguardarse nuevamente en el cuadro. Rápidamente los mercenarios suizos son contratados por los reyes europeos (en especial los reyes de Francia que combinan a los mercenarios suizos con la caballería pesada feudal con éxito durante algunos años). Esta idea es imitada y mejorada sustituyendo la caballería pesada por arcabuceros dando lugar al tercio español que derrota a los franceses en Italia. Los tercios serían durante un siglo y medio el amo del campo de batalla en Europa combinando sabiamente armas de asta antiguas (picas) con modernas armas de fuego (arcabuces y mosquetes).
Edad Moderna
Caballería ligera española del siglo XVII. Augusto Ferrer-Dalmau
La caballería comienza así durante los siglos XVI y XVII a aligerarse, las armaduras pesadas ya no sirven ante las picas y los arcabuces. En la Europa central empieza a desarrollarse una caballería ligera, protegida por una coraza y armada con espada y tres o cuatro pistolas, que se acerca rápidamente a los cuadros de infantería, descarga sus armas a distancia segura y se retira o carga contra los cuadros cuando huyen o se encuentran dispersos. De todas maneras, se sigen utilizando unidades de caballería pesada que combaten con lanza y espada y llevan en ocasiones protecciones para los muslos y/o para los brazos. Sin embargo estas unidades van desapareciendo a lo largo del siglo XVII en toda Europa.
Tropas de Caballería cruzando el Puente de San Pablo (Burgos). Fondo del fotógrafo Isidro Gil Gavilondo, finales del siglo XIX.
Debido a las nuevas formas de combatir, con toda la infantería armada con fusil y bayoneta, la caballería parece resurgir con fuerza en el siglo XVIII. Dada la lentitud del proceso de carga del fusil y de que en la práctica es imposible acertar con seguridad a una distancia mayor de 100 metros, una fuerza capaz de avanzar a gran velocidad por el campo de batalla y efectuar una carga impetuosa parece de gran utilidad.
Jinete árabe de 1918.
La caballería de este periodo se suele dividir en pesada y ligera. La pesada monta grandes caballos, a veces con protecciones en la parte frontal del animal, armada con espada o lanza. Además, algunas divisiones de caballería llevaban armaduras para protegerse de las espadas y bayonetas. Está pensada para lanzarse de frente contra la infantería, provocando con el peso e ímpetu de su carga brechas en las líneas para luego dispersar y exterminar a los infantes. Los coraceros franceses y los lanceros polacos son ejemplos de este tipo de caballería. La caballería ligera monta caballos rápidos y más pequeños, y va armada generalmente con sable; está pensada para la exploración, hostigamiento del enemigo y persecución en fuga. Los húsares son un típico ejemplo de esta clase de caballería, y entre la típica caballería pesada y la típica caballería ligera fueron los Húsares Alados Polacos.
Napoleón utilizó ampliamente ambos tipos de caballería en sus campañas. En 1815, en la batalla de Waterloo, la caballería nuevamente entra en crisis, esta vez definitiva. Wellington ordena a su infantería en cuadros, con las líneas internas relevándose en el tiro, mientras las externas presentan un frente de bayonetas. Tras varias cargas, la caballería francesa es diezmada, los cuadros británicos resisten y Napoleón es derrotado.
A pesar de las lecciones de las guerras napoleónicas, se siguen empleando viejas estrategias. En la Guerra de Secesión de Estados Unidos y la Guerra Franco-Prusiana en Europa, durante la segunda mitad del siglo XIX, los fusiles cuadriplican su alcance y puntería, masacrando a la caballería en sus cargas y utilizando los cuadros cuando era preciso.
Caballería pesada francesa en París de camino a la batalla durante la I Guerra Mundial. Agosto de 1914.
Con la aparición de las armas de repetición y el revólver, parece revivir la caballería, y durante la Guerra de Secesión la caballería de ambos bandos va armada con un rifle y varios revólveres, que descargan a una distancia segura, o utilizan desmontados, para replegarse rápidamente ante el avance de la infantería. Además, las potencias coloniales mantienen importantes fuerzas de caballería en sus colonias para favorecer la movilidad de sus fuerzas. En la práctica, la carga frontal contra la infantería, cuando se encuentra en posición de combate, se convierte en un acto suicida.
La aparición de la ametralladora a finales del siglo XIX da el puntillazo definitivo a la caballería. A pesar de esta evidencia, en la primera e incluso en la Segunda Guerra Mundial se utilizan unidades de caballería, como los famosos lanceros polacos(Brigada Pomerania) aplastados por las divisiones Panzer nazis, aunque de hecho la última carga de caballería en la guerra la realizó el Reggimento di Cavalleggeri Savoia en Rusia, en 1942 para cerrar una brecha en el frente. En España, la última carga de caballería se realizó durante la Guerra Civil en la batalla de Alfambra. Durante esta batalla la caballería nacional cargó con éxito contra las filas republicanas.
Después de esta guerra, en la que la caballería fue casi testimonial, las unidades de caballería han sido reconvertidas generalmente en unidades acorazadas, con la tropa armada al estilo de la infantería y desplazándose en blindados de transporte y ataque y carros de combate ligeros como el BMR de apoyo. Otra variante de significancia que se dio, y que ya hizo aparición en la Primera Guerra Mundial, fue la conversión de los soldados de Caballería en soldados de la Fuerza Aérea, a la que se transmitió parte del antiguo folclore de la fuerza, como elementos de su vestimenta y el cuidado del honor (como practicaba el Barón Rojo, por ejemplo, que saludaba a sus adversarios antes de batirse con ellos, no atacaba a quienes rechazaban su reto y permitía retirarse a sus contrincantes malheridos).
Actualmente sólo los ejércitos de montaña de algunos países, aún mantienen caballos usados en lugares donde los carros blindados y los vehículos motorizados no pueden llegar, como así también en unidades de exploración en el mismo tipo de regiones. El caballo permite una movilización rápida en los cerros, permite cargar más provisiones y cañones de montaña, puede vadear ríos más fácilmente y permite al soldado llegar descansado al punto de combate hablándose ya, en estricto rigor, de unidades de infantería montada.
CARGA MILITAR BATALLA TROPA VELOCIDAD
El dos de mayo de 1808 en Madrid, también llamado La carga de los mamelucos en la Puerta del Sol, es un óleo sobre lienzo pintado en 1814 por el pintor español Goya, pintura en la que se representa una escena de carga de caballería durante el levantamiento del 2 de mayo contra los franceses, al comienzo de la guerra de independencia española contra Napoleón, que había ocupado Españaen 1808 e iba a poner como rey a su hermano, José Bonaparte
Una carga militar es una maniobra consistente en un ataque frontal y masivo efectuado con la ayuda de la infantería o la caballería. Es un ataque impetuoso y resuelto de una tropa contra la tropa enemiga. 
El objetivo de una carga frontal es entrar en contacto con el enemigo y desorganizarlo, bien por la embestida, bien por el fuego (o el lanzamiento de proyectiles antes de la invención de las armas de fuego). La carga rápida limita el tiempo de exposición a los proyectiles y permite desestabilizar al oponente gracias a la energía cinética almacenada. La carga lenta permite guardar una mayor cohesión en la tropa atacante. 
La carga fue ampliamente empleada por la falange macedonia,y formaba parte esencial de las tácticas militares de Alejandro Magno, la paradigmáticaTáctica del martillo y el yunque. La velocidadaportaba un poder de penetración destructiva mediante las sarissas con las que estaban equipados los infantesmacedonios
En la Edad Media, fue el turno de los caballeros europeos. En el siglo XVIII, la infantería de línea perpetuó esta maniobra cargando con la bayoneta que seguía a un breve intercambio de cañonazos. Se cree que la primera carga de este tipo tuvo lugar en la batalla de Espira (1703). 
El alcance y precisión conseguido, y en aumento, por los fusiles, lo rasante de sus trayectorias y el gran efecto de sus impactos, convierte en imposible, o poco menos, los combates al arma blanca, bastando la superioridad del fuego para decidir sobre el terreno el éxito de la lucha. Pero en la Guerra Ruso-Japonesa (1904-1905) los hechos probaron que ante un enemigo tenaz, el argumento decisivo para obligarle a ceder el campo de batalla es la acometida vigorosa que amenaza resolverse y a menudo se resuelve en una pelea cuerpo a cuerpo. 
Las estadísticas muestran que el número de heridos por arma blanca que han producido las grandes batallas de la Edad Contemporánea es sumamente reducido, pero deducir que ha pasado ya el tiempo de la carga a la bayoneta, desde el momento en que el fin inmediato de la guerra es la destrucción del enemigo, no debe entenderse que se aspire a su completo exterminio, sino más bien a su aniquilamiento moral, que se traduce por la pérdida de la confianza en las propias fuerzas, por el relajamiento de los lazos de la disciplina, por el abandono de la voluntad de vencer, que lleva consigo casi siempre aparejado el propósito más o menos deliberado de no extremar tampoco la resistencia. Por todo lo cual, no hay motivo para rechazar la carga a la bayoneta. 
El avance impetuoso del que ataca, su actitud firme y resuelta, la minusvaloración que manifiesta ante sus propias pérdidas, son factores que pesan tanto, por lo menos, en el ánimo del contrario como el tanto por ciento de bajas que haya sufrido en un tiroteo prolongado, con la ventaja todavía a favor de aquéllas de ser el peligro en el choque menos contingente y problemático que en el fuego, porque en palabras del general ruso Aleksandr Suvórov «la bala es loca y solo la bayoneta es cuerda». Es una de las razones de la existencia de la infantería como arma. 
Si bastase con el efecto del fuego para vencer, la infantería estaría de más, pues la eficacia del suyo sería siempre inferior, por ejemplo, al del fuego de las ametralladoras; pero por mucho que se perfeccionen éstas, por grande que sea el efecto de los proyectiles de artillería, el valor del fusil sobre el campo de batalla estriba es que van pegados a él la bayoneta y el cuchillo, es decir, en que detrás de esta arma de fuego está el soldado que la empuña, que busca al adversario hasta medir con él sus fuerzas y decidido a arrojarle de sus posiciones o de hundir en su carne la hoja de la boca de su fusil. No faltan detractores a lo expuesto. Además, lo que no debe hacerse es lanzar batallones al asalto de una posición sin preparar antes convenientemente el ataque por el fuego. 
El uso de la carga frontal de infantería pervivió en las guerras modernas: consistió en la maniobra ofensiva más utilizada durante la guerra de trincheras y fue empleada en el curso de varias batallasde la Segunda Guerra Mundial
Clasificación
Soldados franceses cargando a la bayoneta (1916). 
A las ya referidas carga rápida y carga lenta se pueden añadir las siguientes:
  • carga abierta 
es una embestida al arma blanca en formación no compacta, sino espaciada. carga cerrada 
  • carga a fondo o carga de petral 
la contraria que la anterior, es decir, en formación unida o compacta. 
  • embestida de caballería contra caballería
que tiene por objeto la lucha cuerpo a cuerpo de unos jinetes con otros. carga a la bayoneta 
  • embestida o ataque que ejecuta la infantería
valiéndose de la bayoneta armada en el fusil o carabina
  • carga de caballería 
la que hacen los escuadrones de esta arma
MECANISMO DE LA CARGA A LO LARGO DE LA HISTORIA
Los hoplitas (infantes pesados) griegos, cuando se deshacía la formación compacta de la falange, pasaban a la carga con el xifos (la espada hoplita) al son del aulos o del salpinx, que acompasaban su marcha
Las legiones romanas iniciaban la carga marchando al paso con orden y silencio, y al llegar cerca del enemigo se lanzaban a la carrera sobre él prorrumpiendo en gritos atronadores y tocando las trompetas. 

Disposición de los piqueros en un tercio
En la época del Renacimiento la infantería cargaba en masas compactas, cruzando los piqueros las picas y disparando los arcabuceros desde los flancos del escuadrón
En el siglo XVII la infantería marchaba al ataque con las picas bajas, los oficiales y banderas en primera fila y delante de todos el jefe de la unidad acompañado por dos oficiales y dos sargentos. En el momento del choque se cerraban las filas a un paso de distancia. 
Durante el siglo siguiente, la carga, comenzada al paso ordinario y con el mayor silencio, iba acelerándose hasta convertirse en carrera al llegar a corta distancia del adversario. Las bandas de música tocaban entonces paso de ataque y se procuraba conservar hasta el último momento el mayor orden y cohesión
En el siglo XIX la carga, en línea y hasta en una sola fila muy densa, en la que pueden estar embebidos los sostenes en línea, empezaba a unos 200 pasos del enemigo, armando el cuchillo y lanzándose sobre aquel a la voz de los oficiales, acelerando al final la rapidez de la marcha, para llegar al choque con el ímpetu necesario. 
Los japoneses en la Guerra Ruso-Japonesa ejecutaban sus ataques siempre de noche. El reglamento táctico español de aquel siglo prescribía no atacar toda la línea nunca a la vez, para no restar fuerza al ataque, y obrar durante él «por oleadas o impulsos de las tropas de retaguardia». 
Caballería de choque prusiana (ulanos) cargando durante la batalla de Mars-le-Tour (16 de agosto de 1870). 
Estas avanzaban para ello en formaciones de fondo reducido y con la bayoneta calada, lanzándose sobre el enemigo por los claros que se produjeran en la línea que las antecedía, o empujando a las fracciones más indecisas. La reserva general tomaba entretanto posiciones desde las cuales pudiera proteger la retirada o emprender la persecución en caso necesario. 
Carga de caballería
Carga de la Brigada ligera en la Batalla de Balaclava (25 de octubre de 1854). 
La carga, como forma de ataque de la caballería, es conocida desde la más remota antigüedad y constituye el medio peculiar de acción de esta arma. 
Carga del Río Igan por el Regimiento Alcántara en 1921. Cuadro de Augusto Ferrer-Dalmau
Su condición primordial es la oportunidad, por lo que los momentos favorables para ello son todos aquellos en el que el enemigo se presente visiblemente débil en algún punto, inicie su retirada, o por el contrario haya de abandonar una posición ante lo crudo de sus ataques. 
Las cargas de caballería entre los pueblos bárbaros de la Antigüedad eran por lo común irregulares y se ejecutaban «a rienda suelta». Por el contrario, en los llamados convencionalmente pueblos civilizados se concedió gran importancia al hecho de acometer al enemigo en un orden regular y presentando masas compactas. 
En cuanto a la velocidad, su importancia, o mejor dicho, el modo de apreciarla ha variado mucho con el tiempo. Los griegos, macedonios, los cartagineses y los romanos no empleaban al cargar aires vivos (el galope), y lo mismo hicieron durante la Edad Media los hombres de armas, obligados por el peso de la armadura a cargar al trote o al paso. Si bien es cierto, que tarde o temprano, todos ellos contaron con unidades de caballería ligera, como por ejemplo la caballería númida, se trataban más bien de unidades de hostigamiento que de tropas regulares y en general no formaron parte permanente de los respectivos ejércitos de las naciones mencionadas hasta trascurridos unos siglos o tras diversas reformas en su seno. Podría exceptuarse a la caballería macedonia, que formó parte de su ejército de leva desde la reforma efectuada por el reyFilipo II. Volviendo a la Edad Media, el galope se reservaba para los torneos en los que se podía cambiar con frecuencia de caballo. 
En los comienzos de la Edad Moderna y hasta muy adentrado el siglo XVIII no se empleó otro airede carga que el trote. Atacar al galope se consideraba lo mismo que correr a un desastre seguro, por la imposibilidad de conservar el orden y la cohesión durante la carga. 
Sólo cuando desparecieron los últimos restos de la armadura del equipamiento del caballero y se hizo una inteligente selección de ganado caballar, perfeccionando al mismo tiempo la instrucción de la tropa, fue posible conservar las fuerzas de los caballos y el orden indispensable para maniobrar durante la carga al galope. 
Federico II fue el iniciador de esta reforma que restituyó a la caballería su verdadero carácter y su importancia táctica. 
Armas para cargar
The Custer Fight de Charles Marion Russell (litografía, 1903). Representa la Batalla de Little Big Horn desde el lado indio con la carga de su caballería, equipada con armas de fuego. 
Lo mismo que la velocidad, han variado con el tiempo las armas de que se ha hecho uso durante la carga. 
En la Antigüedad fueron preferidas la espada y la lanza, pero también se empleó el arco, y algunos pueblos como, por ejemplo, los ávaros, hunos y magiares, arrojaban dardos desde el caballo al llegar a corta distancia del enemigo. 
La invención de las armas de fuego, al echar por tierra el predominio hasta entonces incontrastable de la caballería, fue causa de que ésta las adoptase, recobrando con ello su pasada superioridad y dándole preferencia sobre el arma blanca, que quedó relegada a segundo término. 
Al uso del arma de fuego desde el caballo debía corresponder lógicamente la «carga en caracol», con su avance parsimonioso al paso o al trote. La caballería de Enrique I de Borbón-Condé durante las Guerras de religión de Francia adelantaba en línea el paso de la infantería y se detenía a 10 m de distancia del enemigo para hacer fuego, antes de desenvainar la espada. Otras veces ni siquiera se hacía esto, pues había cuerpos de caballería ligera que se limitaban a pelear a pie, renunciando y hasta rehuyendo el combate cuerpo a cuerpo. Esta desviación del espíritu ofensivo, fundamental en esta arma, fue para ella un verdadero retroceso. 
La carga había de ejecutarse al galope con el fin de abordar al enemigo con el impulso necesario para arrollarle, y durante ella no debía hacerse fuego, empleando exclusivamente el arma blanca. 
EL CHOQUE
Batalla de Fère-Champenoise (25 de marzo de 1814). Óleo de Vasily Timm. 
Aun estando lejos de considerar la carga como un simple acto mecánico, cuyo efecto, el choque, sea solamente producto de dos factores, masa y velocidad, no hay que desconocer que ambos ejercen en esta clase de ataques (especialmente cuando se dirigen contra caballería) una influencia muy notable. La masa es consecuencia del número de jinetes que cargan y de su cohesión, orden y disciplina.
La velocidad se mide por la que desarrollan los caballos en el momento del choque. Pero el verdadero efecto de la carga de caballería, más aún que el de la carga a la bayoneta, era la impresión que causaba el ver avanzar con ímpetu la masa de caballos que se echaba encima a toda prisa, envuelta en torbellinos de polvo y haciendo retemblar el suelo con el golpe de sus cascos. Muchos estudiosos sostienen que este es su único efecto y que el choque no se realizaría nunca, porque la tropa que fuera menos unida o se considerase más débil, empezaría por acortar su marcha, y después de vacilar un instante volvería grupas, sin atreverse a afrontar la acometida del adversario. Según el general Antoine-Henri Jomini,
«el famoso choque o carga de petral no es más que un fantasma con el que se asusta a los jinetes sin experiencia de la guerra». 
A veces, sin embargo, el choque se realizaba, aunque no fuera el choque mecánico, descrito por los teóricos, y entonces solía suceder que la caballería que se conservaba en ese momento más unida y compacta, arrollaba a la que lo estaba menos, bastando por lo general el efecto de la cohesión, es decir, de la masa para anular la acción de aquélla y desordenarla. Cuando no sucedía así, o cuando los dos contrarios llegaban al choque en iguales o parecidas condiciones, se entablaba la lucha cuerpo a cuerpo, que se decidía por el empleo del arma blanca, o de armas de fuego como la pistolao el revólver. En la mezcla confusa que entonces sobrevenía, la victoria correspondía a los más diestros y tenaces o a los que estaban mejor montados o armados. A veces era también decisiva la llegada de un refuerzo que caía en buen orden sobre uno de los flancos. En este caso, a la retirada del contrario seguía inmediatamente la persecución, que completaba la victoria. 
REGLAMENTACIÓN
Aunque todos los reglamentos convenían en que se debe abordar al enemigo con la mayor velocidad posible, no todos coinciden en cuanto a la manera de lograrlo. Así, por ejemplo, mientras el alemán, el francés y el italiano prescribían economizar las fuerzas del caballo, acelerando progresivamente la marcha para tomar el aire de carga inmediatamente antes del choque, pero conservando hasta el último momento la formación reglamentaria en dos filas, el austriaco y el ruso prescindían del orden y de la cohesión al tomar el aire de carga, fiando el éxito exclusivamente en la rapidez y la decisión en el ataque. 
CONCEPCIÓN Y EFICACIA
Fácilmente se concibe que si los caballos habían de conservar aliento después de la carga para perseguir activamente al enemigo o retirarse esquivando la persecución de éste, no podía ser muy grande la distancia que tuvieran que recorrer para cargar. En efecto, se admitía como suficiente una distancia de 1200 metros, de los cuales descontando de 50 a 80 m que bastaban para adquirir en teoría el impulso necesario en el momento del choque, quedaban de 1120 a 1150 m que deberían repartirse entre el paso, el trote y el galope, para conservar las fuerzas de las cabalgaduras y acelerar progresivamente la marcha. Estos cálculos son aproximativos y dependían en primer término de la clase de tropa sobre la que se dirigía la carga: contra infantería o artillería, por ejemplo, convenía aumentar no solo la distancia, sino también la velocidad para atravesar, con la mayor rapidez posible, la zona eficaz del fuego. Contra caballería, en cambio, no convenía rebasarla, porque interesaba más conservar el orden y la cohesión y la facultad de maniobrar hasta la proximidad del enemigo. 

El grado máximo de eficacia de la carga se alcanzaba cuando se dirigía sobre el flanco o retaguardiadel contrario. Por eso la caballería debía proponerse siempre ese objetivo y aprovechar para atacar cuantas ocasiones favorables le brindaran el curso del combate o la configuración del terreno. 



ORDEN MILITAR ORDEN TEUTÓNICAORDEN DEL SANTO SEPULCRO DE JERUSALÉNCRUZADAS
Las órdenes militares fueron institucionesreligioso-militares creadas en el contexto de las Cruzadas como sociedades de caballeros cristianos(miles Christi), inicialmente para la defensa de los Santos Lugares (TemplariosHospitalarios y del Santo Sepulcro) y luego aplicadas a la propagación o la defensa de la fe cristiana, ya fuera en Tierra Santa o en otros lugares, contra los musulmanes(como las órdenes militares españolas durante la Reconquista), contra los paganos (como la Orden Teutónica en el Báltico) o contra cristianos heréticos (como las militia Christi que combatían a los albigenses). Los caballeros de las órdenes militares estaban sometidos a los votos canónicosde las órdenes religiosas, siendo "mitad monjes, mitad soldados". Posteriormente muchas órdenes se secularizaron
Con la denominación de "militares", "ecuestres" u órdenes de caballería se multiplicaron desde finales de la Edad Media y durante el Antiguo Régimen todo tipo de instituciones vinculadas de distintas maneras a los estamentos privilegiados(nobleza y clero); identificando a sus miembros con hábitos y cruces distintivas, muy usadas en heráldica. En la Edad Contemporánea, perdidas sus funciones militares y políticas y su poder económico (desamortización), únicamente tienen un papel honorífico y representativo de determinados círculos sociales; aunque la Soberana Orden de Malta sigue teniendo consideración cuasi-estatal en las relaciones internacionales
CRUZ DE LA ORDEN DEL TEMPLE(TEMPLARIOS). FUNCIONES
La principal característica de las órdenes militares religiosas es la combinación de modos de vida militares y religiosos. Algunos, como los Caballeros de San Juan y los Caballeros de Santo Tomás también cuidaron de los enfermos y los pobres, como la Orden de San Lázaro de Jerusalén. No eran instituciones exclusivamente masculinas, pues las monjas también podían asociarse a un convento de la orden (comendadoras). Sin funciones militares se crearon también "órdenes desarmadas": las órdenes redentoras de cautivos (trinitariosmercedarios).


Moneda de la Orden de San Juan de Jerusalén (antes del Hospital -hospitalarios- y luego de Malta), con la cruz que la identifica. 
Los miembros religiosos de las órdenes militares podían estar, y de hecho a menudo estaban, subordinados a hermanos no ordenados. Prácticamente la mayoría de los miembros no eran religiosos; existiendo muy distintos grados de pertenencia, desde el de los monjes-soldados hasta el de los simples caballeros asociados y todo tipo de servidores.[1] El cargo rector de una orden militar recibía la denominación de Gran Maestre.

Cruces de las órdenes militares españolas (Santiago, Alcántara, Calatrava y Montesa). 
El papel y la función de las órdenes militares a menudo han resultado oscurecidas por la fijación en sus gestas en Siria, Palestina, Prusia y Livonia. Tenían posesiones y miembros a todo lo largo de Europa Occidental. Fueron el hilo conductor de innovaciones culturales y técnicas, como la introducción del batanado en Inglaterra por los Caballeros de San Juan, o la infraestructura bancaria de los Templarios.
Francisco Farnesio, duque de Parma, en hábito de caballero de San Jorge(Sagrada 
Orden Militar Constantiniana). 
MODELOS ISLÁMICOS
Joseph von Hammer comparó en 1818 las órdenes militares cristianas, en particular a los templarios, con ciertos modelos islámicos como la secta chií de los hashshashin. En 1820 José Antonio Conde sugirió que se modelaron con base en los ribat, una institución religiosa fortificada que unía la vida religiosa con la lucha con los enemigos del islam. A pesar de lo populares que sean estos puntos de vista, muchos los han criticado, con el argumento de que no hubo ribats en Palestina hasta después de la fundación de las primeras órdenes militares. 
ÓRDENES AUTOPROCLAMADAS Y ÓRDENES FALSAS 
En la época moderna, por lo menos desde siglo XIX hasta nuestros días, se ha visto una proliferación de órdenes autoproclamadas y falsas. Las órdenes falsas afirman su antiguo linaje sin ningún tipo de base, y las autoproclamadas no han sido establecidas por un jefe de Estado legítimo. Mientras que todas las órdenes falsas son autoproclamadas, no todas las autoproclamadas son falsas. 
FUNDACIÓN DE LAS ÓRDENES MILITARES 
Se entiende oficialmente como su año de fundación aquel en que reciben la aprobación por el Papa de Roma, o este les asigna unas reglas. Naturalmente, primero hay que solicitarlo, para lo cual ha de haber previamente un conjunto de personas dispuestas y dotadas de medios que demuestren su buena disposición. De esta forma suele llevar a confusión la diferencia de fechas entre el momento en el que un grupo de caballeros se organiza, presta juramento y entra en lucha, hasta aquel en el que queda confirmada oficialmente su existencia como orden militar. 
El ejemplo más extremo: en 1550 el Papa Julio III reconoció la Sagrada Orden Militar Constantiniana de San Jorge con la bula Quod Aliasla, después de la caída de Constantinopla, habiendo documentos anteriores que atestiguan su existencia siglos antes en Bizancio, bajo regla del obispo San Basilio (que les habría sido otorgada por el papa San León Magno en el año 456). De identificarse esta como la primera orden militar, su fecha de creación se remontaría a 312 d. C., cuando el emperador Constantino el Grande, en vísperas de la batalla contra Majencio en puente Milvio, vio una cruz en el cielo con el lema In Hoc Signo Vinces («Bajo este signo vencerás»). Constantino llevó el signo a batalla y, tras la victoria dio libre culto a los cristianos (Edicto de Milán), y armó a los primeros cincuenta caballeros, la Caballería Aurata Constantiniana, que llevaban el lábaro transformado en cruz grabado en estandartes y armaduras (se denominada aurata por el collar de oro que llevaban sus dignatarios)
.[2]

InicioAprobaciónNombreUbicación
1099Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén*Jerusalén y Roma
11041136Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén* o
Soberana Orden Militar de Malta*
Jerusalén y Roma
11181120Orden del TempleJerusalén
11221122Cofradía de BelchiteBelchite[3]
11241124Orden militar de MonrealMonreal del CampoReino de Aragón[3]
1142Orden de San Lázaro de Jerusalén*Jerusalén
1150Orden de San Esteban de Hungría[4]Hungría
11581158Orden de Calatrava*Reino de Castilla
1162Orden de AubracFrancia
1170Orden de Santiago* o de San JaimeReino de León
1173Orden de Montjoie[5]Reino de Castilla
11701176Orden de Avis[6]Portugal
1174Orden de Alcalá de la SelvaCorona de Aragón
11761177Orden de Alcántara*Reino de León
1198Orden TeutónicaAlemania
1202Hermanos Livonios de la EspadaLivonia
Entre 1216 y 1228Orden de Dobrin[7]Polonia
1226Orden de la Espada
1227Orden de los Caballeros de Santo Tomás
1261Orden de la Bendita Virgen María
Década de 1270Orden de Santa María de EspañaCartagena
1272Orden de la Luna CrecienteNápoles
1201Década de 1290Orden de San Jorge de AlfamaCorona de Aragón
Siglo XIIIOrden de Dannebrog*Dinamarca
13171317Orden de Montesa*[8]Corona de Aragón
13191323Orden de Cristo*[9]Portugal
1326Orden húngara de San Jorge*[10]Hungría
1332Orden de la BandaReino de Castilla
1348Orden de la Jarretera* o de San JorgeInglaterra
1351Orden de la EstrellaFrancia
1362Suprema Orden de la Santísima Anunciación*Saboya
1381Orden del ArmiñoBretaña
1390Orden Ecuestre de San Jorge*Roma
1398Orden del Lebrel BlancoReino de Navarra
1408Orden del Dragón*Hungría
1429Orden del Toisón de Oro*Borgoña
1444Orden de San Humberto*Baviera
1469Orden de San MiguelFrancia
1522Orden de la Espada*Suecia
1540Orden del Cardo*Escocia
1551Sagrada Orden Militar Constantiniana de San JorgeParma
1561Orden Militar de San EstebanToscana
1573Orden de los Santos Mauricio y LázaroSaboya
1576Orden Militar de San Sebastián de la Flecha*Portugal
1578Orden del Espíritu SantoFrancia
15981678Orden Militar de la StellaSiciliaReino de Aragón
1600Orden de LamaisonFrancia
1608Orden Reunida de San Lázaro y Nuestra Señora del Monte-CarmeloFrancia
1647Imperial Orden de San AndrésRusia
1651Orden del AmarantoSuecia
1693Orden de San LuisFrancia
1693Orden del ElefanteDinamarca
1701Orden del Águila NegraPrusia
1705Orden del Águila BlancaPolonia
1713Orden de Santa CatalinaRusia
1725Orden del BañoGran Bretaña
1728Orden Real y Militar de San JorgeBaviera
1736Orden de San EnriqueSajonia
1738Orden de San JenaroNápoles y Sicilia
1740Orden del MéritoPrusia
1745Orden de San Esteban de HungríaHungría y Austria
1745Imperial Orden de María-TeresaAustria
1748Orden de los SerafinesSuecia
1759Orden del Mérito MilitarFrancia
1769Orden de San JorgeRusia
1771Orden de Carlos IIIEspaña
1792Orden de las Damas Nobles de la Reina María LuisaEspaña
1802Legión de HonorFrancia
1805Orden de la Corona de HierroMilán
1808Orden de Nuestra Señora de la Concepción de VillaviciosaPortugal y Brasil
1808Orden de la Torre y la Espada
1814Orden del LisFrancia
1815Orden de Isabel la CatólicaEspaña
1815Cruz Laureada de San FernandoEspaña
1816Orden Imperial de la Corona de HierroAustria
1821Orden del Águila MexicanaMéxico
1829Orden del SalvadorGrecia
1832Orden de LeopoldoBélgica
1847Orden de San OlavNoruega
1864Orden de San CarlosMéxico
1906Orden de la Corona de RumaniaRumania
1917Orden del Imperio británicoImperio Británico
1929Orden de la Santa Cruz de GaliziaUcrania[11]
1937Orden del méritoLiechtenstein
El asterisco (*) indica que siguen en activo. 
ÓRDENES ECUESTRES
Según el derecho público y a partir de la existencia de un poder soberano o no, se pueden hacer las siguientes distinciones dentro de las órdenes ecuestres:
Órdenes pontificias
Aquellas órdenes conferidas directa o indirectamente por el Sumo Pontífice y llamadas, por ello, de colación y de subcolación respectivamente. El único ejemplo de la segunda es la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén
Se discute si tales órdenes son emanación de la soberanía espiritual de la Iglesia o de la temporal. Durante el período comprendido entre 1870 y 1929 la Iglesia continuó usando del ius honorum.
Estas órdenes no derivan de antiguas religiones monásticas, sino que participan del carácter laico de las órdenes estatales. Excepto la del Santo Sepulcro, no pueden ser conferidas a eclesiásticos y, en cambio, pueden serlo a no cristianos. 
A su vez se dividen en:
  • Órdenes civiles 
  • Orden de San Gregorio Magno: tiene dos clases la civil y la militar. La segunda está destinada a premiar los méritos del personal de los Cuerpos armados de la Santa Sede o de cualquier otro Estado, pero no por ello es una Orden militar. 
Merecen especial mención las Órdenes regidas por el Maestro general de una Orden religiosa como por ejemplo la Orden de Santa María de la Merced. Órdenes regidas por un obispo como por ejemplo la Orden de los caballeros Teutónicos, Orden de Santa María de Jerusalén. 
ÓRDENES MAGISTRALES
Se llaman así a las que constan de una religión con una orden de caballería anexa. El único caso es el de la Orden de Malta.
Órdenes dinásticas-estatales o de Corona

Se trata de aquellas órdenes que antes de la Revolución francesa pertenecían al patrimonio heráldico de una dinastía reinante y que fueron transferidos al patrimonio heráldico de la Corona. Ej.: el ramo portugués de la Orden del Cristo que, al acabar la monarquía pasó a la república.
Órdenes estatales 

Aquellas órdenes que gozan de personalidad jurídica pública según el ordenamiento interno de un Estado. Son órdenes laicas posteriores a la Revolución francesa.
ÓRDENES DINASTICAS. 
Aquellas órdenes no ligadas a la soberanía del Estado, sino al príncipe soberano que, destronado, conserva el ius collationis. Se distingue de las Órdenes de Corona, que son instituidas por el soberano en cuanto tal y ligados a la Corona, con lo que su pérdida comporta la del Gran Magisterio. En ese caso la Orden puede extinguirse o ser asumida por el soberano o el régimen sucesor. Aun cuando no resulta exhaustivo, se puede citar dentro de este grupo a las siguientes órdenes:
  • Orden de San José (Gran Ducado de Toscana) 
  • Orden de San Esteban (Gran Ducado de Toscana) 
ÓRDENES INDEPENDIENTES O PRIVADAS Aquellas no ligadas ni a la Santa Sede, ni a un Estado soberano, ni a una dinastía que antes fuera soberana. Algunas fueron creadas por nobles y en su mayoría se encuentran extintas, como las órdenes precedentes:

Otras fueron asociaciones privadas de configuración caballeresca, pero no órdenes en el sentido estricto, aunque se denominen como tales. Dentro de esta categoría —separándolas de las fraudulentas— cabe añadir toda una serie de órdenes ya desaparecidas, algunas de las cuales han sido restauradas por iniciativa privada y no tienen más reconocimiento oficial que el de simples asociaciones, sean estas de derecho eclesiástico o civil. Incluso, se crean institutos bajo la apariencia de órdenes de caballería, con oscuros fines. 
OTROS CRITERIOS 
CABALLERÍA MILITAR, REGULAR O EFECTIVA.
La caballería militar se origina en la época de las Cruzadas. Son religiosos y militares. Generalmente surgen de iniciativa privada. Se trata de entes autónomos bajo la protección de la Santa Sede.
A esta categoría pertenecen las ramas militares de algunas Órdenes religiosas, como los Mercedarios. Cuando cesaron las funciones militares se convirtieron en
CABALLERÍA HONORARIA. 
CABALLERÍA HONORARIA DE LA IGLESIA
Son instituciones creadas por los Papas o por los Soberanos, con aprobación papal, con la finalidad de recompensar méritos y sin que comporten deberes o vínculos. A ellas se añaden las ramas militares de órdenes religiosas que se transforman, las Órdenes nobles y la Nobleza ecuestre.
Surge en el siglo XIV y siempre fue directa o indirectamente conferida por la Santa Sede. Excepcionalmente, algún Papa creó órdenes regulares y militares, pero o bien desaparecieron o se convirtieron en honoríficas.
La caballería honoraria de la Iglesia, destinada al principio sólo a soberanos, príncipes, embajadores, altos dignatarios y generales, fue extendida a personas famosas de las artes o las ciencias y a cuantos habían prestado algún servicio señalado a la Iglesia o al Pontífice. En los siglos XVII y XVIII —período de decadencia de la caballería— algunos títulos ecuestres fueron unidos ex iure a determinados altos puestos de la Curia Romana y del Estado Pontificio, a los Colegios de jurisconsultos y otros institutos análogos, a los docentes (e incluso a veces a los titulados) de algunas Facultades universitarias. Así se acentuó cada vez más la diferencia entre la caballería de honor y la regular. En la época contemporánea algunos viejos institutos ecuestres de la Santa Sede desaparecieron, otros fueron modificados y se instituyeron otros.
Las Órdenes de Caballería son instituciones creadas por los monarcas feudales europeos tras el fracaso de las Cruzadas, imitando el modelo de las órdenes militares creadas en Tierra Santa.
Los caballeros de las órdenes de caballería, identificados con la institución tradicional de la caballería medieval, que se remontaba a la Alta Edad Media, y a sus ideales justificativos de la misión de la nobleza en la sociedad estamental, dieron origen al concepto de "código de caballería" que debía cumplir quien era "ordenado caballero"; reflejado en la literatura caballeresca (ciclo artúrico).
La "ordenación" como caballero, en su ritual y en su significado simbólico, es comparable, por un lado, a la ceremonia del homenaje feudal (una institución nobiliaria), y por otro al sacramento del orden por el que un clérigo es "ordenado sacerdote" o recibe órdenes menores (una institución eclesiástica). En la actualidad se rigen por elevados valores sociales a las que pertenecen autoridades civiles, militares y eclesiásticas del estamento nobiliario y paranobiliario.
LAS ÓRDENES DE CABALLERÍA MÁS DESTACADAS SON
  • Orden del Capítulo de Caballeros del Antiguo Reino de la Corona de Aragón, incluye la totalidad de territorios que integraron la Corona de Aragón, actualmente bajo un Consejo Supremo.
  • Orden San Miguel del Ala, se mantiene como orden dinástica de la Casa de Braganza.
ÓRDENES DE APARICIÓN POSTERIOR
  • Real Orden del León, fundada por Leopoldo II para el Estado Libre del Congo el 9 de abril de 1891(se convirtió en una distinción belga en 1908), actualmente se encuentra abolida.
  • Orden de la Corona, establecida por el rey Leopoldo II para el Estado Libre del Congo el 15 de octubre de 1897 (se convirtió en una distinción belga en 1908).
  • Orden de Leopoldo II, instituida por Leopoldo II de los belgas para el Estado Libre del Congo el 24 de agosto de 1900 (se convirtió en una distinción belga en 1908).
  • Orden de Carlos I, creada por Carlos I de Rumanía el 10 de mayo de 1909, actualmente es una orden dinástica de la Casa Real Rumana.
  • Orden Ecuestre de Vitéz, instituida por Miklós Horthy, regente de Hungría en 1921, en la actualidad se encuentra abolida.
Un caballero es, según la acepción más estricta de la palabra, una persona que monta a caballo o, más generalmente, una persona de origen noble o, en época actual, simplemente distinguida o poseedora de un código de conducta gentil, atento y solidario. Esta variedad de significados a lo largo de la historia se debe a que montar a caballo ha caracterizado a distintas condiciones sociales según las culturas o etapas históricas de que se trate.

David I de Escocia nombrando caballero a un infanzón

Retrato de caballero por Vittore Carpaccio, 1510 

HISTORIA. 
Para las tribus nómadas de Asia Central existía una relación muy estrecha entre hombre y caballo, pues este último era no solo un medio de transporte, sino también una poderosa fuente de riqueza al facilitar la caza, el comercio y los viajes, contribuyendo además a la guerra y los rituales mágicos religiosos. Las culturas sedentarias lo utilizaban, además de para esas funciones, como fuerza para mover maquinaria (norias, etc.) y cargas pesadas y cultivar el campo; incluso sus excrementos o estiércol servían para abonar los huertos oalimentar fogatas.
Armaduras de caballería pesada en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.
Para los romanos y griegos, en cambio, ser caballero implicaba un prestigio social y económico dado el gran costo de mantenimiento de uno o varios caballos (poseer uno solo exigía la renta económica suficiente para pagar un establo, tierras con suficiente extensión como para criar el alimento con que darle de comer (y que a su vez necesitaban a caballos, asnos o mulas para ararlas), un pozo para abastecer de agua al animal o animales, servidumbre para sembrar esas tierras y cuidar, alimentar, limpiar y custodiar al animal, dinero para pagar su doma y sus arreos -la costosa silla de cuero, herraje y avíos-, etcétera).
Por otra parte, la caballería otorgaba un gran poder militar. Los griegos y macedonios la conjugaban con una unidad militar menos fuerte, la infantería, en la llamada falange que permitió a los macedonios conquistar el Imperio Persa en tiempos de Alejandro Magno
En la Edad Media, la institución de la caballería estaba relacionada con un código de conducta y de honor que definía no solamente el arte de la guerra, sino que también implicaba reglamentos específicos de conducta religiosa, moral y social (véase órdenes de caballería) identificados plenamente con los ideales de la vida cortesana medieval. 
El caballero era necesariamente un señor feudal y la caballería ligera o bien pesada un cuerpo militar al servicio de un rey o poder feudaldesde los tiempos de los antiguos imperios medo y aqueménida, que adoptaron la costumbre de usar el caballocomo arma, montando a los guerreros sobre el animal, a diferencia de etapas anteriores, cuando sólo se le usaba como animal de tiro al que se ataba un carro o carroza de combate
Posteriormente los medos adoptaron el uso de la armadura completa, dando inicio así a la caballería pesada, recurso fundamental para la guerra hasta la aparición de la pólvora
ETIMOLOGÍA
En latín se llamaba caballus –i a los caballos que eran especialmente de trabajo, pero usaban el término equus –i para el resto de los caballos, especialmente para los utilizados en la guerra. De ahí que se dijera ordo equester para la clase social de los caballeros. Caballus venía a su vez del griego kaballes –ou, con el significado igualmente de caballo de trabajo. El guerrero era un hombre noble que había servido como paje y escudero. La palabra Knight (caballero en inglés) deriva de la palabra anglosajona Cnight, que significa sirviente.
Caballero medieval en una ordalía.
CABALLERO COMO CONDUCTA 
Caballeroso, dicho de un hombre, se refiere a quien se comporta con distinción, nobleza y generosidad. El hombre caballeroso, o hidalgo en España, es quien posee la virtud de la hidalguía, honor o legítimo orgullo nacido de provenir de gentes virtuosas y sensatas y hacer honor a esa tradición continuándola. 
Es esa virtud la que hace de un hombre una persona honrada y circunspecta, alguien cuya urbanidad, compostura y templanza le obliga a que en todo momento se muestre servicial, atento y gentil con las mujeres, los humildes y los desfavorecidos, así como tan fuerte y honorable como para desautorizar y en su caso impedir cualquier bajeza, incorrección, grosería o ruindad. De forma más frívola también se puede referir a la mera galantería cortés. 
Dos caballeros medievales peleando en un duelo, Museo del Louvre
CABALLEROS SEGÚN ETAPAS HISTÓRICAS
Nombramiento de caballero por parte de una reina medieval, cuadro de Edmund Blair Leighton
  • Caballero villano, en la Edad Media hispánica, fundamentalmente en el Condado de Castilla y posterior reino, villano que por poseer caballo y armas, se encargaba de la defensa del territorio 
  • Caballero cubierto (nobleza española) 
  • Persona que se porta noblemente: "es todo un caballero" 
  • Caballero en plaza (rejoneador) 
  • Caballero como obra de defensa en la torre de un castillo 
  • Caballero en sustitución de señor: ha venido un caballero 
  • Perspectiva caballera, una manera de dibujar algún objeto, como si se viera desde lo alto 
También se utiliza este término para referirse a la pieza de ajedrez que hoy día se suele representar con un caballo, a menudo sosteniéndose sobre las patas traseras. Esto es porque en la tradición de este juego (que ha tenido numerosas variantes y versiones hasta llegar al ajedrez moderno), las piezas representaban guerreros, y en lugar del caballo actual solían usar la figura de un guerrero sentado sobre un animal de montura, con la condición precisa de tener ya anteriormente nobleza o hidalguía. El dorado de la espuela era el distintivo que les daba a conocer siendo una de las señales necesarias en aquel tiempo en que se combatía cubierto con la armadura todo el cuerpo.
Caballeros cuantiosos. Eran caballeros de cuantía o cuantiosos aquellos que por el hecho de tener determinada renta estaban obligados a mantener armas y caballo para salir en caso necesario a contener a los moros que hacían correrías e incursiones por la región. Caballeros noveles. Tomaban el nombre de noveles los que eran recién investidos con las insignias de la caballería llevando el escudo en blanco y sin divisa alguna por no haber tenido todavía ocasión de ganarla en la guerra. 
Caballeros de conquista. Los de conquista, como lo indica la palabra, eran aquellos a quienes se distinguía repartiéndoles las tierras que se tomaban al enemigo. 
Caballeros mesnaderos o de la mesnada del rey. Se llamaban así por ser los que le acompañaban al rey en el trozo principal de su caballería.
Caballeros pardos. Falta enumerar una clase de caballeros que mencionan nuestras antiguas leyes, denominados pardos y eran los que obtenían la consideración y preeminencias de caballeros a pesar de pertenecer al estado llano, por privilegio real o por llenar ciertos requisitos marcados en las leyes. No ofrece dificultad la explicación de la palabra con que se les designa, puesto que las leyes de Partidas cifraban en los colores de los trajes, distinciones del rango de los caballeros.
Pudieran todavía citarse otras especies de caballeros, pero menos interesantes, con las que se demostraría hasta la evidencia las diferencias que entre ellos había.[1] para declararlo primero caballero le tiene que dar con una espada en los 2 codos y en la cabeza y por último le pega en la nuca para nombrarlo caballero. 

ARMAMENTO
  • Espada bastarda o espada de mano y media: Una espada que se utilizaba principalmente para derribar a un caballero desde su caballo. Tenía la potencia necesaria para derribarles pero también la movilidad que se requería para las luchas cuerpo a cuerpo.
  • Lucero del alba: Una maza con pinchos empleada para combates a media distancia. Puede destrozar el cráneo de su adversario si esta arma golpea con la suficiente eficacia y precisión.
  • Ballesta: Las ballestas eran armas letales a largas distancias. Disparaban una flecha capaz de atravesar la armadura de un enemigo, sin retroceso, su único defecto es que se tardaba mucho en recargar. El Papa Inocencio II incluso la prohibió por considerarla demasiado "maligna".
  • Alabarda: La alabarda es un arma polivalente, con dos partes, hace las veces de hacha y de lanza, pudiendo derribar a un caballero de su montura o de atravesar limpiamente el cuerpo de su adversario; un arma diseñada para combates a corta y media distancia.
  • Armadura: La armadura era la principal baza del caballero, con un blindaje de al menos dos chapas de metal y una cota de malla. La armadura protegía al caballero en todo momento, muchas veces sin necesidad de restarle movilidad.
  • Reyes Caballeros
Ricardo I "Corazón de León" de Inglaterra. Rey y caballero cruzado. Obra de Merry-Joseph Blondel. 
 Durante los siglos X, XII, XIII y XIV, en el período heroico de la caballería, uno de los fenómenos más resaltantes sería la aparición de los reyes caballeros. Ellos portaban los ideales de honor, religiosidad cristiana, valor, justicia y, por lo general, serían recordados como figuras míticas e idealizadas, que conducían infaliblemente Estados medievales. Su imagen servía para infundar moral y motivación a las naciones, para que éstas se mantuviesen fieles al Cristianismo.
San Ladislao I de Hungría. Rey, caballero y santo. Estatua en Somogyvár, Hungría. 
 ENTRE LAS FIGURAS MÁS CONOCIDAS SE HALLAN
Siglo IX
Siglo XI
Siglo XII
Siglo XIII
Siglo XIV
Siglo XVI
ACEPIÓN SOCIAL

Caballero inglés, Thomas Gainsborough, 1782
El caballero se había vuelto de dudoso valor ante los grandes cambios políticos y sociales del siglo XIX que dio a él un significado más amplio y esencialmente superior. El cambio está bien ilustrado en las definiciones dadas en las sucesivas ediciones de la Enciclopedia Británica al caballero o gentilhombre. En su 5ª edición (1815), "un caballero es uno, que sin ningún título, lleva un escudo de armas, o cuyos ancestros han sido libres".
En la séptima edición (1845) todavía implica un estatus social definido, pero en la octava edición (1856), el escritor añade, "por cortesía este título es generalmente otorgado a todas las personas por encima de la fila de comerciantes comunes cuando sus modales son indicativos de una cierta cantidad de refinamiento y de inteligencia".
Fuente: http://www.wikiwand.com/es/Caballer%C3%ADa_medieval
1. Hernández Lázaro, José Fermín (1983). «Órdenes militares, divisas y linajes de La Rioja.». Historia de La Rioja. Edad Moderna - Edad Contemporánea. Caja de Ahorros de La Rioja. p. 52. ISBN 84-7231-903-2.
2. La expresión "otoño de la Edad Media" es de Johan Huizinga. Los "mandamientos" se atribuyen a L. Gaultier, La Chevalerie, 1884. Ambos citados en Jean Flori, ¿Ocaso de la caballería o reaparición de un mito?, en Caballeros y caballería en la Edad Media, Paidós, 2001, ISBN 8449310393, pg. 265.
http://www.wikiwand.com/es/Caballer%C3%ADa
http://www.wikiwand.com/es/Orden_de_caballer%C3%ADa
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