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"Soy un hombre de armas, un guerrero, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba"

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

From the Trench of the Good Fight in Argentina. An Enbrance in God and the Homeland.

20 de noviembre de 2016

GENERAL MANUEL NICOLÁS ARISTÓBULO SAVIO (15 de marzo de 1892 - 31 de julio de 1948). Es considerado el “PADRE DE LA SIDERURGIA ARGENTINA”.

Manuel Nicolás Aristóbulo Savio (1892 - 31 de julio de 1948)
Manuel Nicolás Aristóbulo Savio ingresó al Colegio Militar de la Nación el 3 de marzo de 1909, egresando como subteniente en 1910. Fue ascendido a teniente en 1913, a teniente 1º en 1915, a capitán en 1920; se graduó como ingeniero militar en 1931; obtuvo el grado de coronel en 1936, el de general de brigada en 1942 y el de general de división en 1946, dos años antes de morir.
Su principal preocupación y actividad estuvo orientada a desarrollar la industria pesada en el país. En esa dirección creó la Escuela Superior Técnica en 1930, en el rango escolar, también levantó a su mano, la escuela Nº30, encontrada en San Nicolás de los Arroyos, la cual lleva su nombre.
Fue autor de la ley 12.709 de 1941 (Presidencia Roberto Ortiz), de creación de la Dirección General de Fabricaciones Militares de la que fue designado director. 
Palpalá (Provincia de Jujuy) y se formularía el Plan Siderúrgico Argentino, que sentaría las bases para la Sociedad Mixta Siderurgia Argentina (SOMISA)
En esa función creó Altos Hornos Zapla, en Jujuy, aprovechando los yacimientos ferríferos allí presentes. Bajo su dirección, el 11 de octubre de 1945 (Presidencia Edelmiro Farrell),
Edelmiro Julián Farrell
Edelmiro Julián Farrell

25 de febrero de 1944-4 de junio de 1946
Vicepresidente  Ninguno (1944)
Juan Domingo Perón(1944-1945) (de facto)
Juan Pistarini (1945-1946) (de facto)
PredecesorPedro Pablo Ramírez
(de facto)
SucesorJuan Domingo Perón
se realizó la primera colada de arrabio.
1945 en Palpalá, Jujuy, se produce la primera colada de Arrabio argentino en los Altos Hornos Zapla.

Colada-de-arrabio-en-Altos-Hornos.

Trabajador de Alto Horno tomando muestra de arrabio

Escoriado de arrabio en acería
Desde Fabricaciones Militares impulsó la industria química pesada, creando las plantas químicas de Río Tercero, José de la Quintana y Tucumán. 
Planta química de Río Tercero
Estableció un permanente intercambio científico y tecnológico con las empresas mecánicas; impulsó la minería bajo la regla de que la demanda interna debía ser satisfecha con recursos mineros nacionales.
Fotografía de Savio, de temprana edad.
Creó el Plan Siderúrgico Argentino aprobado por Ley 12.987 de 1947 (Presidencia Juan Perón), conocido como Plan Savio. Por la misma se creó SOMISA (SOciedad MIxta Siderurgia Argentina), siendo Savio su primer presidente.
Diseñó también el plan de producción de caucho natural y sintético y de un proyecto de ley para proteger las industrias de las materias primas básicas.
Presidente Arturo Frondizi
(Arturo Frondizi (Paso de los Libres, Provincia de Corrientes, 28 de octubre de 1908–Buenos Aires, 18 de abril de 1995) fue un abogado, periodista y político argentino, que fue elegido como presidente de Argentina y gobernó entre el 1 de mayo de 1958 y el 29 de marzo de 1962, cuando fue derrocado por un golpe de estado militar)
En 1948 Savió murió sorpresivamente, deteniéndose muchos de sus proyectos. El Plan Savio (Siderúrgico) fue puesto en marcha en 1958 (Presidencia Arturo Frondizi), con la instalación de la planta de Punta Argerich, que luego se llamaría Planta Siderúrgica General de División Manuel N. Savio.
El Plan Savio (Siderúrgico) fue puesto en marcha en 1958 (presidencia Arturo Frondizi), con la instalación de la planta de Punta Argerich
Manuel Nicolás Aristóbulo Savio (1892 - 31 de julio de 1948) fue un militar e ingeniero argentino que se destacó por su acción para desarrollar la industria siderúrgica en el país, desde la dirección de Fabricaciones Militares y SoMiSA, es una figura destaca en la historia de la industria en la Argentina. Alcanzó el grado de general. Decenas de escuelas técnicas, laboratorios y plantas fabriles llevan su nombre.
Logo Dirección General de Fabricaciones Militares.
El general Manuel Savio fue el continuador -en la década de 1930- de las tesis esgrimidas y materializadas en los años veinte, desde YPF, por el general de brigada Enrique Mosconi, que tuvo una acción destacada durante el gobierno de Yrigoyen.
Manuel Nicolás Aristóbulo Savio
General Savio.jpg
Manuel Savio
General de División.PNG General de División
Años de servicio1910 - 1948
LealtadFlag of Argentina.svg Argentina

Nacimiento15 de marzo de 1892
Fallecimiento31 de julio de 1948
Ocupaciónpresidente de SOMISA(Sociedad MIxta Siderurgia Argentina)
Savio intenta formar una "conciencia metalúrgica", apelando a los industriales, y recordando que la fábrica argentina de carburo de calcio debió cerrar por el "dumping" del exterior. 
Afirma en la ocasión: 
  • "La industria siderúrgica es fundamental, es primordial, la necesitamos como hemos necesitado nuestra libertad política". 
El objetivo de toda la obra de Manuel N. Savio (1892-1948) fue claro: 
  • La Movilización Industrial Argentina, el mismo nombre que llevara el curso organizado y dirigido por el Teniente Coronel Savio en la Escuela Superior Técnica del Ejército Argentino, por el año 1933. 
Su proyecto buscaba alcanzar cuanto antes la capacidad de producción de materiales y la capacidad de elaboración de materias primas básicas para la industria manufacturera, que permitieran al país actuar con completa soberanía, sin la dependencia de intereses extranjeros que decidieran cuándo y qué industrias la Argentina podía desarrollar. 
Savio en los Altos Hornos de Zapla.
Su primer paso hacia la industrialización nacional, fue la creación de la Escuela Superior Técnica tomando como modelo la Ecole Polytechnique de Francia (fundada en 1794 bajo la dirección de Lazare Carnot, colaborador de Benjamín Franklin, precursor del Sistema Americano de Economía Política).
Escuela Politécnica
École polytechnique
Entrée Ecole polytechnique.JPG
Siglal’X
LemaPor la patria, la ciencia y la gloria
TipoEscuela de Ingenieros
Fundación1794, 222 años
Fundador/esJacques-Élie Lamblardie,Gaspard MongeLazare CarnotPrieur de la Côte-d'Or
Localización
DirecciónPalaiseau, Francia
CampusCampus du plateau de Saclay

Coordenadas48°42′47″N 2°12′32″E (mapa)
Administración
PresidenciaMarion Guillou (X73)
DirectorGénéral Xavier Michel (X72)
Presupuesto172 M€ (2010)
Academia
Profesores660
Estudiantes2660
 • Pregrado2000 ingenieros
 • Posgrado200 master + 500 alumnos de doctorado2
Sitio web
http://www.polytechnique.edu
En un ejército argentino en vías de ser profesional, capacitado y bien provisto, gracias a la obra de comienzos del Siglo XX del General Pablo Riccheri (1859-1936)
Pablo Ricchieri
La Escuela de Savio se convirtió en el semillero del que surgieron los nuevos ingenieros militares, que se encargarían de la explotación de yacimientos, construcción de industrias y de toda la infraestructura para el mencionado Plan Industrial.
Escuela Superior Técnica
El siguiente paso de Savio sería la creación de la Dirección General de Fabricaciones Militares (DGFM), desde la cual, siendo su director creó un plantel de catorce fábricas propias, participación en ocho sociedades mixtas y nueve sociedades anónimas con mayoría estatal, entre las cuales se destaca, Altos Hornos Zapla-Palpalá (1945), planta fundacional de la industria siderúrgica argentina.
Logo Dirección General de Fabricaciones Militares.
Del arte del buen gobierno de Manuel N. Savio surgió la creación de la Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina (Somisa), que posteriormente construyera la Planta de Punta Argerich, hoy llamada Planta Siderúrgica “General de División Manuel N. Savio”, que llegó a proveer a la Nación Argentina con 500.000 toneladas de productos semi terminados de acero.
Para Savio, la movilización industrial argentina, se traduciría 
  • “en comida y hogar para muchos argentinos; pero a ese pan y a ese techo hay que agregarle el valor extraordinario que significa aprender a fundir, a construir hornos, a preparar refractarios, a manejar máquinas importantes. ¿Cuánto vale la influencia que tiene en la formación espiritual de nuestros compatriotas el perfeccionamiento de su capacidad técnica para sus tareas en medios mecanizados?… Su valor potencial tiene un extraordinario significado en la independencia argentina, en la argentinidad, sin ánimos aislacionistas; al contrario, en un sano propósito de cooperar al bienestar colectivo… Es indispensable para desenvolvernos libres de un tutelaje que, a esta altura de nuestra vida, resulta una vergüenza y una afrenta a nuestra dignidad”.
LA ESCUELA SUPERIOR TÉCNICA
Siendo Capitán, y profesor del Curso de Metalurgia y Acción de Explosivos en el Colegio Militar de la Nación, como miembro de la Comisión de Adquisiciones en el Extranjero, viaja a Bruselas (Bélgica) con su familia, en los primeros días del año 1924. Durante su estadía, se interesa por la obra del capitán Dumez, profesor de la Escuela Superior Técnica de Artillería, de Francia, a quien trata durante su estadía en París y a cuyas clases asiste. Deslumbrado por sus enseñanzas, se dedica a traducirlas para ofrecerlas como textos en el Curso Superior y Especial del Colegio Militar de la Nación.
Estando en Europa, Savio toma conciencia de la escasez de ingenieros y químicos industriales argentinos, y de que el Curso Superior, cuya Jefatura había asumido, era insuficiente para formar el plantel técnico necesario si se quería desarrollar industrialmente a la Argentina. De ahí surge su idea de que era necesario sustituirlo por una Escuela, abierta a los oficiales de todas las armas.
Tras retornar de Europa, le es asignada en 1929 la cátedra del “Servicio de Ingenieros” y la de “Organización Industrial Militar”, en el Curso Superior del Colegio Militar.
El 6 de septiembre de 1930, el general José F. Uriburu, quien derrocaría al presidente Hipólito Yrigoyen (1928-1930), se presenta en el Colegio Militar, ganando la adhesión de los cadetes a su movimiento. Savio se pliega al mismo, siendo nombrado por su grado, ya de Teniente Coronel, Jefe de las Secciones de Infantería y Ordenes del Estado Mayor del Comando en Jefe Revolucionario.
José Félix Uriburu
José Félix Uriburu

6 de septiembre de 1930-20 de febrero de1932
Vicepresidente  Enrique Santamarina(1930)1
Ninguno (1930-1932)
PredecesorHipólito Yrigoyen
SucesorAgustín Pedro Justo

Datos personales
Nacimiento20 de julio de 1868
Ciudad de Salta,
provincia de Salta,
Argentina Bandera de Argentina
Fallecimiento29 de abril de 1932(63 años)
París,
Francia Bandera de Francia
CónyugeAurelia Madero Buján
ProfesiónMilitar
Siendo presidente Uriburu (1930-1932), Savio, propone la creación de la Escuela Superior Técnica. Su proyecto es exhumado y dos meses después, el 6 de noviembre de 1930, se da a conocer el Decreto respectivo, quedando consolidada la creación de la Escuela Superior Técnica, fuente de capacitación de carácter militar y técnica a la vez, de la que surgirán los ingenieros militares que atenderán la movilización industrial que Savio trazaba para la Argentina, correlacionando las posibilidades de la industria con las necesidades de la defensa nacional.
Designado como su primer Director, integra el cuerpo de profesores, que al igual que él, trabajarían ad-honorem en la Escuela, que, aún sin edificio, funcionaba en dependencias del Colegio Militar, en San Martín, provincia de Buenos Aires.
Colegio Militar, en San Martín, provincia de Buenos Aires (Luego pasaría a ser el liceo Militar General San martín y el Colegio Militar se trasladaría a Palomar).
La Escuela Superior Técnica de Savio, no sólo fue el peldaño fundamental de lo que sería la movilización industrial de la Argentina sino que después, por 1945, ya recibía oficiales de otros países iberoamericanos. Como lo planteara el mismo Savio, esta movilización permitiría, un país listo tanto para la guerra como para la paz, que mediante las industrias desarrolladas, se propone levantar las sólidas estructuras industriales que, llegado el caso, sirvan a la defensa.
LA DIRECCIÓN GENERAL DE FABRICACIONES 
MILITARES
Convencido de que la seguridad y la defensa nacional, estarían estrechamente vinculadas a las industrias básicas, que sirviendo a la paz, al progreso pacífico, fueran la garantía del país en caso de conflicto, Savio remarcaba que “el análisis efectuado demuestra la situación actual de munición y la que es necesaria para satisfacer las necesidades más indispensables. Debemos convenir que las existencias disponibles resultan ridículas y que nos encontramos, en realidad, totalmente desarmados”.
Como solución, Savio propone incluir las industrias del Ejército en un organismo autárquico y centralizador, que sea idóneo para dirigir no sólo las fábricas estatales, sino también las privadas que pudiesen adaptarse en caso de un conflicto. Organismo que sería delineado en el proyecto de creación de la Dirección General de Fabricaciones Militares (DGFM), el cual quedara definido en sus puntos esenciales en septiembre de 1937, y cuyo propósito esencial, como posteriormente explicara Savio, era: 
  • “Alcanzar lo más pronto posible la propia capacidad para producir en el país las armas y las balas indispensables para mantener la soberanía y el honor nacionales; liberándonos a ese respecto de la dependencia del exterior”.
El 11 de mayo de 1938, eleva al Poder Ejecutivo un proyecto de ley auspiciando la creación de la DGFM. Tres años después, el 9 de octubre de 1941 se promulga la Ley 12.709, estableciendo el régimen orgánico de la DGFM, siendo designado, como su Director General el recién ascendido coronel Savio.
ZAPLA Y LA MINERÍA ARGENTINA
En el año 1939, con la declaración de guerra de Francia e Inglaterra a Alemania, quien acababa de invadir a Polonia, se daba inicio a la Segunda Guerra Mundial. Era previsible que al país iban a faltarle minerales y suministros importados, esenciales para su funcionamiento. Entre ellos, estaba el hierro. 
Por iniciativa del general Manuel Savio se firma el decreto nacional 141.462 que dispone la creación de Altos Hornos Zapla, que dependerá de Fabricaciones Militares, cuya dirección ejercía Savio. Foto circa 1972
Por esos días un grupo de campesinos que residían en la ciudad de San Salvador de Jujuy, había encontrado por casualidad, en los bosques de Zapla, lo que parecía ser un yacimiento de hierro.
Altos Hornos Zapla.
Tiempo después, Savio encontró en su mesa de trabajo unas piedras remitidas por un colega, antiguo jefe suyo, con una carta que decía que “como sé que usted es muy inquieto por estas cosas, que me han traído unos paisanos, se las envío para que vea si pueden ser de alguna utilidad para el país”. Interesado en lo que podría ser un yacimiento de hierro, imprescindible para su proyecto industrial nacional, encargó a uno de sus asesores, Luciano Roque Catalano, pionero de la minería argentina, doctor en Química especializado en geología económica y planificación de la movilización industrial argentina, la misión de realizar una exploración minera en la sierra de Zapla, provincia de Jujuy.
A su regreso, Catalano advirtió que el descubrimiento del hierro de Zapla tenía tanta importancia para el país como el hallazgo casual de petróleo en Comodoro Rivadavia, señalando que “el yacimiento es una cuenca sedimentaria de hematita cuya potencia visible asegura una reserva de 50 millones como mínimo, tal vez 100, y quizá me quede corto”. Ante el importante volumen, Savio pidió a la Dirección de Minas del Ministerio de Agricultura realizase una exploración, determinándose, finalmente que “en la zona Guacalara-Zapla-Güemes-Salta-Jujuy la potencia probable de hematita de 35 a 45 % de hierro elemental se estima en más de 500 millones de toneladas”.
Al mismo tiempo, por esos días, un tradicional matutino sostenía en un editorial que “no tenemos hierro ni carbón de piedra, elementos indispensables de la gran industria”, para concluir que “en realidad no nos debemos quejar de la heredad que nos ha tocado en suerte y no hemos de ser mineros mientras nos convenga y nos guste ser labradores y criadores de ganado”. A lo que Savio refutaba indicando que 
  • “O sacamos este hierro de nuestros yacimientos… o renunciamos a salir de nuestra condición exclusiva de país agrícola-ganadero, renunciando a alcanzar una mínima ponderación industrial, con todas las graves consecuencias que ello implicará en el futuro de la Nación”. 
Al elaborar los fundamentos de la DGFM, Savio incluyó un capitulo sobre exploración y explotación de minas que como el mismo definiría un tiempo después creó 
  • “Una verdadera revolución en cuanto a la tesis que sobre la materia se sustentó, terminantemente entre nosotros, de explorar y explotar minas que por intermedio de la DGFM se atribuye, en adelante, al Estado”.
Con esa misión, la DGFM se dedicó a la exploración de las riquezas minerales de la Argentina cuyos resultados no tardaron en aparecer. Entre los mas importantes de esos descubrimientos estuvieron: el hierro de Puesto Viejo, al sur de Zapla; las arcillas y caolines bonaerenses, el uranio de Comechingones y de la mina “Soberanía”, de Mendoza; el cobre de Los Aparejos, en Tinogasta, Catamarca; el mineral del Paramillo, de Uspallata, Mendoza; la mina de hematita La Santa, Pastos Grandes, Salta; y el cobre y la rodocrosita de Capillitas, entre otras.
Nube de hongo sobre Hiroshima después de haber soltado la bomba Little Boy.
Cuando por el mes de agosto de 1945 fueron arrojadas las bombas nucleares en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, Savio de inmediato reaccionó insistiendo en que 
  • “Tenemos que intensificar ya, rápidamente, la búsqueda de uranio en todo el territorio argentino. No se trata de fabricar la bomba atómica, sino de pesar en el concierto mundial con la tenencia de uranio”. 


La nube de hongo creada por la bomba Fat Man como resultado de la explosión nuclear sobre Nagasaki.
Asi fue como los 30 geólogos de la DGFM se lanzaron al relevamiento y la exploración del territorio nacional en busca de uranio haciendo hallazgos sorprendentes. 
En Argentina estas investigaciones comenzaron inmediatamente después de finalizada la guerra mundial y la técnica de utilización del uranio natural como combustible se encuentra ampliamente desarrollada.
Dos décadas después, Argentina estaba en el concierto de las pocas naciones que generaban energía nuclear.
NOTA: Energía Nuclear en Argentina
En 1950 se creó la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) lo que dio lugar a una serie de actividades centradas en la investigación y desarrollo de la energía nuclear, incluyendo la construcción de varios reactores nucleares de investigación.
En 1964 Argentina empezó a interesarse plenamente en la energía nuclear y realizó un estudio de viabilidad para construir una planta en la región de Buenos Aires de 300 a 500 MW. La política del país se basaba firmemente por el uso de reactores nucleares de agua pesada utilizando uranio natural como combustible. Las ofertas más atractivas y que finalmente se aceptaron fueron las de Canadá y Alemania. Como resultado se construyó la central nuclear de Atucha, en Lima, a 115 km al noroeste de Buenos Aires.
Central Nuclear Atucha I
La Central Nuclear Atucha I está situada a 100 km de la Ciudad de Buenos Aires, de fácil acceso por la Ruta Nacional N°9, a 11 km de la localidad de Lima, Partido de Zárate.
Se encuentra emplazada sobre la margen derecha del Río Paraná de las Palmas
En sus más de 30 años de exitosa operación, Atucha I ha generado más de 65.000 millones de Kwh. de energía limpia, confiable y segura. En ese período se utilizaron 1400 toneladas de Uranio, con lo que se evitó la contaminación ambiental producida por la liberación de los gases de efecto invernadero CO2.
La Central Nuclear Atucha I emplea uranio levemente enriquecido al 0,85%. Es refrigerada y moderada con agua pesada (D20). Pertenece al tipo de reactores PHWR (reactor de agua pesada presurizado).
Central Nuclear Atucha II
Atucha II es una central nucleoeléctrica de una potencia de 745 MWe que va a aportar 692 MW eléctricos netos al sistema interconectado nacional.
Se encuentra ubicada sobre la margen derecha del Río Paraná, en la localidad de Lima, Partido de Zárate, a 115km de la Ciudad de Buenos Aires, adyacente a la central nuclear Atucha I, aprovechando gran parte de su infraestructura. Atucha II se integrará al parque de generación nuclear del sistema eléctrico argentino, en adición a Atucha I (357 MWe) y Embalse (648 MWe).
Central Nuclear Embalse
La Central Nuclear Embalse es, cronológicamente, la segunda Central Nuclear de nuestro país y la máquina térmica más grande de Sud América.
La Central Embalse, se encuentra situada en la costa sur del Embalse del Río Tercero, provincia de Córdoba, a 665 mts. sobre el nivel del mar. Dista aproximadamente 100 Kms. de la ciudad de Córdoba, y a 700 kms. de la ciudad de Buenos Aires.
CENTROS ATÓMICOSLos Centros Atómicos que posee la Argentina son:
Constituyentes (CAC)
Este centro cuenta con laboratorios e instalaciones donde se desarrollan investigaciones y nuevas tecnologías, siendo una de las más destacadas el Acelerador Electrostático de Iones Pesados TANDAR, una herramienta fundamental para la investigación en física nuclear y formación de recursos humanos.
Ezeiza (CAE)
Este centro posee entre sus instalaciones el reactor productor de radioisótopos (RA-3), las fábricas de combustibles nucleares (CONUAR) y de aleaciones especiales (FAE S.A.), el Laboratorio de Procesos Radioquímicos (LPR), el Circuito Experimental de Alta Presión (CEAP), y gran cantidad de laboratorios y centros de investigación, desarrollo y producción.
Bariloche (CAB)
En el Centro Atómico Bariloche se realiza investigación básica y aplicada, especialmente de materiales, bajas temperaturas, superconductividad y fusión nuclear en frío. En el Instituto Balseiro -importante centro de capacitación internacional que funciona en el CAB desde el año 1955- se cursa la carrera de Licenciatura en Física y, desde 1977, la de Ingeniería Nuclear. Hasta el presente han egresado más de 450 profesionales de ambas especialidades.
ZAPLA-PALPALÁ: EL NACIMIENTO DE LA SIDERURGIA ARGENTINA
El conjunto, de 12 metros de altura, representa a los mineros y a los trabajadores siderúrgicos que fueron protagonistas del desarrollo de la ciudad a partir de la creación de Zapla, a comienzos de la década del 40. La obra fue realizada en la técnica de cemento reconstituido y se complementa con una fuente, efectos de luces y humo para recrear la colada.
Con el descubrimiento de los yacimientos de hierro en Zapla, la DGFM da inicio a la creación del Establecimiento Altos Hornos Zapla y la planta experimental de Palpalá, pilares de la nueva siderurgia argentina. El Coronel Manuel N. Savio explica de forma excelente, la importancia de formar una “conciencia metalúrgica” , en un discurso pronunciado en el salón de la Unión Industrial Argentina (UIA) en el mes de junio de 1942:
  • “Puede decirse que hasta ahora hemos desechado sistemáticamente todos nuestros yacimientos de minerales… De tal manera, hemos visto tomar rumbo al extranjero a grandes cantidades de minerales en el mismo grado de concentración compatible con las tarifas de transporte; hemos anotado en nuestras estadísticas un valor que acrecentaba los ingresos ponderados en oro; pero sin dejar el efecto saludable que hubiese podido proporcionar el trabajo de su industrialización y, como saldo del balance, sólo debemos consignar un egreso de riqueza, una disminución del potencial… muy poco, pues, es lo que ha quedado como beneficio fuera de miserables jornales de extracción”.
El 23 de enero de 1943 el presidente Ramón S. Castillo (1942-1943) suscribía el respectivo Decreto que mandaba crear el Establecimiento Altos Hornos Zapla.
Ramón S. Castillo
Ramoncastillo.jpg

Coat of arms of Argentina.svg
Presidente de la Nación Argentina
27 de junio de 1942-4 de junio de 1943
PredecesorRoberto M. Ortiz
SucesorArturo Rawson (de facto)

Coat of arms of Argentina.svg
Vicepresidente de la Nación Argentina
Presidente provisional (1940-1942)
20 de febrero de 1938-27 de junio de 1942
PresidenteRoberto M. Ortiz
PredecesorJulio Argentino Pascual Roca
SucesorSabá H. Sueyro (de facto)

Información personal
Nacimiento20 de julio de 1873
AncastiArgentina Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento12 de octubre de 1944
Buenos Aires, Argentina Ver y modificar los datos en Wikidata
NacionalidadArgentina Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido políticoPartido Demócrata Nacional
Familia
PadresRafael Castillo Arias,
María de Jesús Barrionuevo Maturano
CónyugeMaría Delia Luzuriaga
FamiliaresRafael Castillo
Educación
Alma máterUniversidad de Buenos Aires
Información profesional
OcupaciónAbogado
Distinciones
Se licitó la construcción de la planta experimental de Palpalá, obra que quedó adjudicada a la empresa sueca “Svenska Entreprenad A.B.”, asumiendo el proyecto y la supervisión de la instalación del alto horno.
Ciudad de PALPALÁ - Jujuy
A cargo del capitán Enrique Lutteral, ayudado por el geólogo Victorio Angelelli, se elaboró la galería principal de la mina de Zapla, bautizada “9 de octubre” en homenaje a la fecha de la fundación de la DGFM. Construida a dos puntas sobre una longitud de 500 metros, o sea a partir de sus extremos, tratando de empalmar en su parte media.
Un método inusual, contrario a todas las prácticas universales, adoptado porque los equipos de perforación –trabajando con barretas y martillos por la carencia de elementos mecánicos y automáticos- no podían avanzar más de un metro por día, mientras el plazo estricto fijado por Savio requería otro ritmo.
El 7 de marzo de 1944, después de un año de estudios previos, comenzó la construcción de la planta industrializadora de Palpalá. Y en dieciocho meses se levantó el alto horno que, caso único en el mundo, se construyó de hormigón armado por la carencia de los materiales clásicos. Para la fábrica eléctrica y los soplantes, especie de ventiladores gigantes que hacen las veces de pulmón del alto horno, se requería un motor de 500 HP y en el país se fabricaban apenas de 80 HP. Savio reunió a los industriales argentinos y por último, el ingeniero Torcuato di Tella se comprometió a construir seis motores de 85 HP para seis soplantes en paralelo de manera que la presión de uno no ahogara al otro. Se debía quemar el gas del alto horno en una caldera y pasarlo a turbina. En Bahía Blanca se halló un motor viejo de 1.200 HP con dos décadas de uso, que se reacondicionó.
Mientras Chile, Brasil y México para sus emprendimientos siderúrgicos contaban con la colaboración norteamericana, Savio –condicionado por la política exterior argentina, que se mantuvo neutral durante la Segunda Guerra- construía la planta piloto de Palpalá apelando a piezas en desuso recogidas a lo largo de todo el país. 
En un astillero viejo de San Fernando se compraron dos calderas antiguas, casi chatarra. Como no se pudieron obtener ladrillos refractarios para el interior del horno, una firma nacional los ofreció de sílice, siendo aceptados finalmente por los ingenieros suecos, pero sin ofrecer garantía.
Como combustible se utilizó carbón de leña del Chaco, Santiago del Estero y Salta. Inmediatamente, las voces de la prensa ecologista de ese entonces, clamaron “no se puede levantar la siderúrgica con carbón vegetal, vamos a quedarnos sin montes”. A lo que Savio respondió activando el Vivero de Pirané e iniciando las plantaciones de 15.000 hectáreas de eucaliptos en la zona Zapla-Palpalá, formando un bosque de 30 millones de árboles, que al dia de hoy, permiten la realización de cortes cada siete años.
Se acercaba el día ansiado en que el horno entraría en funcionamiento. Se suscitó entonces una cuestión grave: no se contaba con los repuestos imprescindibles en caso de avería, que debían ser comprados en el exterior, y era claro que Zapla iba a ser jaqueada por el extranjero, debido a la importancia que remitía a la soberanía y defensa nacional. 
El riesgo a correr era inmenso, pues si se interrumpía la operación del alto horno el tiempo suficiente para que se enfriara y solidificase el material, su inutilización sería definitiva, y volarlo su destino sin remedio. Savio sopesó las circunstancias y dijo “Adelante”, asumiendo toda la responsabilidad; la suerte lo acompañó pues el horno trabajó dos años sin problemas y a esa altura los repuestos ya estaban a mano.
El día 11 de octubre de 1945, surgiría el primer chorro brillante de hierro que, en palabras de Savio, “iluminara el camino ancho de la Nación Argentina”. Sin demora, el capitán Lutteral se tomó desquite: envió al sabio alemán Schlagimtweit, el mismo que tres años atrás sostuviera que “el mineral de Zapla no es reductible”, un trozo de lingote con una simple tarjeta: “Para que le clave los dientes”.
Así, Palpalá se fue convirtiendo, como lo quería Savio, en un centro de irradiación industrial.
El nivel cultural y social de la región, transformó al pueblito que en 1940 tenía tan solo tres casas, en el tercer centro poblacional de Jujuy, con más 30.000 habitantes, viviendas espléndidas, escuelas primarias y técnicas, y centros culturales.
INDUSTRIAS BÉLICAS PARA LA PAZ
En el ya citado discurso a la Unión Industrial Argentina, en el mes de junio de 1942, Savio definió los lineamientos de lo que sería la planificación de la nueva industria, destacando primordialmente la “necesidad de protección, por lo menos en la etapa inicial”, señalando que
  • “¿Es esta la suerte a que debemos dejar librado nuestro plan de obtención de las materias primas esenciales para nuestras industrias?… Me siento en el deber de expresar, sin eufemismos, que sin una franca protección del Estado, todo este plan y cualquier otro, correrá igual suerte; porque es un secreto a voces que la producción universal de todos los productos que he enunciado está controlada por organizaciones poderosas, con medios suficientes para determinar crisis decisivas donde y cuando convengan”.
GENERAL MANUEL NICOLÁS ARISTÓBULO SAVIO
El descubrimiento casual de una mina de azufre, por parte de un grupo de exploradores en el sudoeste de la provincia de Salta, a unos 5.200 metros de altura, sería el comienzo de la industria azufrera argentina. Comenzada a explorar, a cielo abierto, por una compañía privada, Savio tomó contacto con ella y en 1943 se organizó la Sociedad Mixta Azufrera Salta. Al año siguiente, mediante el apoyo de Savio como director de la DGFM, empezó a producir 31.000 toneladas de azufre, utilizadas en su mayor parte para la obtención de ácido sulfúrico, sulfuro de carbono para la pólvora negra y aspersiones contra insectos hongos, entre otros.
El 30 de enero de 1938 se inaugura la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos “Villa María”, ubicada en la localidad cordobesa de igual nombre, y que Savio completara y pusiera en funcionamiento en agosto de 1942, con las plantas de éter y pólvoras de nitrocelulosa. Poco tiempo después, se instalaría el segundo conjunto fabril químico de la DGFM en Río III.
De su producción, las Fuerzas Armadas sólo consumen apenas el 4 por ciento, el resto lo absorbe la industria privada, que utiliza la nitrocelulosa para la elaboración de pinturas, esmaltes, lacas, barnices y películas radiográficas, mientras diversos explosivos se destinan a minería, obras viales y sismográficas.
La carencia de neumáticos –cubiertas y llantas- durante la 2ª Guerra había creado enormes dificultades al país. Savio aplicó a que la DGFM obtuviera caucho sintético, para lo cual creó por concurso la Sociedad Mixta Atanor, que si bien no pudo resolver su producción, empezó a satisfacer la demanda de agua oxigenada, cloro soda, metanol y soda cáustica.
Terminal de Siderca
El 26 de agosto de 1942, bajo la dirección de Savio, la DGFM creaba en las proximidades de Campana, provincia de Buenos Aires, la Fábrica Militar de Tolueno Sintético: era el comienzo de la petroquímica en el país.
Carboclor
Con la colaboración de Y.P.F. inauguró el 31 de diciembre de 1943 la producción del tolueno para la obtención del explosivo TNT. Y su desarrollo llegó a abastecer a la industria con solventes aromáticos y parafínicos, aguarrases y thinners.
Terminal Carboclor
El 4 de agosto de 1942, en la ciudad de San Francisco, provincia de Córdoba, se instalaba la Fábrica de Munición de Guerra y Armas Portátiles, que cuatro años después producía cartuchos de guerra y de fogueo, y posteriormente elementos de uso civil como motores eléctricos, discos para arado, material ferroviario como vagones y furgones, entre otros. Dos meses después, el 3 de octubre de 1942, se colocaba la piedra fundamental de la actual Fábrica Militar de Armas Portátiles “Domingo Matheu” en la ciudad de Rosario.
El 1º de abril de 1947 Savio inauguraba la Fábrica Militar de Material de Comunicaciones y Equipos, en la localidad de San Martín, provincia de Buenos Aires con la finalidad de fabricar equipos de dotación de las Fuerzas Armadas, al tiempo que empezó a producir, también, equipos electrónicos como transmisores, receptores y equipos de televisión. 
Preocupado por los requerimientos de la industria del cobre para las Fuerzas Armadas y el uso civil, en 1944 adquirió la Sociedad Electrometalúrgica SEMA, de origen alemán que pasó a llamarse Fábrica Militar de Vainas y Conductores Eléctricos. Ubicado en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, este establecimiento empezó fabricando latón militar para vainas, metales para la industria manufacturera y una amplia gama de conductores eléctricos.
En 1945, se creó la Fábrica Militar de Materiales Pirotécnicos, con asiento en Pilar, provincia de Buenos Aires que abasteció a las Fuerzas Armadas y cubrió las necesidades de explosivos de uso civil como la elaboración de cargas para las perforaciones petrolíferas y mineras.
La Fábrica Militar de Aceros, de Valentín Alsina, que fundara en 1936 el general Reynolds y completara Savio en 1938, para 1969 era la única planta que producía en el país laminados planos de alto carbono y de acero al silicio para los que antes se dependía exclusivamente de la importación.
Catorce fábricas propias –o “núcleos de paz”, como las llamara Savio-, participación en ocho sociedades mixtas y nueve sociedades anónimas con mayoría estatal, tal es el panorama resplandeciente legado por Savio como Director de la DGFM.
SOMISA: EL PLAN SIDERÚRGICO NACIONAL
Alarmado al comparar que treinta años atrás –en el decenio 1905-1914- la Argentina consumía 150 kilogramos de hierro y acero por habitante, y que en esos días de 1943 había descendido peligrosamente a menos de 50, sumado a que, a diferencia de la época de la Primera Guerra, la Segunda Guerra Mundial interrumpía el suministro a una Argentina que demandaba camiones, autos, locomotoras y demás, Savio proyecta un programa siderúrgico que comprenda “la ejecución anual de alrededor de 315.000 toneladas de acero en una etapa inicial”. 
Sostenía que 
  • “Necesitamos barcos, ferrocarriles, puertos y máquinas de trabajo, y no nos podemos detener a la espera de milagros… ello es ya un imperativo en nuestro progreso, porque es un mandato de la argentinidad, porque lo requiere nuestra soberanía dentro de un programa que no persigue ninguna autarquía deformada por exacerbado nacionalismo, sino porque aspira a contar con un mínimo de independencia”.
SOMISA
Somisa.jpg
Planta SOMISA en 1960
TipoPública
IndustriaSiderurgia
Fundación1947
Desaparición1991
Sede centralBandera de Argentina Buenos AiresArgentina
El 24 de enero de 1946 tenía entrada en la Presidencia de la Nación el proyecto de ley suscrito por el general de brigada Manuel N. Savio, director general de la DGFM, con el objetivo de elevar el Plan Siderúrgico.
Al someterlo al Congreso señala: 
  • “Su finalidad esencial consiste en crear una real capacidad para la producción nacional de acero, en condiciones tales que aseguren el desenvolvimiento económico de la siderurgia argentina y su ulterior afianzamiento”. 
  • “La actividad industrial que encara este plan es vital, la necesitamos, como hemos necesitado nuestra libertad política, como hemos necesitado en su oportunidad nuestra independencia”. 
  • “La industria del acero es la primera de las industrias; y constituye el puntal de nuestra industrialización”.
El 21 de junio de 1947 el Poder Ejecutivo promulgaba el Plan Siderúrgico convertido en la Ley Nro. 12.987, nombrando a Manuel N. Savio como Presidente de la Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina (Somisa). En primer lugar, decide la ubicación de la planta siderúrgica en Punta Argerich, sobre el río Paraná, en el partido de Ramallo, provincia de Buenos Aires. El 13 de marzo de 1948, en su carácter de Presidente de SOMISA, suscribe el contrato con la Armco argentina por el cual se encargan los planos y estudios, supervisión de la instalación y de la puesta en marcha de la planta a instalarse. El 26 de junio de 1948, el Directorio de Somisa aprueba el plan definitivo presentado por Armco, optando por un complejo para elaborar 500.000 toneladas de productos semiterminados de acero.
Imprevisiblemente, y en mitad de la realización de su proyecto industrial para la Argentina, el sábado 31 de julio de 1948, el general de división Manuel N. Savio, muere a los 56 años de edad. 
En adelante, el 31 de julio sería celebrado como el Día de la Siderurgia Nacional. 
Su Plan Siderúrgico se vería aplazado por casi una década, siendo Arturo Frondizi (1958-1962), aquel diputado que integrara la comisión especial de la Cámara de Diputados para estudiar el Plan de Savio, quien en 1958, ya ungido presidente de la República, quien haría uso manifiesto del préstamo de 60 millones de dólares que, en 1955, el Eximbank (Export and Import Bank of United States) le concediera al gobierno de Juan D. Perón para financiar las adquisiciones de equipos y servicios a efectuarse en Estados Unidos para la instalación de la planta de Punta Argerich, que pasaría a llamarse Planta Siderúrgica “General de División Manuel N. Savio”. 
PLANTA GENERAL SAVIO
Situada sobre la margen derecha del Río Paraná, en el lugar denominado Punta Argerich, Partido de Ramallo, a sólo 7 kilómetros de la ciudad de San Nicolás de los Arroyos, provincia de Buenos Aires, República Argentina.
El 20 de abril de 1960 se produce, en la planta de Punta Argerich, el primer deshornado de coque apto para fines metalúrgicos; el 20 de junio, la primera colada de arrabio y el 5 de mayo de 1961, la primera colada de acero. El 25 de julio de ese 1960, trece años después de la promulgación de la Ley 12.987, se realiza la inauguración oficial de la planta con la asistencia del presidente Arturo Frondizi. Durante la inauguración, al dirigirse a los presentes el teniente general Castiñeiras recordó que la planta fue contratada en 1958: 
  • “Eso equivale a decir que en tres años se ha llegado a producir acero en el país. Con el acto de hoy se desmiente a quienes sostenían que se tardaría quince años en lograr lo que es hoy una realidad nacional”.
El presidente Frondizi, quien concluyera durante su gestión la planta de Punta Argerich, dijo sobre Manuel N. Savio: 
  • “Es un hombre que honro los estudios económicos dentro del país. La figura del general Savio estará ligada a toda una serie de acontecimientos fundamentales para el desarrollo económico del país; y no se podrá hablar en el futuro de la industrialización argentina sin tener en cuenta las ideas y los conceptos del general Savio, quien fijó con precisión los límites y el significado del proceso económico nacional”.
SAVIO Y EL DÍA DE LA SIDERURGIA EN EL PAÍS.
Adhesión del Instituto Argentino de Siderurgia en una nueva celebración del Día de la Siderurgia, instituido como homenaje al Gral. de Div. Manuel Nicolás Savio, fallecido el 31 de Julio de 1948. 
El siguiente es el artículo publicado en el Diario Clarín, coincidente con el 60 aniversario de la muerte de este notable argentino.
  • La figura del Gral. Savio está ligada a una serie de sucesos que fueron fundamentales para el desarrollo siderúrgico del país; fue integrante del plantel de ingenieros militares que realizó una movilización nacional de carácter militar y técnica, afirmando que “la industria del acero es la primera de las industrias y constituye el puntal de nuestra industrialización”.
  • “La del acero es una industria básica, sin cuyo desarrollo, no puede considerarse que un país ha alcanzado su independencia económica. Incluso se comprueba la verdad opuesta: cuando menor es el desenvolvimiento de esta industria, mayor es la dependencia que se tiene del extranjero, con las graves consecuencias que de estas circunstancias se derivan”. (Gral. Savio, año 1946).
En el año 1947 el Poder Ejecutivo promulgaba el Plan Siderúrgico nombrando al Gral. Manuel Savio como Presidente de la Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina (SOMISA), que posteriormente construyera la planta de Punta Argerich, hoy llamada planta siderúrgica “General de División Manuel N. Savio”, que llegó a proveer a nuestro país con 500.000 toneladas de productos semiterminados de acero.
Hoy la industria siderúrgica está en sostenido crecimiento. La economía argentina acumula cinco años de fuerte expansión a tasas superiores al ocho por ciento anual, en buena parte impulsados por el sector industrial y la construcción, principales consumidores del sector.
INSTITUTO ARGENTINO DE SIDERURGIA
En 1972, veinticinco años después del nacimiento de SOMISA, fue creado el IAS como resultado de esfuerzos conjugados de la industria nacional y el gobierno.
El objetivo de su creación fue contar con un Instituto de carácter nacional que centralizara la investigación y desarrollo tecnológico para la industria siderúrgica que operaba en nuestro país.
El IAS es una entidad privada sin fines de lucro, actualmente constituida por las empresas siderúrgicas argentinas.

MUELLE INGENIERO ARTURO ACEVEDO TERMINALES DE ACINDAR S.A
Tiene como empresas miembro a Siderar, Acerbrag, Sipar Aceros, Siderca y Acindar, y cuenta con 30 empresas afiliadas del ámbito local e internacional.
El gigante siderúrgico Ternium Siderar es una de las compañías integrantes de la Cámara Argentina del Acero.
En el Instituto trabajan más de 70 personas distribuidas en los laboratorios ubicados en la ciudad de San Nicolás, las instalaciones semi-industriales de Ramallo y las oficinas en Buenos Aires.
La sede de San Nicolás incluye nueve laboratorios con técnicas y ensayos acreditados por el Organismo Argentino de Acreditación (OAA), un centro de información, salas de reuniones y áreas para los servicios de apoyo.
Sipar Aceros
Se realizan tareas de investigación y desarrollo tendientes a optimizar los procesos y productos, promoción del uso del acero, asistencia técnica, distribución de información técnica, organización de cursos y conferencias y normalización, a los efectos de acompañar el desarrollo de la siderurgia, de su cadena de valor (proveedores y usuarios de acero) y de otras industrias.
ACERO NERVURADO

CLAVOS PUNTA PARIS

MALLAS ELECTROSOLDADAS 
Desarrollo Profesional y Servicios Institucionales: Organiza cursos, jornadas y conferencias; edita la revista Siderurgia Noticias IAS y cuenta con un centro de información.
El IAS opera según altos estándares, manteniendo un eficiente y equilibrado intercambio de conocimientos y de recursos humanos y tecnológicos con otras instituciones similares.
Aplicando la mejora continua y el trabajo en equipo como elementos clave, el sistema de aseguramiento de calidad del IAS cumple con los requisitos de la norma ISO 9001.
Otro acontecimiento importante para el ámbito siderúrgico latinoamericano es la realización de la 17ma. Conferencia de Laminación y 4ta. Conferencia del Uso del Acero y Exposición de Proveedores que se desarrollará en la Ciudad de Rosario durante el mes de Noviembre.
Cumbre Mundial de Siderurgia: 17° Conferencia de Laminación, 4° Conferencia de Acería y Exposición de Proveedores
La versión anterior realizada durante el año 2006 contó con 622 participantes, 147 fueron del exterior. El programa de las conferencias incluye cursos con destacados profesores nacionales e internacionales, sesiones técnicas que abarcan todos los aspectos del proceso y producto, eventos sociales y visitas planta.
SAVIO, ACERO y PAÍS - Por el historiador FÉLIX LUNA - Prólogo del Libro “SAVIO – Acero para la Industria” - Autora, Selva Echagüe.
Hubo una generación de militares argentinos que pensaron el país en profundidad.
……………………….
Reflexionaban sobre la realidad que vivían y se dolían de la vulnerabilidad de la Argentina en muchos campos. La crisis de los años 30 y después de la segunda guerra mundial, habían revelado la debilidad y las falencias de una nación que, aunque funcionaba aparentemente bien, en momentos extremos como son una gran crisis o una gran guerra evidenciaba que podía ser víctima de sucesos externos y quedar inerme y desnuda de protección.
Entre estos militares se destaca la figura de Manuel N. Savio. Su obsesión era la necesidad de una industria que nos liberara de la condición tradicional del país. Y en esto su pensamiento entroncaba con el de Carlos Pellegrini y los hombres capitaneados por Vicente Fidel López que en 1874 plantearon la conveniencia de proteger las incipientes industrias nacionales.
Pero no había industria sin acero, meditaba Savio. Y la producción de acero era escasa, desordenada e insuficiente. Entonces, su lucha consistiría en conseguir una producción siderúrgica en cantidad y calidad suficiente para abastecer las necesidades industriales presentes y futuras. Savio era un hombre realista.
Decía con toda sensatez:
  • “Hagamos la propia experiencia”……Nada de triunfalismo hay en estas palabras: sólo la firme convicción de que hay que empezar a hacer algo con el acero. 
Esas palabras las decía en octubre de 1945…Ajenos a maniobras y tumultos, esos días Savio anunciaba que
  • “En un pequeño pueblo de Jujuy, empezará a correr un chorro de hierro argentino”.
Fue uno de los grandes momentos que vivió Savio.
El otro ocurrió en 1947, cuando el Congreso de la Nación aprobó la Ley que ponía en marcha el Plan Siderúrgico Nacional, ley que merecidamente se conoce hoy como “Ley Savio”.
Figuras como la de Savio honran al Ejército. Por eso he querido contribuir a este homenaje con breves líneas que recuerdan, en el contexto de esta obra, a un militar que en su tiempo hizo lo suyo por la grandeza del país.
Félix Luna, historiador, 1999.
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MANUEL SAVIO, EL HOMBRE
Savio realizó una tarea titánica, se lo llama “el padre del acero argentino” y, de hecho, esa industria se debe a sus esfuerzos y decisión.
Sin embargo, sería injusto que dejáramos de él una imagen de mármol, ubicada en la galería de los próceres, porque fue sobre todo un hombre vital y alegre, en el que la obra realizada no puede separarse, en un capítulo, de su vida. Ambas están indisolublemente fundidas. 
Este hombre bajo de estatura, de rostro siempre juvenil y ojos celestes, fue protagonista de la historia subterránea de la construcción del país. 
La primera plana estuvo, mientras tanto, ocupada por la Segunda Guerra Mundial, por la sorpresa y el horror de Hiroshima, y en nuestro país, por todos los reacomodamientos que significó el surgimiento del peronismo.
Su padre, Sebastián Savio, fue un inmigrante genovés que vino joven a la Argentina y se casó aquí con María Gazzano, hija de italianos. 
Tuvieron tres hijos: Matilde María Magdalena, Manuel Nicolás Aristóbulo y Nicolás.
La familia se sorprendió con la decisión de su segundo hijo de ser militar, pero allí está en su legajo la autorización del padre, con su letra cursiva y prolija. 
El 2 de marzo de 1909 ingresó al Colegio Militar después de haber transitado la Escuela de Graduados y el Colegio Nacional de Buenos Aires.
Edificio del Colegio Nacional de Buenos Aires, proyectado por el arquitecto francés Norbert Maillart en 1908 y construido entre 1910 y 1938.
Solía ir al Teatro Colón con Matilde, su hermana, a escuchar ópera, una pasión familiar. Y después cantaban a dúo los fragmentos de las arias que más los habían impresionado. 
Fue un hombre modesto y accesible, orgulloso de sus orígenes. 
Decía al respecto: 
  • “Este es un país en que el hijo de un inmigrante puede llegar a ser general de la Nación”.
Le gustaba el cine y el teatro, y era un buen lector de los autores clásicos que repasaba con frecuencia. En su escritorio se mezclaban los papeles de trabajo con libros de poesía en los que subrayaba versos y hacía anotaciones al margen. Este no era otra cosa, según él, que un método para perfeccionar su lenguaje y poder utilizarlo como un instrumento de persuasión. Algo que indudablemente aprendió. 
Savio tenía una memoria prodigiosa y apenas anotaba en una hoja pocas palabras que luego se podían transformar en un complejo informe o en un discurso. No era de llevar papeles a las reuniones, y esos “ayuda memoria”, que a veces confeccionaba, los guardaba en el tafilete de su gorra.
Savio hacía un culto de escuchar la opinión de la gente que estaba con él. Hay una anécdota en este sentido que lo pinta de cuerpo entero. 
Un día, al tener que firmar un expediente, le preguntó al que se lo había alcanzado qué opinaba sobre el tema del que se trataba, a lo que el hombre le contestó, tal vez sorprendido por la atención que había conquistado y excusando su propia opinión, que dicho expediente estaba ya aprobado por su superior. Sin embargo, Savio insistió en que deseaba conocer su pensamiento al respecto y, finalmente, logró una exposición que no coincidía con la de su superior.
Lo dejó hablar, le formuló preguntas, y llegó a la conclusión de que lo que esta persona planteaba era lo más acertado, y así lo llevó adelante. Sus colaboradores recuerdan haberlo escuchado decir con habitualidad: 
“El que me discute es el que más me ayuda”.
Los hábitos de Savio fueron siempre sencillos; y sus despachos oficiales, austeros, simples lugares de trabajo. 
Se enamoró de una muchacha de la localidad de Zárate, Alicia Borrego, con la que se casó el 3 de febrero de 1921, cuando acababa de ser ascendido a capitán. 
Con ella tuvo tres hijas y en la mesa familiar solía leerles a sus cuatro mujeres los discursos que iba a pronunciar. 
Una vez, entrevistada por Osiris Troiani, del diario La Opinión, veinticinco años después de muerto Savio, su mujer comentó que 
  • "No sabía dónde había puesto más corazón su marido, si en su trabajo o en su familia, pero que su presencia había sido tan potente que aún entonces ella solía pensar, durante el día, en que él estaba en Fabricaciones o en San Nicolás y regresaría en cualquier momento". 
Savio fue un hombre estricto con los demás y estricto para consigo mismo, en el que el ser y el deber ser estaban unidos.
Evitaba que su mujer utilizara el auto oficial que le correspondía, pensando que un militar debía dar permanentemente el ejemplo, y así renunció a todos los sueldos que no fueran el del Ejército. Esos honorarios se fueron acumulando a través de los años, y a su muerte le fueron ofrecidos a su viuda que rehusó aceptarlos, cumpliendo una voluntad expresa de Savio. 
Margarita Carranza, su secretaria durante largos años, recuerda que su jefe, cuando le hablaban del tema, se reía: “¿Cómo voy a cobrar –decía entonces- si yo mismo me nombré en el cargo”? 
En el mismo sentido detestaba que le hicieran regalos “de agradecimiento” por alguna gestión; y en más de una oportunidad, éstos le fueron devueltos al que los enviaba o se convirtieron en el premio de algún concurso de tiro entre soldados.
Podía ser sumamente duro si lo consideraba necesario, y estaba atento a las necesidades de la gente que trabajaba con él, que siempre se sintió cuidada a su lado.
Manuel Savio mantuvo un ritmo febril de trabajo hasta el último día de su vida, y seguramente en esos espacios que se había para echar “solitarios” con las cartas, la cabeza seguía construyendo, explicando, buscando. 
En abril de 1948 viajó a los Estados Unidos acompañando al ministro de Guerra, su amigo el general José Humberto Sosa Molina. Visitó fábricas e investigó en los adelantos tecnológicos para el equipamiento de las Fuerzas Armadas. Buscaba elementos que aportaran al Plan Siderúrgico que quería implementar y a la planta de SOMISA, su parque industrial, y todos los sueños que alrededor de estos proyectos estaba tejiendo.
Su persistente hipertensión le jugó entonces una mala pasada y debió hacer reposo, forzadamente lejos de su hogar; durante el mismo, su mujer le comunicó, desde Buenos Aires, que acababa de nacer su primera nieta, María Liliana. Como un homenaje, tres años después, el alto horno inicial de SOMISA llevó ese nombre.
A su regreso a Buenos Aires fue internado en el Hospital Militar para controlar su corazón. El final se acercaba inexorable, y Savio sentía que aún le quedaba mucho por hacer.
Había sido un fumador empedernido, “porque me ayuda a calmar los nervios”, y había dejado de fumar por prescripción médica. Sin embargo, siempre tuvo un atado de cigarrillos en el cajón de su escritorio y, en algunos momentos, lo agarraba como si fuera a retomar el hábito. Pero nunca pasó del gesto. 
Nicolás Savio mantuvo una entrañable relación con su ayudante, el teniente general Pedro Castiñeirias. “Me retaba todos los días –recordó éste en alguna oportunidad- como si yo fuera el hijo varón que no tuvo. Pero lo hacía de tal manera que me gustaba”. 
El 31 de julio de 1948, el día en que Savio murió, habían salido a caminar juntos por Palermo, como todos los sábados. Y después fueron a Fabricaciones Militares a trabajar un rato, hasta último momento.
Al mediodía, ya en su casa, junto a Alicia y a sus hijas, recibió la visita de la muerte. 
Capítulo 7, Libro SAVIO – Acero para la Industria – Selva Echagüe.
Fuente: www. todo-argentina
http://www.cienciaenlavidriera.com.ar/2008/09/01/savio-manual-n-personaje-recordado-del-mes-septiembre-2008/
http://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Savio

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